|
Madrid.
G. A.
El
Foro “Calidad y Libertad de Enseñanza” ha elaborado el documento “Educar
en la interculturalidad”, con el fin de promover una reflexión ante la
problemática que plantea hoy en nuestro país la escolarización de inmigrantes.
Se trata de “una situación nueva que tiene previsiones de crecimiento
y de larga duración, y que no deja de provocar distorsiones en la escuela
como consecuencia de la falta de adaptación del sistema educativo, y del
uso político y a menudo demagógico que se hace de la cuestión”. Este Foro
está integrado por reconocidos profesionales, algunos de ellos responsables
de organizaciones vinculadas a la enseñanza privada, como la FERE, la
patronal Educación y Gestión, o los sindicatos FSIE y USO.
Durante
la presentación de este trabajo, el director general de Cooperación Territorial
y Alta Inspección del MECD, Juan Ángel España, ha manifestado que el curso
pasado el alumnado extranjero en España representó el 4,5% del total,
aunque dicho porcentaje se duplicaba en comunidades como Madrid (8,9%)
o Baleares (8,7%), y superaba ampliamente la media en Navarra, la Rioja
y Murcia. Además, los 297.262 estudiantes inmigrantes escolarizados en
el último ejercicio en nuestro país suponen un 48% con respecto al precedente,
“por lo que estamos ante un fenómeno creciente”. En cualquier caso, ha
dicho que no podemos limitarnos a “la frialdad de las estadísticas, porque
la rigidez es mala consejera y los datos no deben usarse como arma arrojadiza”.
Por
su parte, el presidente del Foro, Juan Velarde, ha advertido que a mediados
del presente siglo el 25% de la población española será de origen inmigrante,
según las previsiones de los expertos en demografía. Por ello, ha pedido
a las administraciones y a la sociedad que no ignoren dicha circunstancia,
pues sería una “actitud casi suicida”.
El
secretario general de la FERE, Manuel de Castro, ha afirmado que este
documento pretende ser “una aportación no dogmática” sobre la educación
de inmigrantes, y ha añadido que “el camino correcto es ofrecer una visión
serena y positiva de este fenómeno, que sufre un debate sesgado”. En este
sentido, ha rechazado “las duras críticas y acusaciones poco rigurosas
que recibe la escuela concertada, por no escolarizar inmigrantes”, y ha
destacado el compromiso de este sector con “la integración de las minorías,
y de los alumnos con necesidades educativas especiales”.
Enriquecimiento
mutuo
Los
autores del documento han querido “colaborar en la búsqueda común de pistas
que faciliten la efectiva integración de los inmigrantes en la escuela
y, a través de ella, en nuestra sociedad”. Y proponen “pasar de un modelo
escolar multicultural, estructurado a partir de la mera yuxtaposición
de individuos con procedencias y pertenencias culturales diversas, al
modelo intercultural donde, admitiendo el pluralismo, se va tras
el ideal de culturas que se comunican, buscan, afirman y comparten unas
bases comunes, para lograr una convivencia basada en el respeto y en la
posibilidad de enriquecimiento mutuo a partir de las diferencias”.
El
estudio analiza la situación actual de la escolarización de inmigrantes
en nuestro país, y detecta las primeras causas que influyen negativamente
en el rendimiento de estos alumnos, como las dificultades con el español,
incluso en el caso de muchos latinoamericanos que tienen el mismo “idioma
base” pero desconocen los giros y expresiones cotidianas. También se registran
problemas de desinterés, disciplina y menor reconocimiento de la autoridad
del profesor, especialmente en Secundaria; conflictos religiosos, de comidas,
horarios, calendario, etc., más frecuentes entre los musulmanes; escasa
escolarización anterior; y poca implicación familiar en las tareas escolares.
Ciudadanos
democráticos
Ante
posibles situaciones de desarraigo y falta de integración social, el documento
plantea fomentar un “aprendizaje de la ciudadanía democrática”, a través
del conocimiento de las instituciones y el respeto de sus normas de funcionamiento.
O la creación de “una conciencia social en los alumnos”, que se refleje
en un clima de convivencia y respeto de la escuela y en los criterios
de participación y de igualdad de oportunidades. O también “la ruptura
y la actitud crítica con cualquier planteamiento de xenofobia, derivado
a menudo de la sensación de injusticia que tienen muchos ciudadanos que
llegan a ver recortados sus propios derechos (elección de centro, atención
sanitaria, becas, etc.) respecto a las ventajas y posibilidades que reciben,
de hecho, muchos inmigrantes”.
Por
ello, pide a las administraciones educativas que favorezcan “la igualdad
de oportunidades y el respeto escrupuloso a los derechos de las personas
y de los grupos, tanto de los inmigrantes como de los del país de acogida”.
Y que promuevan el trabajo interdisciplinar, la flexibilidad organizativa
de los centros, la revisión y adecuación de los planes de formación y
la renovación continua del profesorado, y los servicios de formación de
adultos dirigidos a padres y madres. Todo ello con “la dotación de los
recursos humanos y materiales precisos para atender a la diversidad”.
|
|