Así ven los españoles la Ciencia
y la Tecnología

Madrid. Un equipo de investigadores, coordinados por Javier Echeverría, catedrático de Lógica e investigador sobre Humanidades y Ciencias Sociales, son los autores del libro “Percepción social de la Ciencia y la Tecnología en España”, editado por la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y presentado el pasado día 25 de junio en Madrid.
La publicación representa la primera aproximación que se hace en España para conocer la opinión que merece a los ciudadanos un asunto de plena vigencia, como es la Ciencia, a la que se atribuye la capacidad de generar bienestar y progreso en la era de la globalización.
El libro recoge y presenta los resultados definitivos del estudio realizado por Demoscopia en el otoño de 2002, del que se dio un avance durante la celebración, en noviembre pasado, de la Semana de la Ciencia, e incorpora el análisis y la interpretación de tales resultados a cargo de un equipo de destacados investigadores en torno a seis capítulos: Comunidades Autónomas, acceso a la información, juventud, género, la carrera científica y la confianza de los científicos.
Arturo García Arroyo, director de la FECYT, señaló en la presentación que este libro “es un valioso documento para cimentar un verdadero sistema de diálogo entre ciencia y sociedad”, puesto que, a su juicio, “una sociedad avanzada sólo podrá desarrollarse y participar eficazmente en las decisiones que le afectan si posee una mínima cultura científica”.
En la publicación se pone de manifiesto que la sociedad española posee una imagen claramente positiva, pero mejorable, de la Ciencia y la Tecnología. En una escala de 0 a 10, el interés por la Ciencia consigue una valoración de 5,7 puntos. Por Comunidades Autónomas, los ciudadanos más entusiastas con los temas científicos son los de Murcia (6,8), Asturias (6,5), Aragón (6,3) y Madrid (6,3).
En cambio, los ciudadanos españoles otorgan un suspenso al aspecto relacionado con la difusión de la Ciencia, y se muestran críticos con la atención prestada a estos asuntos en televisión, radio y prensa escrita, así como en la consideración de que “los recursos públicos que se destinan a la Ciencia son escasos”, apoyada por un 40% de los encuestados.

Formación de trabajadores en nuevas tecnologías

Madrid. El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha destinado durante los dos últimos años 21,4 millones de euros para el Programa Forintel, puesto en marcha en agosto de 2001 para conceder ayudas a empresas y entidades formadoras para aumentar la cualificación de profesionales en telecomunicaciones. Esta iniciativa dedica especial atención a los colectivos de trabajadores “con más riesgo de expulsión”, como mujeres trabajadoras y empleados de pequeñas y medianas empresas. Hasta ahora se han valorado cerca de 400 proyectos de los 500 recibidos, y se han aprobado 173, lo que ha permitido impartir formación a más de 150.000 trabajadores.
Se ha impartido formación presencial, a distancia o mixta que, dependiendo de los casos, ha sido impartida en las propias empresas o en centros de formación específicos. Y se han cubierto a través de nuevos cursos dos temas formativos muy demandados, que se refieren a la seguridad en la Red y a los usos de Internet en la empresa. Además, se acaba de poner en marcha la web www.forintel.es que permitirá llevar el Programa a empresas y entidades relacionadas con el mundo de la formación, hacer más transparente su gestión y, al mismo tiempo, ofrecerá “un punto de encuentro para consensuar la oferta y la demanda”.

España se adhiere a la estación europea
de Control de Satélites

Madrid. El Ministerio de Ciencia y Tecnología se ha unido al “Memorandum de Entendimiento” sobre monitorización de los servicios de radiocomunicaciones por satélite, lo que permitirá a España participar en la utilización conjunta de la estación de Control de Satélites alemana de Leeheim, al igual que la propia Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido y Suiza, que ya han suscrito dicho acuerdo. Dichos gobiernos decidieron crear y compartir los servicios de esta estación, con el fin de rentabilizar su uso y evitar la instalación de estaciones en cada uno de los países, con el consiguiente ahorro de costes.
Los estados miembros soportarán de esta modo los costes de la estación y su gestión, que estará en manos de la”European Radiocommunications Office” (ERO), con sede en la capital danesa de Copenhague. Dicho organismo gestionará los pagos y la priorización de las tareas que la estación deberá llevar a cabo en cada país. El acuerdo va a suponer para España la posibilidad de realizar comprobaciones técnicas de emisiones radioeléctricas de todos los servicios por satélite, y la localización y eliminación de interferencias en estos sistemas.

 
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