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Madrid.
G. A.
El sindicato
ANPE nació en 1978 como una organización “independiente, democrática,
profesional y con el objetivo de servir a la escuela pública y defender
la dignificación profesional, económica y social de los profesores”. El
pasado 7 de junio se cumplieron 25 años de su inscripción en el Ministerio
de la Presidencia, según la normativa entonces vigente. Y con motivo de
este aniversario, sus actuales dirigentes han organizado una mesa redonda
con la actual ministra de Educación, Pilar del Castillo, y sus predecesores
Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) y José Manuel Otero Novas (UCD).
En la presentación
del acto, el presidente nacional de ANPE, Juan Miguel Molina, y su vicepresidente,
Nicolás Fernández, han evocado la participación de este sindicato en los
principales acontecimientos de la educación en España durante los últimos
25 años, como las negociaciones para el reconocimiento de las pensiones
y los trienios a los maestros, la consecución de los sexenios y, sobre
todo, la promulgación de las grandes leyes que han regulado el sector:
LODE, LOGSE, LOPEG y LOCE.
Además, Nicolás
Fernández ha recordado que durante este período tres partidos políticos
(UCD, PSOE y PP) han alcanzado el poder en España, y un grupo amplio de
ministros (14) “han tenido la responsabilidad de dirigir y gestionar la
política educativa”. Dado que los tres grupos estaban representados en
el acto, se ha referido en primer lugar a la actual ministra, “a quien
le ha correspondido la difícil tarea de liderar la educación después de
consumarse el proceso de transferencias”, y de quien ha destacado su “compromiso
de mejorar la calidad y estructura de nuestro sistema educativo”. También
ha valorado el protagonismo de Pilar del Castillo en la promulgación de
la Ley Orgánica de Universidades (LOU), la Ley de FP y la reciente Ley
de Calidad (LOCE).
Huelga
y acuerdos
Del
socialista Alfredo Pérez Rubalcaba ha resaltado su labor como ministro
en 1992 y 1993, y también su tarea en el Departamento durante los años
precedentes, como secretario general y secretario de Estado. Un período
en el que se gestaron la LODE y la LOGSE, la homologación retributiva
y, tras la huelga de 1988, la consecución de los actuales niveles 21,
24 y 26 de complemento de destino, y la implantación de los sexenios vinculados
a la formación permanente. “En estos acuerdos tuvo un protagonismo indiscutible,
y siempre destacaremos de su paso por el Ministerio su apuesta por el
respeto, la tolerancia y el diálogo hasta la extenuación en la búsqueda
del acuerdo”.
El vicepresidente
de ANPE ha calificado al centrista a José Manuel Otero Novas como “un
hombre de estado en toda la extensión de la palabra”, al que le tocó gestionar
el Ministerio “en el incipiente período postconstitucional, en una época
difícil”. Como difícil y polémica fue también la tramitación durante su
mandato del Estatuto de Centros Escolares, impugnado por el PSOE ante
el Tribunal Constitucional, pero que reconoció el derecho del titular
a fijar el ideario del centro.
Los tres se
han referido en sus intervenciones a los problemas que han tenido que
afrontar, y a las principales iniciativas legislativas desarrolladas durante
sus respectivos mandatos. Han coincidido al afirmar que, independientemente
de quién ha gobernado, durante los últimos 25 años la educación ha mejorado
considerablemente en España, ya que la Constitución ha hecho posible una
enseñanza para todos en igualdad de derechos y oportunidades, y sin discriminación
para acceder a ella. También han señalado a la Ley General de Educación
de 1970 como un buen punto de partida para el actual sistema educativo.
Además, Otero
Novas ha recordado que la Ley de Centros (LOECE) que su equipo impulsó
tuvo tanta contestación como las normas básicas que posteriormente han
promovido el PSOE o el actual Gobierno del PP. Y Pérez Rubalcaba ha evocado
las “muchas horas” que ha dedicado durante su paso por el Ministerio para
alcanzar acuerdos, especialmente en la elaboración de la LOGSE, “porque
sin consenso en educación se avanza muy poco, se trabaja mal y se reforma
peor”.
Pilar del Castillo
ha reconocido el esfuerzo y la buena voluntad de todos sus predecesores
en el cargo, “independientemente de sus principios políticos, con sus
aciertos y su derecho a equivocarse”. Pero ha advertido del “uso retórico
y perverso del consenso”, porque cree que muchas veces se apela a él para
“decir poco o encubrir diferencias que son legítimas”. En su opinión,
todas las reformas “han tenido acuerdos y desacuerdos”, pero un gobernante
debe actuar con “el sentido de la responsabilidad que se deriva de la
confianza que los electores han depositado en él”. En el caso de la reciente
Ley de Calidad, dice haber sentido “el aliento constante de los profesores”.
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