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Madrid.
G. A.
El PSOE ha
pedido la retirada del proyecto de real decreto de desarrollo de la LOCE
que establece que el área de “Sociedad, Cultura y Religión” será evaluable
y computable para la nota media en toda la enseñanza obligatoria, por
entender que vulnera la Constitución y se opone a la jurisprudencia del
Tribunal Supremo. “¿Cómo se evalúa la fe?” es la pregunta que ha lanzado
públicamente la portavoz socialista de Educación, Carme Chacón, quien
ha recordado que el derecho a recibir voluntariamente enseñanza religiosa
no debe comportar la obligación de estudiar otra materia para quien no
lo desee, según el Alto Tribunal. E incluso el secretario general de este
partido, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado su intención de recurrir
ante el Tribunal Constitucional el citado decreto, “que retrotrae a los
cánones educativos del siglo XIX”.
También IU
ha pedido la retirada del proyecto por considerarlo discriminatorio y
contrario a la Constitución, “que garantiza la libertad ideológica, de
culto y religiosa, y determina que ninguna religión tendrá carácter estatal”.
En su opinión, el Gobierno “no sólo se ha plegado a los intereses económicos
de los grupos religiosos que copan en gran medida la educación privada,
sino que también ha aceptado sus presiones a nivel ideológico para dar
este paso, que rompe con un consenso mantenido desde la etapa de la transición”.
Informes
favorables
Por
el contrario, el PP ha pedido a estos partidos que respeten a los órganos
de consulta como el Consejo Escolar del Estado y el Consejo de Estado,
que recomiendan en sus informes que esta asignatura sea evaluable y computable.
Según su secretaria de Educación, Sandra Moneo, son los “máximos órganos
de representación de la comunidad educativa”, y su dictamen considera
que la evaluación de esta disciplina sirve para estimular a los estudiantes
y motivar al profesorado.
Y el secretario
y portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino,
ha manifestado que “el Gobierno no da un caramelo a la Iglesia católica,
sino que se llega a una solución coherente con la legislación en vigor,
y se cumplen en la práctica el derecho a la libertad religiosa y el de
los padres a elegir la educación de sus hijos”. Por ello, considera que
esa mejor llegar a un pacto de Estado sobre estos temas, para que “una
cuestión que afecta a los derechos fundamentales no esté al albur de los
cambios de Gobierno”.
Recursos
Esta
disparidad de opiniones también se traslada a las principales organizaciones
de la comunidad educativa. Las federaciones de Enseñanza de CC.OO y UGT,
CSI-CSIF y la Confederación de STEs han anunciado su intención de recurrir
el decreto cuando se publique, amparándose en anterior jurisprudencia
del Tribunal Supremo sobre el tema. CC.OO ha calificado el proyecto de
“disparate académico y legal que no se atiene a derecho”, ha criticado
al MECD por “permitirse el perverso lujo de definir la alternativa a la
religión católica como Historia de las Religiones”, y ha añadido que todo
ello es fruto “de un acuerdo entre el Gobierno y lo más rancio de la jerarquía
eclesiástica, y no de propuestas educativas de un Estado democrático y
aconfesional”.
FETE-UGT considera
que “en el tema de la alternativa a la religión pueden existir aspectos
anticonstitucionales y la vulneración de sentencias del Tribunal Supremo”,
y cree que su trámite en el Consejo Escolar y el Consejo de Estado “se
ha visto empeorado por el control político y la ideología religiosa dominantes
del PP en estos órganos”. En cualquier caso, propone eliminar esta asignatura
y “el adoctrinamiento religioso en los colegios públicos” y pide que se
denuncien los acuerdos existentes con la Santa Sede.
El sindicato
de funcionarios CSI-CSIF cree que la intención del Ministerio supone “un
total entregismo a la jerarquía católica, y podría incluso transgredir
principios constitucionales”. Y dice que “no es admisible ni creíble el
motivo alegado, que no es otro que potenciar la dignificación profesional
del profesorado que imparte la asignatura, puesto que tanto la jerarquía
eclesial como las autoridades académicas están denigrando continuamente
a estos profesionales”.
Inconstitucional
Los
STEs afirman que “la equiparación de la Religión con el resto de asignaturas
es claramente inconstitucional y suponen retroceder a los tiempos de la
dictadura”. Y creen que “el Gobierno continúa en su línea de obediencia
irracional a la iglesia católica”, y de desaprecio a “la normativa laboral
más elemental, cuando permite que la propia iglesia contrate y despida
sin ningún control al profesorado de Religión que, sin embargo, cobra
su asueldo del erario público”.
La CEAPA también
califica de “discriminatoria e inconstitucional” la medida, pues cree
que no es posible evaluar las opciones de esta materia “con unos criterios
mínimos de parcialidad y justicia, puesto que en la modalidad religiosa
la jerarquía eclesiástica elige al profesorado y los contenidos, mientras
que en la no confesional son elegidos por el Estado”. Y advierte que “se
producirán situaciones de desigualdad en los centros cuando los alumnos,
a sabiendas de que la religión va a ser evaluada generosamente por su
profesorado, decidan matricularse en masa en esa asignatura”.
Apoyos
Por
el contrario, la CONCAPA ha felicitado al Gobierno “por prestigiar una
materia, un conjunto de conocimientos que permite valorar la cultura de
nuestro país desde una óptica real, la de los dos mil años que nos contemplan,
y que ha producido frutos históricos que no se pueden obviar”. En su opinión,
es “una asignatura eminentemente ética, que nos permite valorar las relaciones
humanas desde una óptica trascendente, y está presente en todos los valores:
la comprensión, la tolerancia, la convivencia, la aceptación de la diferencia,
etc.”
La Federación
de Enseñanza de USO comparte y apoya las tesis del MECD y afirma que la
religión “debe tener un carácter evaluable y computable para la nota media”.
Dice que otro tipo de solución desprestigiaría esta materia y su alternativa,
rebajando la consideración de los profesores. Y considera que la educación
en valores es “uno de los puntos más débiles del actual sistema educativo”,
mientras que “las dos asignaturas que integran este área permitirán que
los alumnos adquieran una mayor formación humanística, ética, religiosa
y artística”.
La FERE ve
“muy acertado” que el Gobierno haya decidido dado a esta asignatura “el
mismo tratamiento académico que el del resto de materias, porque de esta
forma se la sitúa mejor en el contexto escolar y se le otorga el rigor
científico y cultural que toda área debe tener”. Y añade que “el conocimiento
del hecho religioso aporta a los alumnos referencias fundamentales en
una sociedad como la actual, donde la tremenda ignorancia que existe en
este terreno incapacita a los mismos para comprender los acontecimientos
de nuestras historia y nuestra sociedad”.
Equilibrio
Educación
y Gestión considera “positivo” que se evalúe y compute esta asignatura,
y dice que su peso en la nota final del Bachillerato es “equilibrado”.
La patronal católica espera que el hecho de que la decisión del MECD se
derive de una recomendación del Consejo de Estado sea una “salvaguarda”
para que no se recurra ante el Tribunal Constitucional.
La otra patronal
de la enseñanza concertada, la CECE, se ha mostrado “satisfecha” por la
decisión del Ministerio, pues entiende que “es preciso comprender lo que
significa formación integral de la persona, para exigir la implantación
sería y comprometida de esta disciplina en los niveles no universitarios”.
Y sostiene que “no basta con educar a los alumnos intelectual y físicamente;
es imprescindible transmitirles paralelamente la formación en valores
que completará su formación en el campo de los sentimientos, la humanidad
y el espíritu”.
Por su parte,
la ministra de Educación ha afirmado que la religión computa actualmente
como “cualquier otra materia”, y ha añadido que “lo que ha cambiado no
es el tratamiento de esta disciplina, sino los requisitos para pasar de
un curso a otro, ya que antes se podía pasar hasta con todas las asignaturas
suspendidas, y ahora la Ley de Calidad establece un máximo de dos”. Sobre
los recursos anunciados por algunas organizaciones, Pilar del Castillo
ha recordado que éste y los demás reglamentos que desarrollarán la LOCE
“recogen buena parte de lo que aconsejan los informes del Consejo de Estado
y del Consejo Escolar del Estado”, y ha reiterado su convencimiento de
que las reformas derivadas de esta Ley “conducirán a establecer las condiciones
adecuadas para conseguir más calidad y menos fracaso escolar”.
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