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presente ponencia parte de una experiencia "¿Cómo conocer, promover y divulgar
la literatura infantil?", realizada por una profesora venezolana, que, desde
la evocación de su primer maestro, recupera y aprovecha el enlace entre poesía
y música para motivar a los alumnos en sus primeros pasos por el universo de la Literatura. |
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Mi
primera clase de Literatura
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Una profesora de Valencia (Venezuela) evoca al profesor que le desveló la poesía con ayuda de la música |
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Muchas son las perspectivas que han asumido los investigadores y docentes relacionados con esta área. Se establece- rá en este trabajo un conjunto de criterios para que los maestros decidan qué estra- |
Al
maestro Mújica
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tegias
aplicar para mejorar los niveles de desarrollo infantil en las áreas
donde la literatura puede convertirse en elemento de mediación
efectiva, a saber las competencias lingüísticas, comunicativas
y sociales que el niño de la actualidad necesita para proyectarse
en el futuro en un adulto crítico, reflexivo y comprometido con
su entorno.
Recuerdos
Cursaba
el 2º Grado y todavía no sabía leer. Mi madre, preocupada,
y mis maestras decían "es un poco retardada para aprender,
aunque no se preocupe todavía ninguno de los niños de este
segundo grado se sabe el ma, me, mi, mo, mu". Recuerdo como me insistían
en eme con a suena: maaaaaa; eme con e suena: meeee; eme con i suena miiii;
eme con o suena: moooo; eme con u suena: muuuuu. Una tortuosa melodía
todavía ronda en algún rincón de mi subconsciente…
La niña pinta una casa
Con
su caja de creyones Como la hoja verde
Como
la hoja verde Una niña llamada Catrina y un niño llamado Arón preguntaron al profesor cuántas canciones más se sabía, y él, guitarra en mano, contestó: "Yo no sé ninguna canción, sólo interpreto versos de un señor llamado… no, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que me enamoró primero de la poesía y luego de la canción". Más tarde dijo: Su apellido es Ruge, Ruge, luego gritó. Yo escuché Rugeles, en ese mismo instante asocié el apellido con un león. Veinte años más tarde me reencontré con ¡Canta, Pirulero!, poesía para niños de Manuel Felipe Rugeles, poeta venezolano nacido en San Cristóbal Edo. Táchira (1903 – 1959). Es el libro que contiene los poemas convertidos en música por mi primer maestro de literatura, el maestro Mújica. Quien amaba la poesía, la música y a nosotros, sus eternos alumnos.
Bondades de la literatura
Alumnos,
maestros, profesores, padres y representantes. Amigos de la educación,
educadores todos. Es imperativo promover la lectura de literatura infantil
e iniciar a los más pequeños, no sin antes invitarlos a
ustedes, a redescubrir las bondades de la literatura. Les aseguro un viaje
de música, poesía, cuentos y leyendas. Abundan estrategias
de lecturas, recomendaciones de textos, políticas nacionales e
internacionales, didáctica y pedagogía, enfoques psicológicos,
investigaciones, líneas de investigación, talleres, foros,
entrevistas. Ninguno dará resultado si el docente no tiene la sensibilidad
suficiente de conmoverse ante un poema. Ante un verso. Los maestros son
los primeros lectores, los maestros sienten la importancia de la literatura
y como tal la transmiten desde el primer momento que intentan leer un
poema o cuento a un bebé, a un grupo de niños, en un Kinder,
en un primer grado. Nada más grato y placentero que escuchar una
voz suave, con el vaivén de las diferentes líneas melódicas
que conforman un texto. Más aún cuando su contenido es dirigido
a un público tan exigente, como es el público conformado
por niños. Del juego a la palabra Llamamos
juego a la "acción que se desarrolla dentro de ciertos límites
de tiempo, espacio y sentido, en un orden visible, según reglas
libremente aceptadas y fuera de la utilidad o necesidad de materiales.
El estado de ánimo que corresponde al juego es el entusiasmo ya
sea de tipo sagrado o puramente festivo, según el juego sea a su
vez una consagración o un regocijo. La acción se acompaña
del sentimiento de elevación y de tensión y conduce a la
alegría y el abandono". El juego pertenece a la naturaleza
de la existencia y ésta descansa en él como las aguas en
el lecho del río. "La cultura se funda en el juego noble y
para poder desarrollar su cualidad máxima de estilo y de dignidad
no puede perder su contenido lúdico. En ninguna parte es tan imprescindible
el mantenimiento de las reglas de juego como en las relaciones entre pueblos
y estados. Cuando se violan, la sociedad cae en la barbarie y el caos".
El azar y la habilidad en el manejo de los recursos propios son factores
determinantes en el juego, así como el abandono es su resultado.
Abandono, significa liberación del peso de la existencia, entrega
a la vida para vivir en la plenitud del ser. El juego es vivencia sin
causa final, no se juega para…, se juega simplemente. Recordemos al gato
pequeño correteando tras la madeja de lana: el instante en que
se afirma sobre las patas traseras, para las orejas y la cola, abre los
ojos atentos… He ahí la expresión del goce, de la tensión
máxima del juego, del abandono: el acecho. Recordemos a ese mismo
gato, ahora un tanto mayor, en la misma actitud de acecho frente a la
madriguera del ratón. Alternemos las imágenes: el gatito
salta sobre la madeja y la atrapa con sus dientes entre las garras, el
gato salta sobre el ratón y lo atrapa con los dientes entre sus
garras; el gatito lanza la madeja, la persigue, la atrapa de nuevo, la
muerde; el gato deja correr el ratón, lo alcanza, lo devuelve de
un manotazo; muerde de nuevo la madeja, la tira para arriba, la alcanza
en su caída, la sacude, la destroza; y, cuando ya el ratón
no tiene aliento, lo devora, camina después hasta su rincón,
se echa, se lame los bigotes, se enrosca y se duerme. El poema El
poema puede ser un juego relatado en versos, como "Buen día,
tortuguita", de Aquiles Nazoa.
El
clavel
Ha
nacido
Al
inicio formulé una pregunta ¿Cómo conocer, promover y divulgar
la literatura infantil? El objetivo: Coadyuvar sus inquietudes, promover
la lectura de la literatura, actualizar nuestra praxis educativa, y brindar
la enseñanza que todo niño merece, ser feliz… Esencia de mujer Rosas,
flores y lluvia de cerezas
Elsy
Medina
Bibliografía
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