La presente ponencia parte de una experiencia "¿Cómo conocer, promover y divulgar la literatura infantil?", realizada por una profesora venezolana, que, desde la evocación de su primer maestro, recupera y aprovecha el enlace entre poesía y música para
motivar a los alumnos en sus primeros
pasos por el universo de la Literatura.
Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Mi primera clase de Literatura

Una profesora de Valencia (Venezuela) evoca al profesor que le desveló la poesía con ayuda de la música

Muchas son las perspectivas que han asumido los investigadores y docentes relacionados con esta área. Se establece- rá en este trabajo un conjunto de criterios para que los  maestros decidan qué estra-

Al maestro Mújica

tegias aplicar para mejorar los niveles de desarrollo infantil en las áreas donde la literatura puede convertirse en elemento de mediación efectiva, a saber las competencias lingüísticas, comunicativas y sociales que el niño de la actualidad necesita para proyectarse en el futuro en un adulto crítico, reflexivo y comprometido con su entorno.
Deseo compartir esta reflexión, surgida de la experiencia en el aula, con maestros que han dedicado su vida a la enseñanza, unos que están terminando y otros que apenas comienzan: lo importante de cada una de estas etapas es que han permitido involucrarme directamente con el proceso educativo, desde diferentes ángulos. He constatado la necesidad de reorientar la didáctica en la enseñanza de la literatura para niños, jóvenes y adultos.
Excelsos especialistas y nuestro quehacer diario coinciden en los siguientes criterios:
-Debemos conocer la literatura.
-Debemos disfrutar la literatura.
-Debemos promocionar la literatura.
Comienza el dilema, ¿se enseña o no se enseña la literatura?. Soy consciente del debate, dicotomía quizás dialéctica. Prefiero llamarla preocupación. ¿De quién?. De los maestros. No todos, sólo quienes hacen su trabajo por vocación, quienes sienten que a través de la enseñanza transmiten la esencia de la vida: enseñar para ser feliz. Ustedes estarán extrañados, anonadados por tal expresión, es una expresión que se me acaba de ocurrir, recordando uno de los ideales educativos de Don Andrés Bello, "enseñar para ser feliz". o algo así. Creo que la frase es imprecisa; sin embargo, estoy segura que logra el efecto deseado. Comencemos desde ya a enseñar a nuestros niños literatura para ser felices. Puede sonar algo superficial, pero antes de tal consideración agradezco darme la oportunidad para demostrar el significado que he construido a partir de mi experiencia previa.
-¿Por qué esta ponencia?
-Para promover y divulgar la importancia de la literatura para niños, jóvenes y adultos.
-¿Para qué?
-La literatura considerada como máxima expresión del hombre, tomando en cuenta los géneros, subgéneros, temáticas y objetivos, es un evento comunicativo, emisor: escritor, mensaje: texto escrito, receptor: público, como tal debe ser divulgada y jamás incluirla en la categoría sólo para literatos. Todos somos privilegiados cuando disfrutamos de ella.

Recuerdos

Cursaba el 2º Grado y todavía no sabía leer. Mi madre, preocupada, y mis maestras decían "es un poco retardada para aprender, aunque no se preocupe todavía ninguno de los niños de este segundo grado se sabe el ma, me, mi, mo, mu". Recuerdo como me insistían en eme con a suena: maaaaaa; eme con e suena: meeee; eme con i suena miiii; eme con o suena: moooo; eme con u suena: muuuuu. Una tortuosa melodía todavía ronda en algún rincón de mi subconsciente…
En el gran patio de la escuela y un día con sol mañanero, todos los niños nos encontrábamos allí presentes en fila entonando el Himno Nacional. El Director del Colegio más tarde haría un anuncio. Ese inolvidable día recibiríamos al profesor Mújica, quien se convertiría en el profesor de música. Por fortuna, para quienes tuvimos el privilegio de contar con un maestro que nos enseñó la alegría de aprender. Mi primer día de clases de música, se convirtió en mi primera clase de literatura. El comenzó interpretando, acompañado de una guitarra, que formaba parte de su particular indumentaria, "La niña pinta una casa". Una mágica nube cubría el pequeño salón. Desde ese momento el encantamiento y fascinación se apoderaban de nuestros sentidos y de nuestra atención. Estábamos allí en cuerpo y alma.
Transcurridos algunos días, el coro, conformado por "los pequeños retardados" que no sabíamos la lección del tradicional Coquito, convertiríamos las clases de música en nuestra actividad predilecta. El maestro Mújica, el salón y los niños conformábamos una banda armoniosamente musical. Poesía, música, deseos de enseñar, deseos de aprender dejaban atrás aquel "pueril coro escolar", frase convertida en verso por Rubén Darío en su Canto a la Argentina, -ver su antología poética-. Los viernes el maestro animaba a cantar y a cantar, una y otra vez, una y otra vez, era una fiesta.
Además de "La niña pinta una casa", vienen a mi memoria…

La niña pinta una casa

Con su caja de creyones
la niña pinta una casa.
El techo viste de rojo,
de añil puertas y ventanas.
El jardín todo de verde
de amarillo las barandas
las flores que le ha pintado,
unas rojas y otras blancas.
Con un morado de lila
llenó la tarde lejana
de gris y rosa las nubes
de azul toda la montaña.
Puso un camino de ocre
desde el huerto hasta la casa.
Un árbol castaño y verde
y un arroyuelo de plata.
Rugeles

Como la hoja verde

Como la hoja verde
la cerbatana
como la hoja verde
también la rana.
pobre de aquel insecto
que se avecina
a la fuente o al árbol…
Allí termina.
Como la hoja verde
la cerbatana
como la hoja verde
también la rana.
La una por el aire
y otra en el limo.
¡Ay, del que vuela en busca
de verde arrimo!
Rugeles

Una niña llamada Catrina y un niño llamado Arón preguntaron al profesor cuántas canciones más se sabía, y él, guitarra en mano, contestó: "Yo no sé ninguna canción, sólo interpreto versos de un señor llamado… no, no lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es que me enamoró primero de la poesía y luego de la canción". Más tarde dijo: Su apellido es Ruge, Ruge, luego gritó. Yo escuché Rugeles, en ese mismo instante asocié el apellido con un león. Veinte años más tarde me reencontré con ¡Canta, Pirulero!, poesía para niños de Manuel Felipe Rugeles, poeta venezolano nacido en San Cristóbal Edo. Táchira (1903 – 1959). Es el libro que contiene los poemas convertidos en música por mi primer maestro de literatura, el maestro Mújica. Quien amaba la poesía, la música y a nosotros, sus eternos alumnos.

Bondades de la literatura

Alumnos, maestros, profesores, padres y representantes. Amigos de la educación, educadores todos. Es imperativo promover la lectura de literatura infantil e iniciar a los más pequeños, no sin antes invitarlos a ustedes, a redescubrir las bondades de la literatura. Les aseguro un viaje de música, poesía, cuentos y leyendas. Abundan estrategias de lecturas, recomendaciones de textos, políticas nacionales e internacionales, didáctica y pedagogía, enfoques psicológicos, investigaciones, líneas de investigación, talleres, foros, entrevistas. Ninguno dará resultado si el docente no tiene la sensibilidad suficiente de conmoverse ante un poema. Ante un verso. Los maestros son los primeros lectores, los maestros sienten la importancia de la literatura y como tal la transmiten desde el primer momento que intentan leer un poema o cuento a un bebé, a un grupo de niños, en un Kinder, en un primer grado. Nada más grato y placentero que escuchar una voz suave, con el vaivén de las diferentes líneas melódicas que conforman un texto. Más aún cuando su contenido es dirigido a un público tan exigente, como es el público conformado por niños.
Dentro de este planteamiento tomaré como punto de referencia un trabajo del escritor Luis Fernando Macías Zuluaga, Profesor de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Es un trabajo muy interesante que aporta valiosas ideas para emprender la labor de enseñar Literatura.
Por razones obvias mencionaré dos aspectos del referido trabajo.

Del juego a la palabra

Llamamos juego a la "acción que se desarrolla dentro de ciertos límites de tiempo, espacio y sentido, en un orden visible, según reglas libremente aceptadas y fuera de la utilidad o necesidad de materiales. El estado de ánimo que corresponde al juego es el entusiasmo ya sea de tipo sagrado o puramente festivo, según el juego sea a su vez una consagración o un regocijo. La acción se acompaña del sentimiento de elevación y de tensión y conduce a la alegría y el abandono". El juego pertenece a la naturaleza de la existencia y ésta descansa en él como las aguas en el lecho del río. "La cultura se funda en el juego noble y para poder desarrollar su cualidad máxima de estilo y de dignidad no puede perder su contenido lúdico. En ninguna parte es tan imprescindible el mantenimiento de las reglas de juego como en las relaciones entre pueblos y estados. Cuando se violan, la sociedad cae en la barbarie y el caos". El azar y la habilidad en el manejo de los recursos propios son factores determinantes en el juego, así como el abandono es su resultado. Abandono, significa liberación del peso de la existencia, entrega a la vida para vivir en la plenitud del ser. El juego es vivencia sin causa final, no se juega para…, se juega simplemente. Recordemos al gato pequeño correteando tras la madeja de lana: el instante en que se afirma sobre las patas traseras, para las orejas y la cola, abre los ojos atentos… He ahí la expresión del goce, de la tensión máxima del juego, del abandono: el acecho. Recordemos a ese mismo gato, ahora un tanto mayor, en la misma actitud de acecho frente a la madriguera del ratón. Alternemos las imágenes: el gatito salta sobre la madeja y la atrapa con sus dientes entre las garras, el gato salta sobre el ratón y lo atrapa con los dientes entre sus garras; el gatito lanza la madeja, la persigue, la atrapa de nuevo, la muerde; el gato deja correr el ratón, lo alcanza, lo devuelve de un manotazo; muerde de nuevo la madeja, la tira para arriba, la alcanza en su caída, la sacude, la destroza; y, cuando ya el ratón no tiene aliento, lo devora, camina después hasta su rincón, se echa, se lame los bigotes, se enrosca y se duerme.
El juego le permite al pequeño el desarrollo de sus facultades, la agudización de sus destrezas, el descubrimiento de las estrategias y la adquisición de las técnicas necesarias para vivir la vida. No hay diferencia en el comportamiento del pequeño en el juego y del adulto en eso que llamamos oficio. Lo que somos se manifiesta en forma más nítida y natural en el juego. Somos lo que somos jugando. Por eso en el juego se puede moldear lo que somos y porque el juego es también ensayo, búsqueda de métodos para aprovechar las circunstancias que el azar ofrece, frente a las capacidades de cada uno y del grupo al que pertenece. Para jugar hemos nacido. Jugando vamos siendo y comprendiendo.
Pero también somos palabra. Comprendemos lo que podemos concebir en el lenguaje. El mundo es tan claro como nuestras palabras puedan expresarlo. En el decir, el ser encuentra su camino de manifestación y éste es tan alto como profundo pueda llegar en el lenguaje. Somos palabra en juego.
La literatura es juego con palabras, juego con imágenes expresadas en palabras, juego con sonidos de palabras en la región de la armonía y el ritmo y mirada sobre el mundo. Podemos mirar al mundo y al ser desde la literatura porque ésta es juego y palabra, acción y vocablo: verbo.

El poema

El poema puede ser un juego relatado en versos, como "Buen día, tortuguita", de Aquiles Nazoa.
Las figuras literarias podrían describirse como juegos del lenguaje: de sonido, ritmo o sentido, ordenadas de tal manera que producen el efecto maravilloso de la poesía, elevan el alma a la sensación y comprensión de otros órdenes de la existencia: la dimensión estética del hombre.
Así mismo, los poemas pueden convertirse en instrumentos de juegos creativos y sensibilizadores, bien en las formas tradicionales de su aprendizaje memorístico para la recitación o para la representación ante el grupo, o bien en las formas espontáneas y nuevas de ordenamiento de versos.

El clavel
Manuel Felipe Rugeles

Ha nacido
la luz del clavel.
Ya se viste
de rojo el vergel.
Hay olor
de canela y de miel.
La flor
para ella.
Y el sí
para él.

Al inicio formulé una pregunta ¿Cómo conocer, promover y divulgar la literatura infantil? El objetivo: Coadyuvar sus inquietudes, promover la lectura de la literatura, actualizar nuestra praxis educativa, y brindar la enseñanza que todo niño merece, ser feliz…
Este es el principio de una extensa discusión, la experiencia de aula me ha ratificado que este es un buen inicio.
Además de promover la literatura para niños y jóvenes es recomendable deleitar a los adultos, a nuestros maestros, a nosotros mismos. A continuación dedico este poema a todos los hombres presentes en esta sala para que a su vez lo dediquen a lo que es un arquetipo universal: la mujer.

Esencia de mujer

Rosas, flores y lluvia de cerezas
Esa, esa es la esencia de todas ellas,
Nosotras, ustedes, lluvia de cerezas
Vienen a esta tierra de infinitas facetas
Hija cariñosa y sincera
Madre, abnegada y dispuesta

Hermana, solidaria y atenta
Esposa, primavera y entrega
Amiga, fiel, universal y auténtica
Mujer, alma joven que alegra
Mujer, templo de fortalezas, de lunas y de estrellas...
Rosas, flores y lluvia de cerezas
Esa, esa es nuestra esencia...

Elsy Medina
Profesora de Literatura en Valencia (Venezuela). Aldeadelectores@hotmail.com

Bibliografía
- Macías Z, Luis F. y Medina, E. Enseñanza de la Literatura. (En imprenta)
- Rubén Darío.Antología poética. Ediciones Libros Río Nuevo. Madrid 1997
- Rugeles, Manuel F. ¡Canta, Pirulero!. Ediciones Niebla. Caracas 1998

 

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