Reinvención de Roma

Considerado una de las figuras más importantes del arte de la estampa italiana, Giovanni Battista Piranesi es ante todo el creador de una imagen de la Italia clásica que sirvió de modelo e inspiración a los artistas y
arquitectos del periodo neoclásico. La selección de sus grabados que estos días nos ofrece en Madrid Calcografía Nacional recuerda su amor y comprensión del mundo antiguo.
Una muestra recupera la visión que Piranesi aportó sobre la Italia antigua

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Una corta pero contundente formación acompaña al joven veneciano Piranesi a su llegada a Roma en 1740, recien cumplidos los 20 años: se ha formado como arquitecto con Giovanni Scalfarotto, ha aprendido la perspectiva de Carlo Zucchi y, a través de su hermano mayor, ha tenido un primer contacto con la Roma antigua. Llega, pues, con las bases académicas necesarias para el desarrollo de cualquiera de las muchas actividades ligadas al arte que la Roma de mediados del XVIII posibilitaba a todos sus hijos adoptivos. En su caso, el dibujo de encargo será el trampolín profesional desde el que se aproximará a los círculos de grabadores, escenógrafos, arquitectos y coleccionistas.
En esta escena artística, resueltamente abierta, Piranesi monta su propio estudio y comienza a crear las primeras obras al aguafuerte, imágenes de una Roma ignorada para el arte, oscurecida por el Románico y el Renacimiento, y suplantada ignominiosamente en sus múltiples reconstrucciones en los textos oficiales. Es la ciudad misteriosa que pone en Piranesi la semilla de un destino que lo ligaría ya de forma definitiva a su historia. El mismo lo expresaba en una declaración poética sobre lo que ya, a los tres años de su llegada a Roma, consideraba el fundamento de su vida artística: "Sobre las grandiosas ruinas romanas...no siendo de esperar que un arquitecto de nuestro tiempo pueda ejecutar algunas de ellas... no veo qué me que, a mí o a cualquier otro arquitecto contemporáneo, más que presentar con dibujos mis propias ideas... Con este fin he procurado, durante mi estancia en esta gran metrópoli, unir los conocimientos adquiridos de arquitectura, cualesquiera que hayan sido, con el arte de no sólo dibujar mis invenciones, sino de dejarlas grabadas en cobre...".

Culminación de un proceso

El interés por la Antigüedad que Perinesi desarrolló era la continuación de un progresivo interés por la cultura figurativa romana iniciado a finales del siglo XVII, sobre todo a raíz de la publicación de obras debidas a la figura de Santi Bartoli, que sirvieron de empuje al crecimiento del número de estudios arqueológicos y constituyó un instrumento insustituible de trabajo para estudiosos, coleccionistas y artistas. Sin duda, Piranesi culminó el proceso de acercamiento al periodo oscurecido de la Roma más clásica, al proyectar su imaginación sobre las ruinas, recreando una Roma para la historia.
Son sus visiones dibujadas, una selección de entre ellas, las que ahora visitan nuestro país en las salas de Calcografía Nacional y presentan al extraordinario dibujante y grabador que fue este artista de la Antigüedad. Titulada "Battista Piranesi (1720-1778). Gabinetto delle Stampe e dei Disegni", procedente de la Biblioteca Municipal de Fermo, y comisariada por Javiel Blas, esta muestra sugiere la trayectoria creativa del grabador Piranesi y, sobre todo, su labor en la ideación del movimiento neoclásico, al que proporcionó las imágenes sobre las que luego basarían sus propuestas.
Las ochenta y seis obras presentadas son una selección de entre las obras pertenecientes al Gabinetto delle Stampe, de la Biblioteca Municipal de Fermo, una institución modélica que ha sido foco difusor del arte del grabado durante varios siglos.
En los aguafuertes que ahora se exhiben se encuentran los grandes temas de sus obras como las relaciones de la Antigüedad y la arquitectura moderna, la visión escenográfica y el diseño. Las series representadas responden a sus diversas etapas creativas: Architetture e Prospettive, Varie vedutte, Antichità Romane, Vedute di Archi Trionfale, Vedute di Roma y della Manificenza ed Archittetura de Romani.
Su dedicación estuvo ampliamente reconocida entre sus contemporáneos y alcanzó enorme resonancia en décadas posteriores. Al término de su vida, en una carta a su hermana fechada el 27 de marzo de 1778, Piranesi hacía un balance de su vida y, además de enumerar las obras realizadas, rendía homenaje a la ciudad de Roma, "en la que he encontrado inspiración y la fortuna, y de la que me considero hijo". Una declaración de amor que ya había realizado a través de sus impresionantes grabados y dibujos.

 

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