El Proyecto NETA apuesta por
el aprendizaje a lo largo de la vida

Se enmarca en el programa comunitario Sócrates, dentro de la acción Grundtvig
¿Qué hacemos en la educación de adultos? Esta es la cuestión central del Proyecto NETA, que aborda la demanda individual de aprendizaje permanente, las necesidades de personas que carecen de educación y cualificaciones básicas y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Este proyecto se enmarca en el programa comunitario Sócrates, dentro de la acción Grundtvig, que se ocupa de la educación adulta y otros itinerarios educativos. NETA se centra en las necesidades formativas de los mayores de 16 años que abandonan el sistema educativo sin titulación, sobre todo jóvenes en riesgo de exclusión social, mujeres sin cualificación para acceder al mercado laboral y grupos de inmigrantes que demandan una formación una formación profesional inicial.
Tras el análisis de la oferta formativa se pretende rentabilizar los recursos que desarrollan administraciones, entidades locales y otras organizaciones, además de introducir las modificaciones necesarias y hacer propuestas que den respuesta a las necesidades personales, sociales y a las demandas de empleo de la nueva Europa.
La Subdirección General de Formación Profesional del MECD ha coordinado esta iniciativa, que ha contado con la colaboración de las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha, Madrid y Murcia, la Federación Española de Universidades Populares, la Fundación Formación y Empleo y el periódico digital Comunidad Escolar. Como socios europeos han participado el Viborg County Council en Dinamarca y el National Department of Education and Science, Futher Education Section en Irlanda.

Nuevo contexto

Para España, el interés de esta experiencia se centra en el nuevo contexto, producto del proceso de descentralización de competencias educativas con su transferencia a las comunidades autónomas, que se ocupan de organizar la oferta de la enseñanza de personas adultas.
Esta oferta educativa adolece de dispersión, ya que tanto las administraciones como buen número de instituciones y asociaciones sin ánimo de lucro, ONG’s y sindicatos organizan actividades de educación y formación dirigidas a este colectivo.
De esta situación surge la necesidad de un trabajo cooperativo y de colaboración interinstitucional y con los sectores no formales.
Este proyecto, desarrollado de septiembre de 2000 a diciembre de 2002, también pretendía organizar una asociación en España de sectores formales y no formales que trabajan en este campo educativo e identificar las mejores experiencias y prácticas, incidiendo en los jóvenes de abandonan el sistema educativo, las mujeres con escaso nivel formativo e inmigrantes.
Otra línea de trabajo se concreta en la identificación de modelos de coordinación desarrollados en la educación adulta y en la definición de competencias que integren aprendizajes informales y experiencias individuales.

Recogida de datos

La primera fase consistía en la recogida de datos sobre las instituciones y organizaciones, que trabajan en educación de adultos en los ámbitos regional y local, así como sobre su desarrollo legislativo, en el caso de las administraciones educativas.
El análisis posterior de estos datos se orienta hacia la detección de los puntos fuertes y débiles de la educación adulta. Los socios nacionales han aportado datos de cada una de las comunidades autónomas, lo que permite localizar las necesidades de la demanda y contrastarla con la oferta, además de valorar las posibilidades de transferencia de experiencias que han tenido éxito en casos concretos.
En el capítulo dedicado a España, se constata que los datos relativos a la asistencia a las aulas de educación de personas adultas señalan un cambio cualitativo y cuantitativo en las demandas de la población, así como la necesidad creciente de una educación y una formación profesional.
Según sus responsables, con este proyecto se pone de relieve "la importancia de la educación de personas adultas renovada para desarrollar la Europa del conocimiento, que debe aglutinar todos los dominios del aprendizaje de carácter formal y no formal. Además de compartir el modelo de aprendizaje a lo largo de la vida, asumido por la UE como eje de futuro para el desarrollo personal, económico, del empleo y de la cohesión social".

 

NETA se centra en las necesidades formativas de los mayores de 16 años que abandonan el sistema sin titulación, jóvenes en riesgo de exclusión social, mujeres sin cualificación y grupos de inmigrantes. (Foto: Rafael Martínez)
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