Racional y ético

El Museo Reina Sofía exhibe en "Suiza constructiva" el arte y
el diseño del país helvético entre el periodo de entreguerras
La Suiza neutral, sin destrozos ni vacíos urbanísticos o artísticos, fue el motor principal de una concepción raciona- lista y ética del arte contemporáneo. Las creaciones plásticas, la fotografía, la arquitectura y el diseño eran concebidas no sólo en su valor ornamental sino como palancas para la construcción de una nueva escena internacional. Algunas de sus mejores creaciones se muestran en esta exposición.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
Bajo el lema constructivista "el arte debe configurar y organizar la vida cotidiana, no decorarla", entre los años treinta y cincuenta un numeroso grupo de artistas plantearon en Suiza los principios de una creación basada en el proyecto y su desarrollo sistemático y objetivo, el compromiso ético, y la búsqueda de soluciones integrales y universales. Se inspiraban en el arte de las vanguardias precedentes, pero asentaban su experimentalismo en una concepción responsable de lo real.
Su influencia llegó a ser decisiva en toda la comunidad artística internacional en los años cincuenta y se convirtieron en la marca del arte suizo: el arte concreto, la fotografía objetiva, la nueva tipografía y la arquitectura y el mobiliario funcionales fueron punto de partida para el desarrollo de lo creativo. Sus artistas, teóricos, divulgadores y representantes forman parte , en su gran mayoría, de esa tropa muchas veces anónima que logra saltos de enorme trascendencia para el arte. El siglo XX alumbró sus ideas y logró traspasar sus fronteras hasta nuestros días.

Manifestación global

La exposición que estos días exhibe el Museo Nacional Reina Sofía, bajo patrocinio de Pro-Helvetia. Fundación Suiza para la Cultura y Marc Rich Foundation, es una reflexión sobre el espíritu que anima esta corriente artística y creativa, sobre sus logros y sus legados al arte y el diseño más actual. Un recorrido coral de la mano de más de cincuenta autores a través de la pintura, dibujo, escultura, fotografía, muebles, carteles e impresos que tienen como idea motriz el constructivismo. Sus casi 270 obras presentan un resumen extraordinario de este periodo creativo que nunca antes había sido motivo de una exposición en nuestro país.
Las creaciones que conforman este trabajo conjunto que es la muestra "Suiza constructiva" vienen firmadas por artistas, movimientos o instituciones muy poco o fragmentariamente conocidos por el público español a pesar de que muchos de ellos simultanearon la actividad en el diseño gráfico, industrial o arquitectónico con el arte libre o la fotografía, y ejercieron además una actividad publicística y pedagógica. Entre ellos están artistas como Max Bill, Walter Bodmer, Clara Friedrich, Camille Graeser, Richard Paul Lohse, Verena Loewensberg o Sophie Taeuber Arp; los diseñadores gráficos y fotógrafos Herbert Bayer, Binia Bill, Werner Bischoff, Hans Finsler, Hugo P. Herdeg, Herbert Matter, Gothard Schuh, Antón Stankowski o Jan Tschichold;los diseñadores Marcel Breuer, Hans Coray, Werner Moser, Flora Steiger, Willy Jul y los arquitectos Le Corbusier, Rudolf Steiger o Alfred Roth, cuyas obras están representadas por medio de fotografías y películas, una de ellas sobre los ideales de la nueva vivienda, filmada por Hans Richter.

Esplendor y disolución

Entre casi todos ellos existieron unas relaciones especiales y sólo entendibles en el contexto de su Suiza tradicional y de escueta dimensión geográfica: sólo gracias a una colaboración amistosa y constante entre los defensores de la modernidad pudo abrirse paso el radical cambio que suponía el constructivismo: primero en círculos reducidos y, ya en la posguerra, entre un sector mayoritario de la población.
Sin embargo, la atmósfera colectiva que supuso esta corriente que tuvo su origen más inicial en los años veinte, en torno al Neues Bauen y al arte abstracto de orientación constructiva, fue disolviéndose, y sus protagonistas se concentraron en su propia obra trabajando de manera más individualista. Una nueva generación estaba latiendo en la Suiza constructivista y su espíritu se rebelaría contra el rigor limitativo de sus normas. Pero eso, acaso, fue lo que cerró el ciclo necesario de todo movimiento artístico y creativo. Aunque vuelva a pervivir siempre.

 

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