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"Esta
reforma contribuirá a recuperar la cultura del esfuerzo en las
aulas, con medidas como la supresión de la promoción automática"
"Los
itinerarios constituyen una medida de atención a la diversidad
que permite dar una respuesta adecuada a la pluralidad de intereses y
expectativas de los alumnos"
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Madrid.
COMUNIDAD
ESCOLAR
Recientemente,
el Parlamento ha aprobado la Ley de Calidad y se han presentado ya los
primeros decretos de desarrollo. ¿Qué instrumentos contempla esta
norma para mejorar la calidad, combatir el fracaso escolar y recuperar
la cultura del esfuerzo, tres aspectos en los que usted ha insistido en
los últimos meses?
La
Ley de Calidad de la Educación tiene dos objetivos fundamentales.
En primer lugar, combatir el fracaso escolar, que en nuestro país
es de un 25%, por encima de la media de la Unión Europea. Esto
significa que uno de cada cuatro alumnos no obtiene el título de
Educación Secundaria Obligatoria. El segundo gran objetivo de esta
Ley es mejorar el nivel de conocimiento de nuestros alumnos que, tal como
han constatado estudios nacionales e internacionales, como el Informe
PISA de la OCDE, es manifiestamente mejorable en materias básicas
como Lengua o Matemáticas o en comprensión lectora, en las
que los alumnos españoles muestran lagunas en comparación
con otros países europeos. Estos son, por tanto, los dos grandes
objetivos de esta reforma, que además contribuirá a recuperar
la cultura del esfuerzo en las aulas (con medidas como la supresión
de la promoción automática); flexibilizar el sistema educativo
(con medidas como la introducción de itinerarios o los Programas
de Iniciación Profesional); mejorar las condiciones para el desarrollo
de la función docente; organizar de una manera más eficiente
la gestión y dirección de los centros y dotar de más
instrumentos al profesorado para combatir el creciente problema de la
indisciplina escolar.
¿Qué
consecuencias ha traído la extensión de la promoción
automática para la formación personal de los alumnos?
Creo
que la promoción automática, el hecho de que los alumnos
pasen automáticamente de curso con independencia del número
de asignaturas suspendidas, no ha sido buena para nuestro sistema educativo
porque ha contribuido a eliminar la cultura del esfuerzo y ha generado
un gran desánimo entre los profesores. La promoción automática
supone un fraude para los alumnos y para los padres, que terminan por
desconocer el estado real de su aprendizaje, sus conocimientos, su madurez
y su asimilación de habilidades y destrezas. Los estudiantes deben
ser conscientes de que el aprendizaje y el estudio, como ocurre con todo
en la vida, requieren un esfuerzo. Ese esfuerzo, por otra parte, requiere
motivación. La Ley de Calidad introduce las medidas necesarias
para motivar a los alumnos e incentivar el esfuerzo.
Estamos firmemente
convencidos de que la promoción automática y la falta de
controles externos y evaluaciones periódicas, entre otros factores,
han impedido el fomento de una verdadera cultura del esfuerzo. En cualquier
caso, debo decir que soy optimista en este terreno, pues creo que la sociedad
está de acuerdo en que, sin esfuerzo, no hay aprendizaje posible.
PSOE
e IU consideran que ésta es una ley "segregadora" y varios sindicatos,
organizaciones de padres y asociaciones estudiantiles han protestado durante
su trámite ¿No ha sido posible alcanzar un mayor consenso sobre
la norma a lo largo de su tramitación?
Desde
el inicio de la presente legislatura, el Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte ha tenido una predisposición constante al diálogo
con toda la comunidad educativa, y esto se ha podido observar en cada
una de las reformas que hemos llevado a cabo. Una actitud muy distinta
ha sido la de determinadas organizaciones, que han fomentado y organizado
huelgas y movilizaciones incluso antes de conocerse el primer borrador
de la Ley de Calidad. Creo, y así lo he manifestado en numerosas
ocasiones, que la educación es un terreno en el que todos deberíamos
jugar en el mismo equipo. Lo que ocurre es que hay quien ha tomado la
educación como un campo de batalla y de confrontación, y
se ha negado sistemáticamente a dialogar y a llegar a acuerdos.
Y, créame, yo lo lamento profundamente. Pero es responsabilidad
del Gobierno acometer aquellas reformas que sean necesarias para superar
los problemas que tiene la educación española en la actualidad.
Y eso es lo que hemos hecho con la Ley de Calidad, que ha sido debatida
con todo el sector educativo.
Como recordará,
en marzo se presentó un Documento de Bases, con las líneas
generales de la reforma. Ese documento se discutió con todas las
organizaciones del sector educativo: profesores, padres, alumnos, sindicatos,
partidos políticos... Fruto de ese diálogo se elaboró
un anteproyecto de ley, que fue nuevamente debatido en el seno del Consejo
Escolar del Estado y del Consejo de Estado. Ambas instituciones emitieron
dictamen favorable de la Ley. En julio pasado, el Gobierno aprobó
finalmente el proyecto de ley, en el que se incorporaron numerosas sugerencias
aportadas durante todo el proceso de debate. Y desde septiembre hasta
diciembre, la Ley fue ampliamente debatida en el Parlamento, incorporándose
enmiendas que han mejorado el texto.
Quiero añadir,
además, que una gran mayoría del profesorado, a través
de congresos, jornadas, seminarios, sondeos y artículos en revistas
especializadas, o a través de sus representantes profesionales,
de asociaciones o sindicatos, se ha mostrado a favor de un cambio normativo
que mejore la calidad de la educación. Estoy segura también
de que el conjunto de la sociedad demandaba igualmente cambios en el terreno
educativo.
Otra
de las críticas de la oposición es la falta de una memoria
económica que acompañe a la ley ¿Cuál es su opinión
al respecto?
Yo
ya he manifestado en numerosas ocasiones que la financiación de
la Ley de Calidad se circunscribe en un nuevo marco, que es el de la financiación
de las Comunidades Autónomas. En diciembre de 2001, todas las Comunidades
Autónomas -y reitero, todas las Comunidades Autónomas-,
acordaron un nuevo sistema de financiación, por el cual los gastos
derivados de la aplicación de las leyes, como en este caso la Ley
de Calidad, serían estudiados por el Consejo de Política
Fiscal y Financiera, en el que están representadas tanto la Administración
central como las Administraciones autonómicas. Es en ese nuevo
marco en el que habrá que estudiar y evaluar los posibles costes
que la Ley de Calidad va a suponer para las Comunidades Autónomas.
Y lo hacemos así por respeto a las propias Comunidades, que son
quienes gestionan la educación en nuestro país, y por respeto
al sistema autonómico. Es importante resaltar esto. La Ley de Calidad
tendrá los recursos que necesite para su puesta en marcha. Lo único
que ha variado es el sistema de financiación, un sistema que, reitero,
ha contado con el visto bueno de todas las Comunidades Autónomas,
incluidas las gobernadas por el Partido Socialista.
Una
de las novedades del texto son los itinerarios, que ofrecen al alumno
diferentes opciones ¿Cuál es su razón de ser? ¿Cabe la posibilidad
de rectificar la primera elección y pasar de uno a otro?
El
objetivo último de las medidas planteadas en la Ley es integrar
a los alumnos que tienen más dificultades y dar más oportunidades
de calidad para todos. Los itinerarios constituyen una medida de atención
a la diversidad que permite dar una respuesta adecuada a la pluralidad
de intereses, motivaciones y expectativas de los alumnos de la ESO. Por
tanto, los itinerarios son vías formativas, opciones curriculares,
que se ofrecen a los alumnos con el fin de que logren, de acuerdo con
sus intereses y expectativas, los objetivos de esta etapa, de tal modo
que puedan continuar los estudios posteriores o incorporarse al mercado
laboral.
La situación
generada por la LOGSE era que, en virtud del modelo comprensivo, todos
los alumnos estudiaban lo mismo y en las mismas aulas hasta los 16 años.
Este sistema tan rígido ha generado numerosas dificultades para
los profesores, que vienen demandando desde hace años mayor flexibilidad
para poder ofrecer una atención más personalizada conforme
a las necesidades, aptitudes e intereses de los alumnos. Esa flexibilidad
es precisamente la que ofrecen los itinerarios.
Como sabe,
los alumnos podrán escoger a los 14 años entre dos itinerarios
(científico-humanístico y tecnológico) y a los 15
entre tres (científico, humanístico y tecnológico).
Quiero insistir en que la elección de itinerario será voluntaria,
es decir, que serán los propios alumnos y sus familias quienes
elijan la vía formativa que prefieren. Además, esta decisión
será reversible, porque podrán cambiar de itinerario si
así lo desean. Y, por último, todos los itinerarios conducirán
al mismo título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.
Quiero destacar
que este tipo de flexibilización se está implantando ya
en otros países de nuestro entorno. Incluso en el Reino Unido,
el primer país europeo que introdujo el modelo de escuela comprensiva,
se está dotando de mayor flexibilidad al sistema educativo porque
se ha comprobado que la rigidez de los sistemas comprensivos es perjudicial
para los alumnos.
Con los itinerarios,
los profesores tendrán una herramienta eficaz para satisfacer de
una manera más personalizada los intereses, aptitudes y motivaciones
de los alumnos, que de esta forma encontrarán más oportunidades
en su proceso educativo.
Para
los estudiantes que no estén interesados en estos itinerarios se
contemplan los Programas de Iniciación Profesional ¿Cuáles
son sus contenidos curriculares y a qué titulación dan acceso?
Ésta
es otra de las novedades más importantes de la Ley. De lo que se
trata es de dar más oportunidades a los estudiantes para que continúen
en el sistema educativo y obtengan el título de Graduado en Educación
Secundaria Obligatoria, que es el título mínimo que se concede
actualmente en nuestro sistema educativo. Los Programas de Iniciación
Profesional sustituirán a la actual Garantía Social. Estos
Programas durarán dos años y podrán cursarse a partir
de los 16 años y, excepcionalmente, a partir de los 15. En esos
dos años, los alumnos tendrán una doble formación.
En primer lugar, sobre aspectos básicos, como Lengua, Matemáticas...
Y, en segundo lugar, sobre aspectos de Formación Profesional, a
través de módulos de formación. De esta forma, el
alumno que termine los dos años obtendrá el título
de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria (algo que no es
posible en la actualidad, pues la Garantía Social no da acceso
a esta titulación), con lo que los alumnos tendrán la posibilidad
de continuar estudiando Bachillerato o Formación Profesional, si
así lo desean. Si sólo cursan un año de estos Programas
de Iniciación Profesional, obtendrán también una
certificación de los módulos de formación profesional
cursados. Esta certificación estará homologada con el Catálogo
Nacional de las Cualificaciones, creado por la Ley de Formación
Profesional, lo que, sin duda alguna, redundará en más posibilidades
de empleo.
Como puede
apreciar, estos Programas constituyen una clara apuesta por dar más
oportunidades a aquellos estudiantes que no se encuentran motivados por
el sistema educativo, por las razones que sea, y supone sobre todo una
oportunidad más para que esos alumnos, que ahora simplemente abandonan
los estudios, puedan tener más vías para obtener el título
de Graduado.
¿Qué
actuaciones se prevén para reforzar las materias instrumentales
y el aprendizaje de idiomas?
Como
recordará, el Ministerio de Educación emprendió en
el año 2000 la elaboración de los Reales Decretos de Enseñanzas
Mínimas, conocidos como Decretos de Humanidades, que actualizaron
los currículos de todas las materias. Con estos decretos se potenciaron
las materias instrumentales (por ejemplo, se amplió el número
de horas de materias como Lengua o Matemáticas y se actualizaron
los contenidos) y también se mejoraron los currículos de
idiomas. La Ley de Calidad sigue impulsando el aprendizaje de estas materias.
Con respecto a los idiomas, se adelanta el aprendizaje del primer idioma
a los 6 años y se adelanta igualmente el aprendizaje de un segundo
idioma. Del mismo modo, se da especial importancia a la iniciación
de la lectura, la escritura y las habilidades numéricas ya desde
la Educación Infantil. Por otra parte, estamos llevando a cabo
la revisión de los currículos de la Educación Primaria,
para que también en esta etapa educativa se mejore la formación
en materias básicas como Lengua o Matemáticas. Ésta
es una clara apuesta por superar uno de los retos básicos que tiene
planteado en la actualidad nuestro sistema educativo: mejorar el nivel
de conocimientos de nuestros alumnos en esas materias consideradas básicas.
La
Prueba General de Bachillerato es otra novedad ¿Estará homologada
con exámenes similares que figuran en los sistemas educativos de
los países de nuestro entorno?
La
necesidad de establecer una prueba de homologación al final del
Bachillerato era algo que no podíamos obviar, a la vista de lo
que está ocurriendo en otros países de nuestro entorno.
Hoy por hoy, somos el único país, junto con Portugal y Grecia,
que no dispone de esta prueba. ¿Cuál es su cometido? Pues, principalmente,
el de homologar los conocimientos de los alumnos al final de esta etapa
educativa. Hoy, un alumno puede acabar el Bachillerato sin que haya tenido
que pasar en ningún momento ninguna prueba externa que homologue
sus conocimientos. Y esto nos plantea problemas, por ejemplo, a la hora
de homologarnos con otros países de la Unión Europea, pero
también a la hora de tener un conocimiento real de lo que saben
nuestros alumnos. Con la Ley de Calidad, los estudiantes tendrán
que pasar una Prueba General de Bachillerato al final de este nivel. Por
supuesto, tendrán varias posibilidades para poder aprobarla. Esta
Prueba, junto con las notas del Bachillerato, dará acceso al Título
de Bachiller. Reitero que esto es algo que sucede en la gran mayoría
de los países de nuestro entorno y que es necesario para comprobar
realmente cuál es el nivel de aprendizaje de los alumnos al final
de esta etapa y para poder homologarnos con otros países de la
UE.
Durante
el debate también se ha destacado la necesidad de un mayor reconocimiento
de la labor del profesorado ¿En qué medida la nueva ley va a reforzar
aspectos como la carrera docente o la formación continua?
La
Ley de Calidad de la Educación nace con una clara vocación
de mejorar las condiciones laborales y el reconocimiento social de la
función docente. La Ley refuerza la carrera docente para que todos
los profesores tengan mayores posibilidades de promoción profesional.
También otorga mayor importancia a la formación del profesorado,
tanto inicial como continua. A partir de ahora, además, se fomentará
también la evaluación periódica y voluntaria del
profesorado, cuyos resultados serán tenidos en cuenta para la movilidad,
la promoción y la adquisición de los complementos de formación.
Del mismo modo,
se establecen nuevas medidas de apoyo a la función docente. Medidas
como la sustitución de la jornada lectiva por actividades de otra
naturaleza, sin disminución de retribuciones, para los profesores
mayores de 55 años; el reconocimiento de la especial complejidad
de la función tutorial mediante los oportunos incentivos profesionales
o económicos; el reconocimiento de la labor del profesorado, atendiendo
a su especial dedicación al centro y a la implantación de
planes de innovación educativa, por medio de incentivos económicos;
la puesta en marcha de actuaciones destinadas a premiar la excelencia
y el especial esfuerzo del profesorado por sus acciones de innovación
y por su dedicación y trabajo profesional; el desarrollo de licencias
retribuidas, con el fin de estimular la realización de actividades
de formación y de investigación e innovación educativas;
el impulso de la protección y asistencia jurídica al profesorado
de los centros escolares públicos, en todas las actuaciones de
su actividad docente; y también la adopción de medidas para
poder combatir de una forma más eficiente la indisciplina escolar.
El
proyecto de ley dota a los centros de nuevas competencias ¿Cómo
va a afectar a la función directiva y al sistema de elección
de directores?
La
Ley de Calidad refuerza las competencias de la función directiva,
modifica el sistema de elección de los directores, otorgando más
protagonismo a los profesores, y dota de mayor autonomía a los
centros escolares.
Para lograr
mayor eficacia en la gestión de los centros, se distingue entre
el equipo directivo del centro (director, jefe de estudios, secretario
y cuantos otros determinen las Administraciones educativas) y órganos
de participación en el control y gestión de los centros
(Consejo Escolar y Claustro de profesores). Estos últimos evaluarán
el funcionamiento y el cumplimiento de los objetivos del centro y analizarán
los resultados de las pruebas externas al centro que se realicen.
En cuanto a
la dirección de los centros, se refuerza su autoridad y su autonomía
tanto en el área académica como de gestión para que
el director pueda, entre otras cosas, aplicar medidas para garantizar
la convivencia en los centros. La elección del director estará
basada en los principios de publicidad, mérito y capacidad, y se
efectuará mediante concurso de méritos entre profesores
funcionarios de carrera. Los aspirantes a director deberán superar
un programa de formación inicial y la selección será
realizada por unas Comisiones de Selección que estarán constituidas
por representantes de la Administración educativa y del centro
correspondiente. De estos últimos, al menos el 50% pertenecerán
al claustro de profesores del centro, de tal modo que los profesores podrán
tener más protagonismo en la elección del director.
Por otra parte,
a partir de ahora, las Comunidades Autónomas favorecerán
el ejercicio de la función directiva dotando a los directores de
más autonomía de gestión para impulsar y desarrollar
los proyectos de mejora de la calidad. También se organizarán
cursos de formación específicos para equipos directivos
(y no sólo para los directores, como en la actualidad), y las Comunidades
Autónomas podrán eximir total o parcialmente al equipo directivo
y, especialmente, al director, de la docencia directa.
El ejercicio
de los cargos directivos será retribuido de forma diferenciada,
en atención a la responsabilidad y dedicación exigidas.
Además, el desempeño de esos puestos constituirá
un mérito para el desarrollo de la carrera docente y para la obtención
de complementos económicos.
Por último,
se refuerza la autonomía de los centros en materia pedagógica,
organizativa y de gestión económica. Por ejemplo, estableciendo
la posibilidad de que los centros se especialicen y refuercen determinados
aspectos del currículo. El objetivo de esta especialización
es conseguir la máxima calidad educativa en esos ámbitos
académicos y servir de referencia para promover programas de innovación.
Por esta razón, los centros podrán ampliar los horarios
para desarrollar los correspondientes proyectos de especialización.
Cada
vez es mayor el número de alumnos inmigrantes en las aulas. ¿Qué
mecanismos contempla la ley de Calidad para afrontar las necesidades educativas
de estos alumnos?
El
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte es plenamente consciente
de la necesidad de hacer de la nuestra una sociedad de acogida, capaz
de afrontar con éxito la integración de los alumnos inmigrantes.
Este año, se han incorporado a nuestro sistema educativo más
de 170.000 alumnos extranjeros, lo que supone un incremento de casi un
45% con respecto al curso anterior. Consciente de esta realidad, la Ley
de Calidad establece una serie de medidas que no tienen otro propósito
que el de atender de la forma más eficaz a estos alumnos.
Con el fin
de facilitar la integración de aquellos alumnos que desconozcan
la lengua y la cultura españolas, o que presenten graves carencias
en conocimientos básicos, se desarrollarán Programas de
Lengua y Cultura y Programas de Aprendizajes Instrumentales Básicos.
También se ofrecerán programas de formación del profesorado
para que sepan cómo mejorar la atención que ofrecen a estos
alumnos. Y, finalmente, siguiendo las recomendaciones del Consejo Escolar,
se organizarán también programas específicos destinados
a la atención educativa de los extranjeros adultos. Las medidas
que contempla la Ley vienen a sumarse a las iniciativas que el Ministerio
y las Comunidades Autónomas están desarrollando en la actualidad
para atender a los alumnos extranjeros.
¿Qué
papel deben desempeñar los padres ante el fenómeno de la
indisciplina que se vive en muchos centros educativos?
En
España, hemos de reconocer que todavía no hemos vivido episodios
graves de violencia escolar, pero sí es verdad que los profesores
denuncian una creciente indisciplina en los centros. Eso es evidente,
y en parte está motivado por factores sociológicos. En este
terreno, creo que las familias desempeñan un papel insustituible
en la educación de sus hijos, sobre todo en la educación
de valores como el respeto, la disciplina y la comprensión. No
podemos dejar todo en manos de la escuela, como ocurre muchas veces, sino
que las familias deben ser conscientes de la importancia que tienen en
el proceso formativo de sus hijos. En todo caso, la Ley de Calidad da
respuesta a la demanda del profesorado de contar con más medios
para combatir esa indisciplina y fomentar un clima de convivencia en los
centros.
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