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Ese
molesto pero valiente hombre que recalca lo que, convertidos a su visión
real, todos admiten escandalizados como obvio. En este caso, la dejadez
con que los administradores preservaban el patrimonio cultural y artístico
de un país heredero de uno de los capitales de pintura, escultura,
ediciones literarias...más ricos del mundo. Su denuncia fue la
detonante para un nuevo escenario jurídico que ponía límites
por fin al expolio que las aves de rapiña internacionales y nacionales
habían ejercido sobre la memoria artística y cultural española.
Su propia vida
fue una defensa de sus postulados: creó la mayor colección
artística privada de la época, recuperando obras perdidas
y sin catalogar; persiguió la compra de algunas de las obras maestras
sacadas fraudulentamente de España; fomentó el arte de los
editores conservando los ejemplares mejores y, por último, socializó
absoluta y totalmente su labor creativa al legar su tesis artística
a los españoles.
Concilio
de arte
La
herencia que Lázaro Galdiano, en 1948, dejaba en su testamento
al estado español constaba de más de 12.000 piezas conciliadas
extraordinariamente por el hilo de un espíritu que por fin veía
en su auténtica valía la dimensión que cada una de
ellas poseía. Un conjunto que ofrecía un paseo personalizado
y serio por la historia del arte y la bibliofilia, sus dos grandes pasiones.
La creación
de una Fundación con su colección como protagonista fue
la solución planteada por las instituciones para preservar y mantener
vivo el legado que Lázaro Galdiano regalaba a la sociedad española;
su propia casa sería la sede de esta fundación y la escena
perfecta para su obra: hombre y obra en el mismo espacio.
La muestra
que estos días exhibe en Madrid la Fundación Santander Central
Hispano vuelve de actualidad estas notas sobre la peculiar trascendencia
de Lázaro Galdiano en la historia española. Concebida como
un homenaje a su autor y organizada con un profundo conocimiento del espíritu
creativo que le animó, "Obras maestras de la Colección
Lázaro Galdiano" es –en un momento en el que la Fundación
está cerrada por obras- una magnífica presentación
de lo inmensos hallazgos y logros que significa la colección.
Las
elegidas
No
ha debido ser fácil la selección de 124 piezas maestras
que Leticia Arbeteta Mira, directora de la Fundación Lázaro
Galdiano, ha realizado para la configuración de esta muestra de
entre las más de doce mil...grandes obras. Pero si el reto era
grande, su respuesta ha sido espléndida y además de las
obras asociadas con Lázaro Galdiano como "Las Brujas o el
Aquelarre", de Goya, "El Salvador del círculo",
de Leonardo, el "San Juan", del Bosco, "La Tienda",
de Paret, "Doña Gertrudis Gómez de Avellaneda",
de Federico de Madrazo, "El libro de retratos", de Pacheco,
se exponen piezas que se han restaurado cobrando una nueva significación
como ocurre con el lienzo "Ana de Austria", de Sánchez
Coello, o la velazqueña "Cabeza de Muchacha" y otras
que tras estas intervenciones han permitido confirmar atribuciones, como
el "Bodegón", de Walscappelle, y plantear nuevas autorías
como en el "Bautismo de Cristo", de Orazio Samachini, cuaestiones
relevantes en una colección tan amplia y sujeta a un continuo proceso
de revisión crítica.
Junto a las
pinturas, entre las que se encuentra también la pionera Colección
de tablas de primitivos españoles, se muestran una amplia muestra
del resto de las artes, entre ellas, la bellísima escultura de
la "Madonna Carnazai", grabados de Goya, valiosos ejemplares
de libros del siglo XV, piezas de platería española y europea
de los siglos XV y XVIII, una espléndida selección de joyería,
esmaltes de Limoges, tejidos del XIV y del XV y una pequeña selección
de numismática nunca expuesta hasta ahora.
La suma de
estas singularidades artísticas son el dibujo asombroso de la voluntad
de Lázaro Galdiano, de su espíritu artístico y, especialmente,
de su extraordinaria generosidad.
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