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forzado".
Entre soldado y cortesano, entre cortesano y poeta, Garcilaso de la Vega
representa el ideal máximo de una realización existencial
que un hombre del renacimiento podía anhelar: el héroe que
cuenta con la valentía y la fuerza para vencer al enemigo y que,
al tiempo, está en contacto con las misteriosas fuerzas de la creación
artística. "Si Garcilaso volviera/ yo sería su escudero;
/qué buen caballero era./...",escribe Rafael Alberti sobre
el llamado "príncipe de los poetas españoles".
Aproximación
a un tiempo
Esta
síntesis del espíritu de la época que refleja la
trayectoria vital y la propia obra poética de Garcilaso es la que
abre la posibilidad de realizar el paseo por el arte, la ética
y la cultura del Renacimiento que estos días propone la Biblioteca
Nacional, en Madrid: "Arte y poesía. El amor y la guerra en
el Renacimiento". Organizada por la Sociedad Estatal para las Conmemoraciones
Culturales, en colaboración con el Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte, es la celebración de los 500 años del
nacimiento del poeta (su fecha natal se fija entre 1498 y 1503) y de su
incidencia en la época histórica en que vivió.
El catedrático
de literatura José María Díez Borque, comisario de
la exposición junto al ex director del Museo del Prado, Fernando
Checa, comentaba el sentido de la exposición el día de su
apertura: "La muestra celebra a Garcilaso, al reconstruir el imaginario
renacentista a partir del poeta. Desde su obra se llega a la cultura,
el arte y la ética de toda su época". Y desde su visión
del amor y de la heroicidad accedemos a lo más excelso de las emociones
humanas.
Soldado
enamorado
Un
soldado que anhela las más bellas mujeres y que espera de la relación
con ellas conseguir las cotas más altas de emoción y belleza
es el motor de este recorrido expositivo sobre una época que retornó
al ideal clásico de Amor y Belleza pero conservó el afán
por dominar territorios y personas. En sus cinco secciones: "Hombre-mujer:
Canon de perfección", "El placer de los sentidos",
"El amor:omnia vincit amor", "La guerra" y "El
Parnaso renacentista español" son representados ferazmente
las claves del Renacimiento profano, dentro del marco europeo de renovación
y cambio que renovó el perfil del siglo XVI.
Con obras procedentes
de numerosas instituciones nacionales y europeas, el recorrido comienza
con una serie de desnudos masculinos y femeninos y retratos de damas y
caballeros de autores como Rafael, Giulio Romano, Palma el Viejo, Tintoretto
y Tiziano, que se presentan junto a objetos como capas masculinas, chapines,
vestidos, camisas, colgantes o arquetas...elementos que recrean conjuntamente
la imagen ideal que en esta época se tenía del hombre y
la mujer.
Vida
y placeres
Una
segunda aproximación al sentido de la belleza de este periodo es
el apartado que aborda "El placer de los sentidos": el oído
(la música), el gusto (el banquete) y el olfato (flores y aromas),
con espléndidas muestras de estos ejercicios placenteros como instrumentos
musicales antiguos, esculturas, el "Libro de música de vihuela"
de Diego Pisador...o lienzos de Alberto Durero, Leandro Bassano o Hendrik
de Clerk.
Las distintas
facetas del amor es el tema que da forma a la tercera sección en
donde se pasa revista a las formas y conceptos del amor y a la naturaleza
como lugar del amor y la huida. Aquí se exhibe "La carta amorosa"
de Françoise Clouet, la serie "Amori" de Paolo Fiamingo
y la "Venus recreándose con el Amor y la Música",
de Tiziano, entre otras obras pictóricas, además de grabados,
esculturas, tapices, manuscritos y libros.
Las mejores
esculturas de la exposición se exhiben en la sección dedicada
a la guerra: "Retrato de Carlos V" de Leoni Leone y "La
caza de Meleagro" de Giovanni Bandini, destacan de entre ellas. Mosquetes,
espadas, armaduras, culebrinas, escudos, grabados y tapices sugieren el
ambiente y la ética de guerra que impregnó este periodo.
El auténtico
amor de Garcilaso, la literatura, ocupa el capítulo final de este
recorrido por el renacimiento español: más de medio centenar
de libros procedentes, sobre todo, de la Biblioteca Nacional, que nos
acercan a los gustos y las lecturas de este periodo histórico.
Sus páginas quedan como la memoria de la complejidad de intereses
que en este tiempo empezaba a emerger: Biblias, cancioneros, filosofía,
literatura, cocina, textos de la épica americana...y los esperanzados
versos de un poeta llamado Garcilaso de la Vega.
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