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de
grandes gestos administrativos que fueron clave para una transición
eficaz a una Ilustración que pronto tendría lugar. Su luz
auguraba una nueva época de sensibilidad y razón; los gestos
eran las marcas dejadas por un reinado corto y extraordinariamente fecundo.
Sus más certeros alumbramientos son todavía hoy una lección
de cómo gestionar una convivencia en paz.
Creación
de una capital
Pero
son una ciudad, Madrid, y una Academia, la Real de San Fernando, los dos
de los mayores deudores del reinado de Fernando VI y Bárbara de
Braganza. Bajo la gestión de sus eficaces ministros Ensenada y
Carvajal, la ciudad de la Villa y Corte vivió un auténtico
proceso de renovación arquitectónica y urbana: se realizó
el primer estudio científico de su topografía y planimetría;
se emprendió la instalación de una infraestructura sanitaria
y de servicios higiénicos y se fomentó la construcción
de edificios monumentales y la renovación de muchos particulares...Empresas
todas de enorme envergadura que serían terminadas durante el siguiente
reinado de Carlos III. Por su parte, la Academia tiene en la decisiva
intervención de Fernando VI el germen de lo que hoy se conoce como
Real Academia de San Fernando; su nacimiento como plataforma de debate
cultural y artística que propiciara también una renovación
en estos dos ámbitos fue uno de los más preciados logros
de este singular y sensible monarca. Sus debates y decisiones serán
la mejor escuela para la España que debía ser encontrada
mucho tiempo después.
Hoy, doscientos
años después de la fundación de la Real Academia
de San Fernando, sus salas recogen y sintetizan la creación y gestión
de un reinado hecho en y para la paz: "Un reinado bajo el signo de
la paz. Fernando VI y Bárbara de Braganza. 1746-1759" que
estos días se puede visitar en Madrid es el homenaje a una forma
contemporánea de gestionar una tierra y una cultura: España
y lo español. A través de las casi trescientas obras seleccionadas,
se pone en evidencia lo que ocultan la mayoría de otros periodos
de la historia: qué es lo que latía en el corazón
de un pueblo y de sus reinantes.
Fiestas,
música y teatro
Una
colección de pinturas, esculturas, estampas calcográficas,
dibujos técnicos y artísticos, proyectos arquitectónicos
y de ingeniaría, maquetas, objetos suntuarios de uso cotidiano
y de representación, libretos de ópera, instrumentos musicales,
armas, trajes, uniformes militares, libros y manuscritos científicos
y técnicos, instrumentos astronómicos y de medición,
monedas y medallas...acercan al visitante a esta extraordinaria demostración
de razón y sensibilidad. Sus seis secciones: La nueva imagen de
los Reyes; Madrid, capital de la Monarquía. La Villa y Corte; El
real Sitio y Palacio de Aranjuez. Fiestas, música y Teatro; La
real Academia de San Fernando; La armada, el ejército y el territorio
y, por último, La piedad y la muerte, muestran desde obras testimoniales
del reinado de Fernando VI y Bárbara de Braganza -con piezas singulares
relacionadas con la vida, los esponsales y el fallecimiento de los monarcas-
a retratos de sus ministros, las transformaciones de la Villa y Corte
de Madrid, el Real Sitio de Aranjuez, además de muebles, piezas
decorativas y objetos artísticos. En una segunda planta del edificio
están las obras artísticas vinculadas con la puesta en marcha,
por parte de Fernando VI, de la Real Academia de Bellas Artes en 1752.
En estas salas, limítrofes con las estancias dedicadas en la actualidad
a la vida académica, sirven también de marco a las ceremonias
y fiestas cortesanas, el fasto y la apoteosis de la ópera, la música,
el teatro y demás artes escénicas que florecieron bajo un
reinado extremadamente culto y refinado.
El itinerario
finaliza en la Sala de Exposiciones de la Calcografía nacional
en donde se exhiben documentos y piezas originales, en su mayor parte
inéditas, sobre el territorio, el ejército, la armada y
la actividad fabril de este breve reinado que hoy España recuerda
como uno de los más fructíferos y logrados.
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