La Real Academia de San
Fernando rememora el fértil
periodo en que Fernando VI
y Bárbara de Braganza
dirigieron el destino de España

Grandeza de un reinado

A mediados del siglo XVIII y durante casi trece años España vivió una fase histórica en la que la paz fue buscada y propiciada ante cualquier otro objetivo político: un periodo en el que las artes, la cultura y el ordenamiento de la ciudad asumieron un extraordina- rio protagonismo. Su rey fue Fernando VI y sus logros son estos días motivo de una exposición.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Silenciado y reconocido al mismo tiempo, el reinado de Fernando VI tiene una mayúscula importancia en la creación de una concepción humanista social y política en la España del siglo XVIII: sus casi trece años de gestión hicieron ennoblecer la función del político al ampliar sus cometidos a unos planos inauditos antes de entonces. Es en esta época cuando se fomentan los primeros enclaves urbanos para los menos favorecidos; cuando la Marina amplía su misión a la realización de empresas científicas en el Nuevo Continente; cuando se desarrolla el comercio mediante la creación de varias compañías comerciales; cuando se promueven fábricas, se fomenta la agricultura y se perfecciona la precaria  red de caminos  y carreteras. Una sucesión

de grandes gestos administrativos que fueron clave para una transición eficaz a una Ilustración que pronto tendría lugar. Su luz auguraba una nueva época de sensibilidad y razón; los gestos eran las marcas dejadas por un reinado corto y extraordinariamente fecundo. Sus más certeros alumbramientos son todavía hoy una lección de cómo gestionar una convivencia en paz.

Creación de una capital

Pero son una ciudad, Madrid, y una Academia, la Real de San Fernando, los dos de los mayores deudores del reinado de Fernando VI y Bárbara de Braganza. Bajo la gestión de sus eficaces ministros Ensenada y Carvajal, la ciudad de la Villa y Corte vivió un auténtico proceso de renovación arquitectónica y urbana: se realizó el primer estudio científico de su topografía y planimetría; se emprendió la instalación de una infraestructura sanitaria y de servicios higiénicos y se fomentó la construcción de edificios monumentales y la renovación de muchos particulares...Empresas todas de enorme envergadura que serían terminadas durante el siguiente reinado de Carlos III. Por su parte, la Academia tiene en la decisiva intervención de Fernando VI el germen de lo que hoy se conoce como Real Academia de San Fernando; su nacimiento como plataforma de debate cultural y artística que propiciara también una renovación en estos dos ámbitos fue uno de los más preciados logros de este singular y sensible monarca. Sus debates y decisiones serán la mejor escuela para la España que debía ser encontrada mucho tiempo después.
Hoy, doscientos años después de la fundación de la Real Academia de San Fernando, sus salas recogen y sintetizan la creación y gestión de un reinado hecho en y para la paz: "Un reinado bajo el signo de la paz. Fernando VI y Bárbara de Braganza. 1746-1759" que estos días se puede visitar en Madrid es el homenaje a una forma contemporánea de gestionar una tierra y una cultura: España y lo español. A través de las casi trescientas obras seleccionadas, se pone en evidencia lo que ocultan la mayoría de otros periodos de la historia: qué es lo que latía en el corazón de un pueblo y de sus reinantes.

Fiestas, música y teatro

Una colección de pinturas, esculturas, estampas calcográficas, dibujos técnicos y artísticos, proyectos arquitectónicos y de ingeniaría, maquetas, objetos suntuarios de uso cotidiano y de representación, libretos de ópera, instrumentos musicales, armas, trajes, uniformes militares, libros y manuscritos científicos y técnicos, instrumentos astronómicos y de medición, monedas y medallas...acercan al visitante a esta extraordinaria demostración de razón y sensibilidad. Sus seis secciones: La nueva imagen de los Reyes; Madrid, capital de la Monarquía. La Villa y Corte; El real Sitio y Palacio de Aranjuez. Fiestas, música y Teatro; La real Academia de San Fernando; La armada, el ejército y el territorio y, por último, La piedad y la muerte, muestran desde obras testimoniales del reinado de Fernando VI y Bárbara de Braganza -con piezas singulares relacionadas con la vida, los esponsales y el fallecimiento de los monarcas- a retratos de sus ministros, las transformaciones de la Villa y Corte de Madrid, el Real Sitio de Aranjuez, además de muebles, piezas decorativas y objetos artísticos. En una segunda planta del edificio están las obras artísticas vinculadas con la puesta en marcha, por parte de Fernando VI, de la Real Academia de Bellas Artes en 1752. En estas salas, limítrofes con las estancias dedicadas en la actualidad a la vida académica, sirven también de marco a las ceremonias y fiestas cortesanas, el fasto y la apoteosis de la ópera, la música, el teatro y demás artes escénicas que florecieron bajo un reinado extremadamente culto y refinado.
El itinerario finaliza en la Sala de Exposiciones de la Calcografía nacional en donde se exhiben documentos y piezas originales, en su mayor parte inéditas, sobre el territorio, el ejército, la armada y la actividad fabril de este breve reinado que hoy España recuerda como uno de los más fructíferos y logrados.

 

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