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en
nuestro país. En esta nueva etapa, se pretende recoger el espíritu
de rigor y amplitud intelectual que siempre caracterizó a esta
editorial, que acogió a la mayoría de los escritores españoles
en el exilio -Alberti, Juan Ramón Jiménez, entre otros-
y la primera en traducir a los existencialistas franceses. Los nuevos
títulos abordarán tanto la narrativa como la poesía
y el ensayo y parte de las novedades se recuperarán del fondo histórico,
ya que muchas son obras que no se pueden encontrar en la actualidad. A
ellas se añadirán novedades absolutas, con la intención
de publicar entre 30 y 40 títulos cada año.
La llegada
a España de Losada tiene como objetivo, en palabras de su director
Carlos Ortega, "robustecer el vínculo entre la literatura y la
lectura, ya que ese vínculo es el que ha hecho posible el desarrollo
de la civilización y hoy está amenazado por la cultura de
la imagen". Por otra parte, el hecho de que el fondo editorial de Losada
fuera conocido durante décadas por los lectores españoles,
y el deseo de estar en contacto con las nuevas tendencias creativas del
mercado europeo han influido para el establecimiento en España,
concretamente en Asturias, aunque habrá una oficina editorial en
Madrid.
Todos
los géneros
Los
diez primeros títulos de la nueva etapa presentan un nuevo diseño
e imagen corporativa. La propuesta editorial quiere abarcar todos los
géneros, la novela, el ensayo filosófico, la autobiografía,
la poesía y hasta la obra de referencia. En esta primera entrega
se combinan los grandes autores con escritores noveles o desconocidos
para el público español e hispanoamericano, con lo que se
mezcla el riquísimo catálogo de la Losada histórica
con novedades absolutas.
Entre los primeros
títulos destaca Las palabras, de Jean-Paul Sartre, Cuentos
completos, de Robert Arlt, Cuentos completos, de François
Emmanuel o Esceptiscismo y fe animal, George Santayana. También
se encuentra dos títulos específicos sobre educación:
Charlas sobre educación. Pedagogía infantil, de Alain,
y La escuela nueva pública, de Lorenzo Luzuriaga.
El filósofo
Émile Chartier, llamado Alain, es uno de los pensadores contemporáneos
más importantes de la educación y de los asuntos relacionados
con la escuela. Nacido en l868 en Normandía, fue catedrático
de filosofía a los veinticuatro años, y dio clases en institutos
de París a algunos sobresalientes pensadores, como Simone Weil.
A principios del siglo XX, comenzó a publicar periódicamente
en diarios y revistas unos artículos bautizados con el título
de "propos", "charlas", sobre toda clase de asuntos.
Su obra abarca la reflexión estética y ética y está
impregnada de ideas pedagógicas que buscan sacar a la humanidad
de la barbarie que la acecha. El teólogo Enrique Miret Magdalena,
asegura en la presentación que "para entrar en este libro,
que debería tener abundantes seguidores en nuestro país,
porque se sufre hoy entre nosotros la incertidumbre de la normativa cambiante
que hay en la enseñanza, conviene que sepan sus lectores -profesores
o padres- las ideas maestras de lo que más detenidamente van a
leer (...). Ante todo sorprenderá la definición de Alain
sobre la educación, cuando asegura que "educar es dar al hombre
a conocer su poder de autogobierno para no creer sin pruebas". "Geometría
y poesía; con eso basta", decía también Alain.
Las Charlas
sobre educación forman parte de un conjunto de artículos
que Alain escribió diariamente a lo largo de toda su vida y publicó
en pequeños periódicos y revistas, y las lecciones de Pedagogía
infantil, agrupadas en este volumen, constituyen un verdadero compendio
de sagacidad y de sentido crítico aplicado a una reflexión
que apunta a una educación verdaderamente humana.
Escuela
pública
Por
su parte, Lorenzo Luzuriaga, nacido en Valdepeñas en 1889, estudió
Magisterio en Madrid, donde entró en contacto con el movimiento
pedagógico renovador a través de Manuel Bartolomé
Cossío y Francisco Giner de los Ríos. Tras ampliar estudios
en Alemania, regresó a España para incorporarse a la Liga
de Educación Política y a la Escuela nueva. Artífice
del programa educativo del PSOE, partido al que estaba afiliado, en 1922
fundó la Revista de Pedagogía, principal cauce de
renovación de la escuela española en aquellos años.
Con el advenimiento de la II República, se incorporó a la
Universidad de Madrid y ocupó también diversos cargos políticos.
Tras la guerra civil, se exilió y, tras una estancia en Gran Bretaña,
vivió posteriormente dedicado a la docencia en la universidad en
Argentina, donde falleció en 1959.
Luzuriaga fue
un encendido defensor de la escuela pública, cuya función
y proyección concreta analiza en este libro que publica Losada.
Leer hoy su obra permite recuperar una parte crucial de la historia de
la pedagogía española, y enriquecer el debate sobre el papel
de la escuela pública en la sociedad actual.
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