El Palacio de Cristal del Retiro recoge la memoria documental del exilio republicano de 1939

Forzados a un adiós

Las consecuencias sociales, culturales y personales de uno de los sucesos más trágicos de la historia política de España vuelven a ser mostradas en la exposición "Exilio" que estos días la Fundación Pablo Iglesias exhibe en Madrid.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Una revisión de la mayor tragedia humana sufrida en nuestro país a lo largo del siglo XX convoca en su entorno un  mayúsculo sentimiento de  ver-

güenza y fracaso, de dolor y sinrazón. El exilio y las terribles circunstancias que produjo en las vidas de cientos de miles de españoles rompen la lógica de la vida interior de España y, a la vez, la estructura emocional y cultural de los exiliados. La vendetta de este país: la muerte de una convivencia pacífica.
Recordar y recobrar este gran drama social es revivir la singular hégira de unos hombres y mujeres que se vieron despojados de sus más queridas referencias: su trágica despedida era el inicio de una no deseada aventura a la que partían sabiéndose ya perdedores de las señas claves de su españolidad: la tierra y su cultura.
Una aproximación al riquísimo aunque terrible mundo del exilio es lo que ha pretendido la Fundación Pablo Iglesias con la organización de la muestra "Exilio" que estos días se exhibe en el Palacio de Cristal de Madrid y que ha contado con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Derrota y esperanza

Con un recorrido que se inicia en 1936 y finaliza en 1978, la muestra es una propuesta de homenaje y recuerdo a los seres que protagonizaron el exilio a través de las huellas que mejor pueden expresar las circunstancias atravesadas por ellos: documentos originales, fotografías, publicaciones, carteles, pinturas, esculturas y objetos personales.
Su comisario, Alfonso Guerra, ha organizado los contenidos en seis grandes secciones en los que se abordan: La retirada, en la que la población civil camina hacia la frontera francesa, el ejército republicano es desarmado y miles de ciudadanos españoles son internados en campos de refugiados en Francia y el Norte de Africa; La diáspora, donde se documenta la búsqueda de asilo de miles de españoles no sólo en Europa sino también en América, Africa, e incluso en Asia y Oceanía en sucesivas expediciones, en barcos míticos como el Mexique, Quanza, Winnipeg o Massilia; La segunda derrota, en la que se describe la repercusión que el estallido de la Segunda Guerra Mundial tuvo para miles de españoles exiliados en Europa: su persecución e internamiento en campos de exterminio nazi, su lucha en la resistencia y el impulso, tras la guerra, a las instituciones republicanas en el exilio; Los Transterrados narra cómo las instituciones republicanas tratan a través de sus diversos gobiernos de mantener la legalidad en el exilio y su intensa actividad para obtener el reconocimiento internacional como legítimo gobierno español; Los retornos describe la actividad clandestina tanto fuera como dentro de España y los primeros retornos, en la transición en que se pone fin a la actividad del Gobierno en el exilio; y, por último, La Numancia errante aborda la gran labor cultural realizada por los españoles en el exilio.
En sus cuatrocientas piezas mostradas está gran parte de la memoria de los hombres y mujeres protagonistas de esta epopeya de supervivencia y esperanza.

 

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