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güenza
y fracaso, de dolor y sinrazón. El exilio y las terribles circunstancias
que produjo en las vidas de cientos de miles de españoles rompen
la lógica de la vida interior de España y, a la vez, la
estructura emocional y cultural de los exiliados. La vendetta de
este país: la muerte de una convivencia pacífica.
Recordar y
recobrar este gran drama social es revivir la singular hégira de
unos hombres y mujeres que se vieron despojados de sus más queridas
referencias: su trágica despedida era el inicio de una no deseada
aventura a la que partían sabiéndose ya perdedores de las
señas claves de su españolidad: la tierra y su cultura.
Una aproximación
al riquísimo aunque terrible mundo del exilio es lo que ha pretendido
la Fundación Pablo Iglesias con la organización de la muestra
"Exilio" que estos días se exhibe en el Palacio de Cristal
de Madrid y que ha contado con la colaboración del Ministerio de
Educación, Cultura y Deporte.
Derrota
y esperanza
Con
un recorrido que se inicia en 1936 y finaliza en 1978, la muestra es una
propuesta de homenaje y recuerdo a los seres que protagonizaron el exilio
a través de las huellas que mejor pueden expresar las circunstancias
atravesadas por ellos: documentos originales, fotografías, publicaciones,
carteles, pinturas, esculturas y objetos personales.
Su comisario, Alfonso Guerra, ha organizado los contenidos en seis grandes
secciones en los que se abordan: La retirada, en la que la población
civil camina hacia la frontera francesa, el ejército republicano
es desarmado y miles de ciudadanos españoles son internados en
campos de refugiados en Francia y el Norte de Africa; La diáspora,
donde se documenta la búsqueda de asilo de miles de españoles
no sólo en Europa sino también en América, Africa,
e incluso en Asia y Oceanía en sucesivas expediciones, en barcos
míticos como el Mexique, Quanza, Winnipeg o Massilia; La segunda
derrota, en la que se describe la repercusión que el estallido
de la Segunda Guerra Mundial tuvo para miles de españoles exiliados
en Europa: su persecución e internamiento en campos de exterminio
nazi, su lucha en la resistencia y el impulso, tras la guerra, a las instituciones
republicanas en el exilio; Los Transterrados narra cómo
las instituciones republicanas tratan a través de sus diversos
gobiernos de mantener la legalidad en el exilio y su intensa actividad
para obtener el reconocimiento internacional como legítimo gobierno
español; Los retornos describe la actividad clandestina
tanto fuera como dentro de España y los primeros retornos, en la
transición en que se pone fin a la actividad del Gobierno en el
exilio; y, por último, La Numancia errante aborda la gran
labor cultural realizada por los españoles en el exilio.
En sus cuatrocientas piezas mostradas está gran parte de la memoria
de los hombres y mujeres protagonistas de esta epopeya de supervivencia
y esperanza.
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