El último informe constata un significativo avance en la escolarización de estos alumnos y en la conciencia- ción de sus familias respecto a la realidad educativa de sus hijos

Evaluación educativa
del alumnado gitano

La Fundación Secretariado General Gitano, en colaboración con el Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE) del MECD, UNICEF y Caja Sur, ha elaborado un informe en el que se recogen las conclusiones de los resultados de una encuesta realizada a casi un millar de alumnos gitanos, niños y niñas, que cursan estudios de Primaria en 62 centros de toda España.

Madrid.
Los datos del estudio "Evaluación de la normalización educativa del alumnado gitano en Educación Primaria", comparados con los obtenidos en otro informe semejante realizado en 1994, muestran un significativo avance en la escolarización de los alumnos de etnia gitana y en la concienciación de sus familias hacia la realidad educativa de sus hijos. Los usuarios interesados en el citado informe o en cualquiera de los aspectos relacionados con la escolarización del alumnado gitano pueden contactar con la página web de la Fundación Secretariado General Gitano: www.fsgg.org
El estudio, recogido en una cuidadosa publicación de más de 200 páginas, fue presentado por el secretario de Estado de Educación y Universidades, Julio de Iglesias de Ussel, en el transcurso de un acto que contó asimismo con la presencia y participación de Isabel Couso, secretaria general de Educación y Formación Profesional; Marcelino Oreja, presidente de honor de la Fundación Secretariado General Gitano; José Manuel Fresno, director de la citada Fundación; Francisco González Bueno, presidente del Comité español de UNICEF, y de Francisco Alvira, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
El objetivo central del estudio es la realización de un diagnóstico actualizado de la situación escolar de los niños y niñas gitanos, y de su proceso de incorporación y de normalización educativa. La publicación abre con un recorrido histórico y de contexto sobre la escolarización del alumnado gitano y la atención a la diversidad en España, y tras esta introducción se adjuntan y reseñan los resultados de una encuesta efectuada con casi mil niños y niñas gitanos, todos ellos de Educación Primaria y pertenecientes a 62 colegios, representativos de la situación de la población gitana en diversos municipios y ubicados en casi la totalidad de las Comunidades Autónomas españolas. Los resultados de esta encuesta se contrastan y comparan con los obtenidos en un estudio similar realizado en 1994. La publicación concluye con una serie de recomendaciones generales para garantizar una mejor atención educativa al alumnado gitano y a sus familias.

Acceso e incorporación a la escuela

En el estudio, a partir de los resultados de la encuesta, se constata que un 94% del alumnado gitano inicia su escolarización a los 6 años o antes, siguiendo así las pautas educativas normalizadas, mientras que el 6% restante se incorpora con, al menos, un año de retraso y a través de la intervención de los servicios de apoyo externo. Este dato supone que, respecto al estudio efectuado en 1994, un 15% de incremento en la escolarización de niños y niñas gitanos en la edad adecuada. Otro dato relevante relativo a la incorporación a la escuela del alumnado gitano hace referencia a que un 85% de estos alumnos han sido escolarizados por iniciativa de la familia, y el 15% restante a partir de la intervención de los servicios de apoyo; dato que, comparado con los resultados del estudio de 1994, muestra que "la familia gitana gana terreno como principal promotor de la escolarización de sus hijos".
El informe revela asimismo que un 74% del alumnado gitano ha estado escolarizado en el nivel de Educación Infantil, mientras que un 26% accede al sistema educativo con seis o más años, "lo que supone un avance muy significativo en la escolarización temprana, ya que ha aumentado en un 15%".
Por otra parte, según los datos del estudio, un 69% del alumnado gitano ha mantenido una escolaridad continua, mientras que el 31% restante ha presentado un absentismo de tres meses o más durante algún curso. En comparación con los datos de 1994, "un 12% más del alumnado gitano ha conseguido en estos años mantener una asistencia a clase continuada, sin faltar durante grandes períodos de tiempo, lo que permite concluir que si bien el absentismo prolongado se ha reducido de un modo progresivo, éste es un proceso lento".

Adquisición de hábitos escolares

La adquisición de hábitos, rutinas y normas escolares se considera esencial para un funcionamiento adecuado dentro de la escuela, facilitando además la consecución de logros superiores (rendimiento académico y desarrollo social). En este apartado, en el informe, por los datos obtenidos a través de las escalas de profesorado, se constata que un 62,6% del alumnado gitano tiene una asistencia continuada a las clases, mientras que un 24,4% del mismo asiste de forma irregular y un 12,9% recibe una valoración muy negativa en su asistencia. Comparando los resultados en este apartado con los obtenidos en el estudio de 1994 se observa que "existe un ligero incremento del porcentaje de alumnado que mejora su asistencia continuada a clase, aunque los resultados se alejan aún de los considerados óptimos".
Respecto al grado de puntualidad, el 78,5% del alumnado gitano manifiesta niveles altos, pero existe un alto porcentaje de alumnos, el 21,4%, que presenta retrasos en algunas sesiones.
En relación con el hábito de escuchar activamente a los demás cuando hablan, en el estudio se apunta que un 37,6% del alumnado gitano lo hace siempre o casi siempre, mientras que un 42% lo hace a veces y el 20,2% restante (porcentaje significativamente alto aún) no escucha nunca o casi nunca. En comparación con el estudio de 1994 se observa un ligero avance en la adquisición de este prerrequisito de escucha activa.
Respecto al cuidado del material escolar, en el informe se refleja que el 42,6% del alumnado gitano lo cuida mucho, el 36% "algo", y el 21,2% poco o nada, datos que, comparados con el informe de 1994, muestran que "ha aumentado el porcentaje de niños que cuidan el material, aunque el porcentaje de alumnos gitanos que no lo cuida nada o casi nada ha permanecido prácticamente invariable".
Y en relación con el cuidado de la higiene personal, un 58% del alumnado gitano asiste con un buen nivel de aseo a la escuela. Del resto, el 32% manifiesta carencias importantes en este aspecto, y un 10% presenta "carencias graves". Comparativamente, respecto a 1994, "se constata una significativa mejora, de más de un 23%, en el nivel de aseo del alumnado gitano, con un alto porcentaje de niños y niñas, más del 50%, que no presenta problemas en este aspecto".

Interacción social en el aula y en el centro

La variable sobre interacción social en el aula y en el centro hace referencia al estatus social que el alumno tiene dentro del escenario educativo y a la cantidad y calidad de las relaciones que establece, tanto con el resto del alumnado como con el profesorado.
En este apartado, el 50,4% del alumnado gitano, según se señala en el estudio, presenta un estatus social muy por debajo de la media de la población del grupo mayoritario, mientras que el 22,2% se sitúa en niveles también inferiores, aunque no tan distanciados, el 7,5% obtiene un estatus similar a la media de la población mayoritaria y el 19,8% restante presenta puntuaciones bastante superiores a dicha media. De estos datos se deduce que "la mayoría del alumnado gitano recibe menos elecciones para jugar o trabajar y más rechazos para este tipo de actividades que los alumnos del grupo mayoritario, aunque hay un pequeño grupo, alrededor del 27%, que se encuentra en una situación normalizada".
De la observación de las interacciones de los alumnos gitanos durante el recreo con sus compañeros, tanto gitanos como no gitanos, se deduce que un 57% de los escolares gitanos interacciona tanto con alumnos del grupo étnico mayoritario como con alumnos de su propio grupo, mientras que un 43% se relaciona únicamente con alumnos del propio grupo étnico o de otros grupos minoritarios.
Observando el tipo de conductas que los niños gitanos tienen hacia sus compañeros "payos", la mayoría de los niños gitanos, un 68,7% concretamente, emite conductas positivas para la interacción, y también la mayoría de estos alumnos (el 69,9%) recibe ayuda de sus compañeros cuando lo necesitan. "Estos resultados –se indica en el informe- demuestran la existencia de una interacción adecuada y positiva entre los alumnos gitanos y el resto de alumnos, así como un alto grado de reciprocidad en las relaciones".
Respecto a la relación con los profesores, la mayoría de los alumnos gitanos, el 81%, se relaciona de forma positiva con el profesor, de manera que realizan más preguntas adecuadas, comunican más vivencias o dan más opiniones en un proceso interactivo que el resto de los niños gitanos. Por tanto, según se resalta en el informe "hay un pequeño porcentaje, de un 19%, de alumnos gitanos cuya interacción con el profesor es inadecuada".

Logros escolares

Por lo que respecta al apartado de logros escolares, en el estudio se ha tenido en cuenta el grado de desarrollo de las capacidades que, dentro del diseño curricular del aula y del centro, alcanza el alumnado gitano.
Según los datos del informe, el 69% del alumnado gitano está escolarizado en el curso que le corresponde por edad, mientras que el 27% lleva un año de retraso y el 4% restante lleva dos o más años de retraso.
En el capítulo de rendimiento por áreas, un 44% del alumnado gitano supera todas las áreas curriculares; un 42% supera algunas instrumentales y/o otras asignaturas, y un 14% no aprueba ninguna. En cuanto a la superación de áreas, se observa que son Educación Física y Plástica las áreas más aprobadas, seguidas de Música, Ciencias Sociales y Experiencias (Conocimiento del Medio).
Y en relación con el factor "atención al profesor", el 52% del alumnado gitano está prácticamente siempre o casi siempre atento, mientras que el 21% atiende "la mitad de las veces" y el 27% restante "muy poco o nunca", datos que, comparados con los obtenidos en el estudio de 1994, reflejan que "ha habido un significativo incremento en el nivel de atención del alumnado gitano a sus profesores".

Actitudes y comportamientos de la familia

Este apartado, considerado fundamental en el estudio de la evaluación educativa del alumnado gitano, pretende valorar las actitudes y comportamientos que la familia gitana tiene hacia la escuela con respecto a la incorporación escolar de sus hijos e hijas.
En el estudio se afirma que "tan sólo un tercio, aproximadamente, de las familias gitanas informa de los motivos de las faltas de asistencia de sus hijos a clase, mientras que un 23% las justifica a veces y un 45% no lo hace "nunca o casi nunca".
Respecto a la respuesta familiar ante las citaciones de los profesores, en el informe se reseña que "un 36% de las familias acude siempre o casi siempre a la cita cuando los profesores la solicitan, mientras que un 22% lo hace a veces y un 41% nunca o casi nunca". "Por otro lado, la mayoría de las familias gitanas, un 70,3%, nunca o casi nunca ha solicitado una entrevista con el profesorado que atiende a sus hijos, y sólo un 16% solicita entrevistas de manera habitual. Estos datos indican que sólo un 25% de las familias gitanas "alcanza los niveles considerados óptimos en el conjunto de la población". Aún así, comparando estos datos con los obtenidos en el anterior estudio de 1994, se observa un significativo incremento en las iniciativas de las familias gitanas por establecer contacto y comunicación con el profesorado sobre el proceso educativo de sus hijos, ya que un 15% más de familias solicita entrevistas ocasionalmente o de forma habitual, mientras ha disminuido en el mismo grado en el número de familias que no lo hace "nunca o casi nunca".
Respecto a las expectativas que las familias y los propios alumnos gitanos tienen con respecto a la escolarización, en el estudio se apunta que un 23% del alumnado gitano considera que permanecerá escolarizado "hasta que aprenda a leer y a escribir"; un 41% "hasta terminar la Educación Obligatoria" y un 36% "más tiempo", hasta ir al Instituto o estudiar una carrera universitaria. Comparando los resultados en este apartado con los obtenidos en 1994 se observa "un notable y significativo avance en este sentido, ya que un 15% más de familias gitanas desean que sus hijos realicen estudios superiores a los obligatorios".

 

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