El nivel sociocultural influye decisivamente

en el rendimiento estudiantil
En fracaso escolar se ha reducido en España hasta situarse en torno al 20%, según datos oficiales difundidos en una jornada sobre transición de la vida escolar a la laboral. Las conclusiones de dicho encuentro destacan que la gran mayoría de los alumnos de programas de Garantía Social proceden del "contexto socio-cultural más bajo", y se autoinculpan de sus malos resultados académicos.
Un grupo de expertos debaten sobre la transición desde la escuela al mundo del trabajo
Los alumnos de Garantía Social creen que su falta de interés y su aburrimiento en las clases son las principales causas de su fracaso en la ESO. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La Fundación por la Modernización de España ha organizado una jornada sobre "Fracaso escolar y transición a la vida laboral", en la que han participado profesores y expertos internacionales, miembros de la citada organización, y representantes de empresarios, sindicatos y de la OCDE. Han analizado los últimos datos difundidos por el Ministerio de Educación sobre el fracaso escolar en España, y los resultados de una encuesta realizada este año por el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA), sobre "qué piensan y cómo valoran su situación" los alumnos que han abandonado la ESO, y están participando en distintos programas de Garantía Social".
El responsable de IDEA y asesor de la Fundación Álvaro Marchesi, que también fue secretario de Estado de Educación en el último gobierno socialista, ha afirmado en rueda de prensa que los datos del MECD "ofrecen una visión esperanzadora, aunque todavía no suficientemente satisfactoria, del fracaso escolar en nuestro país". Según dicha fuente, el 76,4% de los alumnos alcanzaron "los objetivos de la enseñanza obligatoria o equivalente" en 1999, mientras que en 1989 sólo el 63% terminaron 2º de BUP o 2º de FP. En consecuencia, el fracaso escolar habría pasado del 37% al 23,6% en diez años, lo que supone una reducción del 13,4%. Con dicha tendencia, considera que "es posible apuntar" que ese porcentaje en el año 2002 puede estar situado en torno al 20%.
Álvaro Marchesi se ha referido igualmente a los resultados del citado estudio realizado por IDEA entre febrero y julio de 2002, sobre "la valoración del fracaso escolar por los alumnos que no terminan la educación obligatoria", que revelan que la mayoría, concretamente el 71,8%, se sitúan en el "contexto socio-cultural más bajo", mientras que el 13,3% procede del nivel "medio-bajo", y sólo el 7,3% del "medio-alto" y el 7,6% del "alto". "Y eso ocurre –añade- pese al papel que la escuela debe cumplir en la compensación de las desigualdades". Por ello, las conclusiones de la encuesta destacan que "los centros que escolarizan mayoritariamente estudiantes del contexto bajo necesitan recursos extraordinarios, y sus profesores han de tener unas condiciones de trabajo especialmente cuidadas".

Autocrítica

Los alumnos de Garantía Social consideran que las dos causas principales de su fracaso son su propia falta de interés (77,1%) y el aburrimiento en las clases (63,4%), y exculpan a sus padres, compañeros y a su adaptación al colegio. La mayoría creen que las clases de Secundaria "son aburridas y poco conectadas con la vida", y que los profesores no saben motivarles ni les comprenden cuando tienen problemas en los estudios". Pero admiten que sus calificaciones son justas, tienen una valoración positiva de los colegios en los que han estudiado, no atribuyen sus dificultades al funcionamiento de los mismos, y están satisfechos con las relaciones que mantienen con sus padres y sus compañeros.
Finalmente, Álvaro Marchesi ha destacado que éstos estudiantes tienen una buena valoración de sí mismos y de los programas de Garantía Social, "especialmente de los que organizan ayuntamientos y asociaciones sin ánimo de lucro fuera de la institución escolar, y confían en encontrar un empleo aunque están preocupados por no haber obtenido el título de Secundaria. Pero ha añadido que más de la mitad sólo han repetido una vez, lo que -en su opinión- "pone de manifiesto que ni los profesores utilizan la posibilidad de repetir curso ni ésta es eficaz para evitar el abandono de los alumnos".
Por su parte, el coordinador del informe de la OCDE sobre "Transición desde la educación inicial a la vida laboral", Richard Sweet, ha afirmado que ese tránsito de la enseñanza al trabajo es peor en España que en Europa, "pues la proporción de jóvenes en paro es aquí 2,5 veces mayor que en la media de la OCDE", y los españoles tardan una media de 5 años en encontrar un "trabajo estable, bastante más que en el resto de la UE". Cree que ello es debido a que "el mercado laboral español es poco favorable para los jóvenes ya los contratos de aprendizaje sólo suponen el 2% del total, frente al 40% de Austria o el 70% de Suiza". También ha criticado algunos de los aspectos de la futura Ley de Calidad española, al afirmar que la tendencia en la OCDE es "posponer lo más posible" la edad de elección o de especialización en los estudios. Y ha propuesto un sistema de "itinerarios flexibles con más opciones de asignaturas a estudiar y buenos servicios de orientación", con más relación entre la educación obligatoria y la formación profesional, y con mayores vínculos entre éstas y la enseñanza universitaria.

 

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