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Madrid.
G. A.
La Fundación
por la Modernización de España ha organizado una jornada
sobre "Fracaso escolar y transición a la vida laboral",
en la que han participado profesores y expertos internacionales, miembros
de la citada organización, y representantes de empresarios, sindicatos
y de la OCDE. Han analizado los últimos datos difundidos por el
Ministerio de Educación sobre el fracaso escolar en España,
y los resultados de una encuesta realizada este año por el Instituto
de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA), sobre "qué
piensan y cómo valoran su situación" los alumnos que
han abandonado la ESO, y están participando en distintos programas
de Garantía Social".
El responsable
de IDEA y asesor de la Fundación Álvaro Marchesi, que también
fue secretario de Estado de Educación en el último gobierno
socialista, ha afirmado en rueda de prensa que los datos del MECD "ofrecen
una visión esperanzadora, aunque todavía no suficientemente
satisfactoria, del fracaso escolar en nuestro país". Según
dicha fuente, el 76,4% de los alumnos alcanzaron "los objetivos de
la enseñanza obligatoria o equivalente" en 1999, mientras
que en 1989 sólo el 63% terminaron 2º de BUP o 2º de FP. En consecuencia,
el fracaso escolar habría pasado del 37% al 23,6% en diez años,
lo que supone una reducción del 13,4%. Con dicha tendencia, considera
que "es posible apuntar" que ese porcentaje en el año
2002 puede estar situado en torno al 20%.
Álvaro
Marchesi se ha referido igualmente a los resultados del citado estudio
realizado por IDEA entre febrero y julio de 2002, sobre "la valoración
del fracaso escolar por los alumnos que no terminan la educación
obligatoria", que revelan que la mayoría, concretamente el
71,8%, se sitúan en el "contexto socio-cultural más
bajo", mientras que el 13,3% procede del nivel "medio-bajo",
y sólo el 7,3% del "medio-alto" y el 7,6% del "alto".
"Y eso ocurre –añade- pese al papel que la escuela debe cumplir
en la compensación de las desigualdades". Por ello, las conclusiones
de la encuesta destacan que "los centros que escolarizan mayoritariamente
estudiantes del contexto bajo necesitan recursos extraordinarios, y sus
profesores han de tener unas condiciones de trabajo especialmente cuidadas".
Autocrítica
Los
alumnos de Garantía Social consideran que las dos causas principales
de su fracaso son su propia falta de interés (77,1%) y el aburrimiento
en las clases (63,4%), y exculpan a sus padres, compañeros y a
su adaptación al colegio. La mayoría creen que las clases
de Secundaria "son aburridas y poco conectadas con la vida",
y que los profesores no saben motivarles ni les comprenden cuando tienen
problemas en los estudios". Pero admiten que sus calificaciones son
justas, tienen una valoración positiva de los colegios en los que
han estudiado, no atribuyen sus dificultades al funcionamiento de los
mismos, y están satisfechos con las relaciones que mantienen con
sus padres y sus compañeros.
Finalmente,
Álvaro Marchesi ha destacado que éstos estudiantes tienen
una buena valoración de sí mismos y de los programas de
Garantía Social, "especialmente de los que organizan ayuntamientos
y asociaciones sin ánimo de lucro fuera de la institución
escolar, y confían en encontrar un empleo aunque están preocupados
por no haber obtenido el título de Secundaria. Pero ha añadido
que más de la mitad sólo han repetido una vez, lo que -en
su opinión- "pone de manifiesto que ni los profesores utilizan
la posibilidad de repetir curso ni ésta es eficaz para evitar el
abandono de los alumnos".
Por su parte,
el coordinador del informe de la OCDE sobre "Transición desde
la educación inicial a la vida laboral", Richard Sweet, ha
afirmado que ese tránsito de la enseñanza al trabajo es
peor en España que en Europa, "pues la proporción de
jóvenes en paro es aquí 2,5 veces mayor que en la media
de la OCDE", y los españoles tardan una media de 5 años
en encontrar un "trabajo estable, bastante más que en el resto
de la UE". Cree que ello es debido a que "el mercado laboral
español es poco favorable para los jóvenes ya los contratos
de aprendizaje sólo suponen el 2% del total, frente al 40% de Austria
o el 70% de Suiza". También ha criticado algunos de los aspectos
de la futura Ley de Calidad española, al afirmar que la tendencia
en la OCDE es "posponer lo más posible" la edad de elección
o de especialización en los estudios. Y ha propuesto un sistema
de "itinerarios flexibles con más opciones de asignaturas
a estudiar y buenos servicios de orientación", con más
relación entre la educación obligatoria y la formación
profesional, y con mayores vínculos entre éstas y la enseñanza
universitaria.
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