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El
presente proyecto apunta, por un lado, al trabajo sistemático sobre
el vocabulario aprendido -de gran importancia, ya que hablamos de principiantes
que toman contacto con el idioma por primera vez- y a la formación
de un hábito de reflexión y estudio como es la búsqueda
en el diccionario, tratándose en este caso de uno creado por los
propios alumnos.
Al mismo tiempo,
habiéndose expuesto a la lengua durante un par de meses nada más,
se les propondría un tipo de producción que a su vez les
sirviera como herramienta para consultas futuras. De esta manera, será
el docente quien guiará a los niños en la tarea, siendo
estos últimos personas autónomas capaces de construir sobre
lo aprendido y de, al mismo tiempo, utilizar técnicas pertenecientes
a otras áreas, como la Plástica. En cuanto a esto, el Diseño
Curricular de Lenguas Extranjeras establece entre sus propósitos
generales "facilitar la creación de espacios de articulación
entre la lengua extranjera y las otras disciplinas".
Los objetivos
planteados en este proyecto son:
- Que los alumnos
reconozcan en diarios y revistas el vocabulario visto y sean capaces de
diagramar entre todos un diccionario ilustrado.
- Que puedan
ordenar alfabéticamente y de esta manera internalizar el abecedario
en inglés.
- Que sean
capaces de trabajar en grupo con un objetivo y un producto en común.
- Que puedan
integrar técnicas del área de Plástica para el estudio
de la lengua extranjera.
Los materiales
y recursos necesarios para la confección del diccionario serían:
carpetas, hojas, radios y revistas para recortar, tijeras, pegamento,
marcadores, espacio áulico y, por supuesto, tiempo.
Actividades
Se
plantea el problema. Aparecen dificultades a la hora de escribir las palabras
aprendidas: "¿Podrás volver a trabajar el vocabulario que
diste? Estuvimos en casa resolviendo el libro de actividades y nos costaba
mucho..." "Seño... sé como se dice pero no me
acuerdo de cómo se escribe..."
Este tipo de
obstáculos normales dada la etapa que atraviesan nos hacen reflexionar
sobre una posible solución para este tema. Llega la comparación
con la lengua materna: "¿Qué hacemos en castellano cuando
tenemos dudas sobre Ortografía?" "Y... nos fijamos en
el diccionario..."
Es así
como entre todos, inducidos por el maestro, se llega a la conclusión
de que se podría elaborar un diccionario común. Dicha actividad
serviría para practicar la escritura en el momento de la confección
del mismo y además poder hacer uso de dicho libro posteriormente.
Nos ponemos
de acuerdo con los materiales a utilizar y quedamos en traer los materiales
necesarios para la próxima clase. En el encuentro siguiente se
establece una diagramación común para todas las páginas
(ya que cada alumno se encargará de una en particular) y se procede
a la búsqueda de aquello que aprendimos en las revistas.
Una vez recortadas
las figuras, de acuerdo al material encontrado, se hace un gran cuadro
en el pizarrón con el nombre de los voluntarios y el de los objetos
con que cada uno trabajará, de manera que los diferentes elementos
se repitan lo menos posible: Matías-"Umbrellas" (Paraguas);
Nicolás-"Cars" (Autos); Florencia-"Balloons"
(Globos).
Los alumnos
intercambian el material cosechado y comienza la elaboración de
las paginas. Una vez terminadas se ponen en común al final de la
clase.
En el siguiente
encuentro muchos incentivados y entusiasmados con lo realizado en clase
traen grandes cantidades de producciones hechas en casa de manera voluntaria.
Incluidos todos los trabajos se procede a ordenarlos alfabéticamente.
El maestro los devuelve y cada alumno, a medida que se va repasando el
abecedario, proporciona su pagina.
De esta manera,
sólo resta colocar un índice de tipo telefónico,
si se desea o alguno confeccionado por los chicos, obteniendo un perfecto
diccionario de ilustraciones que se irá enriqueciendo a medida
que vaya apareciendo nuevo vocabulario.
Material
de consulta
Obtenido
dicho diccionario, se llega a la conclusión de que en realidad
no se puede hablar de un producto terminado sino de algo en constante
crecimiento ya que se acuerda agregar todas las paginas que fueran necesarias
cada vez que se aprende una palabra nueva.
Es conveniente
encontrarle un buen lugar físico a dicho trabajo para que los chicos
puedan acudir realmente a él como material de consulta elaborado
por ellos mismos.
Es importante
la exhaustiva corrección del maestro ya que dicho instrumento seria
tomado como referente para el abordaje de la materia.
Probablemente,
inducidos por el maestro o no, los chicos, queriendo solucionar sus dificultades
con este nuevo idioma -teniendo en cuenta que son principiantes- harán
otras sugerencias como incluir a los números, organizar un índice
temario, clasificar el mismo vocabulario de distintas maneras, etc. Será
el docente quien, con el debido criterio, sabrá capitalizar dichos
emergentes.
Marta
Fernanda García
Profesora de Inglés y de Música en las
Escuelas Nº. 21 y Nº 7 del D.E.8º
de Buenos Aires (Argentina)
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