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Mientras
que en Infantil, Primaria y Secundaria el número de profesoras es mayoritario,
el rendimiento escolar de las chicas es superior al de los chicos en todos
los niveles no universitarios. (Fotos: Rafael Martínez)
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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
Para la elaboración de este informe han colaborado el Instituto
de la Mujer y el Centro de Investigación y Documentación
Educativa (CIDE). Este documento, que se enmarca en un proyecto sobre
investigaciones relacionadas con la educación de mujeres y hombres,
se ha elaborado con datos del curso 1998-99, los últimos publicados
por la Oficina de Estadística del MECD, además de otras
fuentes bibliográficas.
Uno de los
capítulos recoge datos comparativos sobre la escolarización
de alumnas y alumnos en los distintos niveles educativos. En Educación
Infantil, aunque no es una etapa obligatoria, el tramo de 4 y 5 años
presenta una tasa de matriculación muy alta. En 1999, 1.128.861
niños y niñas asistían a clase en este nivel, de
los que 548.102 eran chicas.
Primaria
y ESO
Por
lo que se refiere a la Educación Primaria, la práctica totalidad
de alumnos, con edades comprendidas entre los 6 y los 11 años está
escolarizado. No existe diferencia significativa entre niños y
niñas, pero uno de los aspectos en los que destacan las diferencias
por sexo se concreta en el rendimiento académico. El porcentaje
de chicas que repite curso es menor, que el de sus compañeros a
lo largo de todos los niveles de la enseñanza obligatoria, desde
los 6 a los 16 años.
En la Educación
Secundaria Obligatoria, que atiende a escolares de 12 a 16 años,
los datos confirman las tendencias que se reflejaban en Primaria. Además,
hay un porcentaje mayor de alumnas que obtienen el Graduado en Secundaria,
por lo que es mayor el número de varones que no terminan la ESO
y se orientan a los Programas de Garantía Social.
Bachillerato
El
Bachillerato, en el actual sistema educativo, no constituye una etapa
obligatoria pero es un periodo formativo de preparación a la universidad
o a la Formación Profesional de grado superior. La presencia de
las chicas en secundaria es superior a la de los chicos. De los 531.032
estudiantes matriculados en BUP y COU en 1998-99, 275.731 eran mujeres,
alrededor de un 52%. Dato que confirma cómo a medida que se accede
a estudios superiores, el porcentaje de mujeres matriculadas aumenta a
la vez que disminuye el de hombres. Además, las chicas siguen manteniendo
un mejor rendimiento en todos los cursos, con un índice de repetición
menor que el de los chicos.
Este informe
constata que en la opción A (Letras) de tercero se concentra el
porcentaje mayor de presencia femenina con un 54,55%; así como,
en la opción B (Ciencias) supera el 50%. Mientras que en la opción
A de COU (Científico-Tecnológica) es superior la asistencia
de hombres. Las alumnas de la opción de Ciencias en BUP, se dirigen
en el COU sobre todo a la opción B (Bio-Sanitaria), que se considera
actualmente una de las ramas universitarias preferida por las mujeres,
para incorporarse a carreras como Enfermería o Medicina.
El Bachillerato
LOGSE muestra unos datos similares a los de BUP y COU. En todas las modalidades,
menos en Tecnología, la presencia de mujeres se sitúa en
porcentajes superiores a la de hombres, mientras que Humanidades y Ciencias
Sociales concentran mayor número de chicas, un 64,47%, frente a
un 35,53 de asistencia masculina.
Formación
Profesional
La
incorporación de las mujeres a los estudios de Formación
Profesional es menor que en el Bachillerato y se presenta como una opción
masculina. No obstante, se está llegando a una situación
de cierto equilibrio entre sexos. En FP de primer grado hay un porcentaje
más elevado de alumnos que de alumnas, diferencia que desaparece
en el segundo grado donde conviven un 52% de varones con un 48% de mujeres.
Sin embargo,
en las ramas de Peluquería y Estética, Moda y Confección
y Servicios a la Comunidad la presencia femenina alcanza casi el 100%.
Por el contrario, Minería, Metal, Marítimo Pesquera, Madera,
Electrónica, Automoción, Construcción y Obras y Agraria,
son ramas tradicionalmente masculinas. Asimismo, en Química, Hostelería
y Turismo, Vidrio y Cerámica y Textil la representación
por sexos es igualitaria. No obstante, el porcentaje de mujeres que finalizan
los estudios de segundo grado supera al de hombres en 5 puntos, 42.116
mujeres frente a 37.847 hombres.
En cuanto a
la nueva Formación Profesional, las diferencias entre el número
de alumnas y el de alumnos son menores que en la FP de primero y segundo
grado. Así, en los ciclos formativos de grado medio, el porcentaje
de hombres supera al de mujeres en 10 puntos, mientras que en el superior
apenas hay diferencia en el número de matrículas por sexo.
Esto se atribuye a que, para cursar ciclos formativos de grado superior,
se exige Bachillerato y son más las mujeres que finalizan estos
estudios.
Por lo que
se refiere a la elección de familia profesional, se reproducen
los mismos estereotipos culturales que en el anterior sistema, así
como son más las mujeres que acaban estos estudios.
Enseñanzas
Artísticas
Otro
de los apartados de este informe analiza las Enseñanzas Artísticas
donde la presencia femenina supera a la masculina, esta diferencia se
hace más considerable en Danza ya que el 94,25% son chicas.
Dentro de Artes
Plásticas y Diseño, las mujeres se decantan por Conservación
y Restauración de Bienes Culturales, seguida por Cerámica.
Así como, en Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, la preferencia
femenina se dirige a Tejidos Artísticos, Murales, Grabado, Encuadernación,
Cerámica, Diseño o Bordados y Encajes, mientras que los
hombres escogen Forja Artística, Ebanistería y Diseño
Industrial Sin embargo, la asistencia masculina y femenina es similar
en Talla en madera, Diseño Gráfico, Dibujo publicitario
o Delineación artística.
A pesar de
que la incorporación de hombres y mujeres a las enseñanzas
de Música es similar, las diferencias se presentan al elegir el
instrumento, ya que los varones se decantan por los de viento y los de
cuerda son los preferidos por las mujeres. No obstante, en Arte Dramático
la presencia de las mujeres supera a la de los hombres en 16 puntos porcentuales.
De este informe
se desprende una mayor asistencia femenina a las Enseñanzas de
Idiomas (un 70% frente a un 30%). En las escuelas oficiales, las estudiantes
superan el 60%, excepto en alemán, japonés, portugués
y español para extranjeros. Además, un dato destacable es
que el 80% de la matrícula en lenguas autonómicas son mujeres.
Garantía
Social
En
programas de Garantía Social, las diferencias por sexo son más
marcadas que en otras enseñanzas; en el curso 1998-99 cursaban
estos programas 20.219 hombres y 8.800 mujeres. Esta distribución
por sexo es coherente, con la que se establece en ESO, nivel que alcanzan
más alumnas que alumnos, y una vez superado las mujeres eligen,
en mayor proporción, realizar estudios secundarios y superiores.
Desde hace
algunos años la incorporación femenina a la universidad
es superior a la masculina, pero su división es muy desigual en
las diferentes especialidades. En el año académico 1998-99,
837.026 alumnas cursaban estudios superiores, mientras que el número
de alumnos era 741.607. Las universitarias se decantan por diplomaturas
y licenciaturas y sus compañeros prefieren arquitecturas e ingenierías
técnicas y superiores. Ciencias de la Salud es una de las especialidades
preferidas por las mujeres desde hace 20 años y en algunas titulaciones,
como Terapia Ocupacional, Logopedia o Enfermería suponen más
del 80% de la matrícula.
Plantilla
docente
El
capítulo tercero analiza la presencia de las mujeres como profesionales
en los distintos niveles educativos. Los datos sobre el curso 1998-99,
reflejan que 331.072 profesoras y 197.057 profesores impartían
etapas no universitarias.
Sin embargo,
en los puestos docentes de enseñanza superior todavía hay
menos mujeres que hombres, pero se aprecia un aumento de la incorporación
femenina a la plantilla universitaria. Mientras que, en el curso 1998-99,
un 33,63% de mujeres impartía enseñanza superior, en el
año 1979-80 el porcentaje era solamente de un 20,7%.
Al analizar
los datos en función del nivel educativo, las últimas estadísticas
reflejan cómo se mantienen los porcentajes desde los años
70 en Infantil y Primaria, con un 62,79% de profesoras y un 37,21% de
profesores. Por otra parte, ha surgido una curiosa inflexión que
rompe la tendencia de los últimos años en el nivel de Secundaria,
donde en el curso 1998-99 ha descendido el número de profesoras
respecto al anterior: así, el 58% son profesionales varones y un
42% mujeres.
A pesar de
que en la universidad se produce un incremento progresivo de alumnas,
este aumento no se manifiesta de forma paralela entre el profesorado,
donde se mantiene un estancamiento en el aumento de profesoras universitarias,
resaltando que de cada 10 docentes tres son mujeres.
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En Infantil, Primaria
y Secundaria, el número de profesoras es mayoritario,
pero de cada
10 docentes universitarios sólo 3 son mujeres
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