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Madrid.
MARGARITA GIRON
El estudio,
ha sido realizado por profesores de Teoría de la Educación
de la Universidad Complutense de Madrid, bajo el patrocinio de la "Fundación
Crecer Jugando". Los datos de la investigación se refieren
a los últimos cinco años y han sido presentados con motivo
de la celebración del Día del Niño.
Entre las conclusiones,
destaca la de que los niños de estas edades ya no reclaman tantos
cuidados y protección como capacidad de autonomía, no quieren
ser sólo mimados, quieren aventurarse en el mundo por ellos mismos,
que su voz se reconozca: "que se tenga en cuenta nuestra opinión",
"decidir nuestra sexualidad", "que nos respeten y escuchen",
según se recoge en los relatos que han realizado tras presentarles
diversas imágenes y fotografías.
Los niños
de esta edad defienden el diálogo como la única vía
de solución de los conflictos del mundo, y se muestran sorprendidos
de la falta de voluntad y disposición de los adultos a dialogar.
En cuanto a
la percepción que tienen de los otros, los niños son conscientes
de que no todas las personas de su edad disfrutan de sus mismas condiciones,
de que hay niños que "pasan hambre y están enfermos
y nadie les cuida", que "crecen en la calle y comen basura",
e indican la necesidad de trabajar por una sociedad más justa.
En un entorno
de creciente mezcla racial y cultural por efecto de la inmigración,
los niños españoles perciben más claramente las particularidades
culturales que las raciales. Están más acostumbrados que
los chavales de generaciones anteriores a ver gente de rasgos distintos
a su alrededor. En cambio, les impacta más la diferencia de usos
y costumbres, y aunque su discurso sea el del respeto y la igualdad, muestran
un perceptible "evolucionismo cultural y etnocentrismo, entendiendo
la propia cultura como la mejor".
Televisión
Los
autores de este estudio también han detectado la gran influencia
que en su percepción de los conflictos y en su configuración
de la realidad tienen los medios de comunicación, sobre todo las
imágenes que observan en la televisión. El impacto de estas
últimas, la ausencia de información comprensible para ellos,
unida a la falta de dirección y orientación de los adultos,
hace que se formen una idea tremendista del mundo, poco o nada matizada.
Por otra parte,
los niños valoran positivamente sus posibilidades de asistencia
a la escuela, y reconocen que "aunque nos quejemos es la mayor suerte
del mundo y millones de niños nos admiran porque tenemos esa suerte".
En el colegio,
valoran por igual las oportunidades que les ofrece en su momento actual
para hacer amigos, para aprender a leer o a escribir, como las oportunidades
que les proporciona para su futuro como adultos, laboral y socialmente.
Si no vas al colegio "no aprendes y luego te pueden timar",
"serás un burro y de mayor nadie querrá tenerte como
amigo".
Democracia
Es
precisamente en el colegio donde inician los primeros ejercicios democráticos,
eligiendo a sus propios delegados de clase y tomando las primeras decisiones
por mayoría.
A esta edad,
los niños reclaman más que cuidados y atención, capacidad
de autonomía. "No quieren ser solo mimados, quieren aventurarse
en el mundo por ellos mismos, que su voz se escuche y reconozca y que
se les tenga más en cuenta".
Los autores
del estudio se muestran también "sorprendidos por la madurez
que demuestran los niños al tratar ciertos temas socialmente conflictivos,
como el trabajo infantil, el maltrato de los animales, la pena de muerte
o la guerra", manifestándose especialmente críticos
con la labor de los políticos.
Por último,
de todas las desgracias asociadas a las situaciones de conflicto que pueden
afectar a los niños, la carencia o ruptura de la familia y la pérdida
de los amigos se identifican como las más graves.
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