Los niños españoles piden más autonomía y que
los adultos les escuchen

Los niños valoran positivamente lo que aprenden en la escuela de cara a su futuro personal. (Foto: Rafael Martínez)
Los niños españoles se quejan de que sus voces no se escuchan, de que sus opiniones no son tenidas en cuenta por los adultos. Esta es una de las conclusiones de la investigación pedagógica "Crecer hoy", en la que han participado 1.300 escolares de Educación Primaria, de entre 8 y 12 años.
El diálogo es para ellos la única vía de solución de conflictos, según el estudio "Crecer hoy"

Madrid. MARGARITA GIRON
El estudio, ha sido realizado por profesores de Teoría de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, bajo el patrocinio de la "Fundación Crecer Jugando". Los datos de la investigación se refieren a los últimos cinco años y han sido presentados con motivo de la celebración del Día del Niño.
Entre las conclusiones, destaca la de que los niños de estas edades ya no reclaman tantos cuidados y protección como capacidad de autonomía, no quieren ser sólo mimados, quieren aventurarse en el mundo por ellos mismos, que su voz se reconozca: "que se tenga en cuenta nuestra opinión", "decidir nuestra sexualidad", "que nos respeten y escuchen", según se recoge en los relatos que han realizado tras presentarles diversas imágenes y fotografías.
Los niños de esta edad defienden el diálogo como la única vía de solución de los conflictos del mundo, y se muestran sorprendidos de la falta de voluntad y disposición de los adultos a dialogar.
En cuanto a la percepción que tienen de los otros, los niños son conscientes de que no todas las personas de su edad disfrutan de sus mismas condiciones, de que hay niños que "pasan hambre y están enfermos y nadie les cuida", que "crecen en la calle y comen basura", e indican la necesidad de trabajar por una sociedad más justa.
En un entorno de creciente mezcla racial y cultural por efecto de la inmigración, los niños españoles perciben más claramente las particularidades culturales que las raciales. Están más acostumbrados que los chavales de generaciones anteriores a ver gente de rasgos distintos a su alrededor. En cambio, les impacta más la diferencia de usos y costumbres, y aunque su discurso sea el del respeto y la igualdad, muestran un perceptible "evolucionismo cultural y etnocentrismo, entendiendo la propia cultura como la mejor".

Televisión

Los autores de este estudio también han detectado la gran influencia que en su percepción de los conflictos y en su configuración de la realidad tienen los medios de comunicación, sobre todo las imágenes que observan en la televisión. El impacto de estas últimas, la ausencia de información comprensible para ellos, unida a la falta de dirección y orientación de los adultos, hace que se formen una idea tremendista del mundo, poco o nada matizada.
Por otra parte, los niños valoran positivamente sus posibilidades de asistencia a la escuela, y reconocen que "aunque nos quejemos es la mayor suerte del mundo y millones de niños nos admiran porque tenemos esa suerte".
En el colegio, valoran por igual las oportunidades que les ofrece en su momento actual para hacer amigos, para aprender a leer o a escribir, como las oportunidades que les proporciona para su futuro como adultos, laboral y socialmente. Si no vas al colegio "no aprendes y luego te pueden timar", "serás un burro y de mayor nadie querrá tenerte como amigo".

Democracia

Es precisamente en el colegio donde inician los primeros ejercicios democráticos, eligiendo a sus propios delegados de clase y tomando las primeras decisiones por mayoría.
A esta edad, los niños reclaman más que cuidados y atención, capacidad de autonomía. "No quieren ser solo mimados, quieren aventurarse en el mundo por ellos mismos, que su voz se escuche y reconozca y que se les tenga más en cuenta".
Los autores del estudio se muestran también "sorprendidos por la madurez que demuestran los niños al tratar ciertos temas socialmente conflictivos, como el trabajo infantil, el maltrato de los animales, la pena de muerte o la guerra", manifestándose especialmente críticos con la labor de los políticos.
Por último, de todas las desgracias asociadas a las situaciones de conflicto que pueden afectar a los niños, la carencia o ruptura de la familia y la pérdida de los amigos se identifican como las más graves.

 

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