El principal problema para los jóvenes es el
consumo de drogas y alcohol, según los padres

La Fundación SM publica un informe sobre los Valores y pautas de interacción familiar en la adolescencia
La mayoría de los padres españoles creen que el consumo de drogas y alcohol son los principales problemas que pueden tener sus hijos adolescentes, según un informe de la Fundación SM. El estudio también revela
que han desaparecido las formas más autoritarias en la relación entre ellos, no se registra una ruptura generacional y ha perdido fuerza la transmisión de las tradiciones, aunque se mantienen algunas actitudes sexistas.
Los padres españoles dan poca importancia a los valores religiosos, y prefieren
que sus hijos sean honrados, buenos estudiantes, autónomos, responsables y leales. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La Fundación Santa María (SM) ha publicado el informe Valores y pautas de interacción familiar en la adolescencia (13-18 años), que recoge las investigaciones del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia para ampliar el conocimiento del "contexto de socialización y educación familiar" en que se desarrolla la adolescencia en España. Las profesoras Petra María Pérez y Paz Canovas han dirigido este trabajo en el que se tratan temas como los valores en la familia española, los estilos familiares de educación, o el desarrollo biológico en relación con las conductas problemáticas en la adolescencia. Y también otros aspectos "actuales y difíciles" en relación con los adolescentes, como el consumismo, el vacío generacional, las diferencias de género, la violencia, las drogas, la socialización, o los trastornos alimentarios.
Las citadas profesoras han presentado en rueda de prensa esta investigación, que parte del hecho de que las familias con hijos adolescentes suponen el 20% de la población española. Se ha realizado con una metodología de "observación global" estructurada en dos etapas: unos estudios en profundidad para preparar las posteriores encuestas y entrevistas personales realizadas con 1.200 personas (60% padres y 40% madres) de todo el territorio nacional. Y se ha completado con "el tratamiento estadístico de los datos obtenidos y la contrastación a todos los niveles de las distintas hipótesis". El nivel de confianza es del 95,5% con un margen de error de sólo el 2,9%.
La gran mayoría de los padres entrevistados creen que el principal problema que pueden sufrir sus hijos es el consumo de drogas, seguido por el consumo de alcohol, el sida y la anorexia-bulimia, aunque las preocupaciones paternas varían según el género y la clase social. Así, los embarazos no deseados ocupan el décimo lugar de los diez problemas propuestos en la encuesta para los padres con hijos, y el séptimo en el caso de las hijas. El consumo de drogas por parte de los hijos varones preocupa mucho a los padres de clases alta y media-alta (91,8%), y bastante pero algo menos (81,6%) a los de clases modestas. Estas proporciones son menores y se invierten en cuando se trata de las hijas, mostrando mayor preocupación las clases modestas (83,7%) que las más acomodadas (67,7%).

La educación

De los resultados del estudio se desprende asimismo que el 57,83% de los padres se sienten responsables de la educación de sus hijos y están comprometidos con ella, mientras que el 42,17% restante se muestran desorientados al respecto. Los primeros destacan por ser "dialogantes, democráticos y afectivos", y tener "las ideas claras" acerca de la adolescencia. Sin embargo, los segundos se caracterizan por "la impotencia que sienten ante los cambios y la necesidad de autonomía" de sus hijos adolescentes", por utilizar "pautas incorrectas de educación" e, incluso, por manifestar "algunos comportamientos agresivos". También intentan imponer su autoridad y suelen presentar actitudes discriminatorias en cuanto al género (no tratan igual a los chicos que a las chicas).
Según sus autoras, el estudio demuestra que el 56,3% de los padres "intentan ponerse en el lugar de sus hijos pensando en su propia experiencia, lo cual resulta positivo por la actitud de comprensión y empatía que manifiesta". Además, el 53,5% se decantan por la libertad en la educación, frente a sólo el 16,8% que se sitúan más cercanos a posturas de autoridad y disciplina, datos que "ponen de manifiesto el declive experimentado por la autoridad de los adultos en los últimos 25 años". Y consideran que aunque "los adolescentes necesitan cuestionar la autoridad y los valores de los demás para convertirse en adultos, ello no se traduce en ruptura y conflicto generacional porque, salvo en el 3,6% en los chicos y el 2,7 en las chicas, las relaciones padres-hijos son positivas y existe una buena comunicación en la interacción familiar".
Por lo que respecta al consumo, un 67% de los padres piensan que sus hijos tienen "demasiadas cosas". Por ejemplo, casi un 50% de los adolescentes de género masculino tienen ordenador personal y un 33% disponen de televisión en su dormitorio, aunque estos porcentajes descienden al 39,9 y el 26,6%, respectivamente, en el caso de las chicas. Y en lo referente a los estilos de relación familiar respecto al género se desprende un claro factor sexista, ya que los padres creen, en una proporción mucho mayor que las madres, que las chicas "deben ser femeninas", necesitan más control y deben ayudar más en las tareas del hogar que los chicos. Sin embargo no se producen estas distinciones en el tema de los estudios, donde se registra "una actitud bastante equitativa frente a ambos sexos".

Actividades compartidas

En relación a las actividades y tiempos compartidos entre los padres y sus hijos e hijas adolescentes, ver la televisión ocupa el primer lugar para más del 60%, mientras que el 52,3% comparten aficiones culturales, deportivas o de ocio al menos una vez a la semana con los chicos, porcentaje que baja al 47,9% con las chicas. Por otra parte, el 52,6% de los progenitores intentan razonar con sus hijos cuando no cumplen las normas familiares, el 36,2% suelen recriminarles esas conductas y sólo el 1,1% utilizan el castigo físico. La falta de esfuerzo e interés en los estudios o en el trabajo es la primera causa de conflicto entre los padres con sus hijos y la segunda con las hijas, mientras que con las malas contestaciones, salidas de tono o tacos pasa exactamente lo contrario. Los siguientes motivos de enfrentamiento son, en ambos casos son las salidas, horas de llegada, falta de colaboración en tareas de la casa y el consumo de alcohol y drogas.
Por último, los padres valoran sobre todo la honradez en sus hijos, que estudien para ser importantes en la vida, que piensen de forma autónoma, que participen en la familia compartiendo responsabilidades, y que sean leales, mientras que prácticamente no tienen en cuenta los valores religiosos. Como resumen de todo ello, Petra María Pérez y Paz Canovas consideran que, en general, "los padres tienen un buen conocimiento de las características psicológicas de sus hijos adolescentes", no se registra una ruptura generacional y han desaparecido las formas más autoritarias en la relación entre ellos, y "la transmisión de las tradiciones presenta escasa significación".

 

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