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Uno
de los ámbitos prioritarios de actuación es la reducción
del fracaso escolar en la Universidad, que presenta una tasa de abandono de
un 24% en los estudios de ciclo corto y en un 30% en las carreras de ciclo
largo.
(Foto: Rafael Martínez)
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Madrid.
El Plan Nacional de
Evaluación de la Calidad de las Universidades establece la elaboración
de un informe de resultados de cada una de sus convocatorias anuales,
y en el referido a la tercera convocatoria, correspondiente a 1999 y con
el 31 de diciembre de 2000 como fecha límite de entrega de los
estudios efectuados en su ámbito de aplicación, se da cuenta
de las actividades realizadas y de los resultados obtenidos en los trabajos
desarrollados en las 55 universidades participantes en el Plan Nacional,
en las que se han evaluado un total de 283 titulaciones, junto con los
departamentos y servicios vinculados, lo que supone un incremento del
23% respecto a la participación y titulaciones evaluadas en la
convocatoria precedente.
El objetivo de este informe final es facilitar a la sociedad y a los responsables
de la gestión educativa sobre los resultados obtenidos, realizando
un balance de los puntos fuertes y débiles del sistema universitario
español, así como de las propuestas de mejora señaladas
por las diferentes unidades evaluadas.
El informe final es la síntesis de los 384 documentos elaborados
por las distintas unidades que han participado en esta tercera convocatoria,
en los que se recogen un total de "8.401 puntos fuertes, 10.713 puntos
débiles y 9.623 propuestas de mejora", seleccionados y valorados
por alguna de las 900 personas que, aproximadamente, han participado en
este proceso de evaluación, entre miembros de unidades técnicas,
comités de autoevaluación y evaluadores externos. (Comunidad
Escolar, nº 693).
Un informe más detallado sobre el desarrollo de la III Convocatoria
del Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las Universidades
y sobre los aspectos metodológicos se puede encontrar la página
web del Consejo de Universidades: www.mec.es/consejou
Reflexión final
Los resultados y conclusiones del informe anual correspondiente a la tercera
convocatoria del Plan Nacional de Evaluación de la Calidad de las
Universidades muestran, según se precisa en la redacción
final del estudio llevado a cabo por el Consejo de Universidades, "que
existen algunos ámbitos de la vida universitaria sobre los que
se debe incidir, o seguir incidiendo, de manera casi generalizada, si
se quiere elevar la calidad de las instituciones y del sistema universitario
en su conjunto".
En el informe se apuntan y señalan una serie de aspectos que, por
su incidencia y relevancia, son considerados como "ámbitos
prioritarios de intervención", sobre los que han de centrarse
los esfuerzos del sistema universitario, y que son puestos de manifiesto
en la "reflexión final" del estudio.
Entre estos "ámbitos prioritarios de intervención"
figura el referido a las relaciones entre centros y departamentos y el
reparto de responsabilidades entre ellos, que, según se indica,
"siguen siendo un punto de fricción y de ineficiencia que
buena parte de las universidades deben resolver de manera definitiva".
La ausencia de metas y objetivos, y de perfiles profesionales, en muchas
de las titulaciones, es considerado "un problema grave en sí
mismo y que, además, dificulta extraordinariamente la implantación
de programas de calidad". Este problema se acentúa "cuando
se siguen creando titulaciones sin estos requisitos y, a menudo, sin una
planificación previa adecuada".
En el informe se afirma asimismo que, a pesar de los esfuerzos realizados
en sucesivas reformas, buena parte de los planes de estudios siguen mostrando
zonas de disonancia e incoherencia, y se precisa que "hay problemas
de coordinación horizontal y vertical de programas que deben resolverse,
sin olvidarse de la revisión de cargas de trabajo y niveles de
exigencia de los mismos".
Otro de los puntos conflictivos de nuestro sistema universitario es el
referido al alto fracaso escolar existentes, "sobre cuyas causas
y posibles soluciones hay que seguir indagando, con estudios específicos
sobre titulaciones". Algo similar debe decirse, se apunta en el estudio,
con relación al problema de la inserción laboral y demanda
de graduados, y se precisa asimismo que "la acción tutorial
sigue siendo un gran reto, por su importancia pedagógica y porque
es un ámbito en el que se sigue detectando un sensible nivel de
ineficiencia".
Por otro lado, la formación práctica de los estudiantes,
según se señala, "no sólo necesita apoyarse
en nuevas orientaciones curriculares, sino también en una mejor
coordinación de las prácticas y el practicum y de las relaciones
institucionales con el mundo profesional".
Recomendaciones
Entre las recomendaciones apuntadas en la reflexión final del informe
figuran asimismo las relativas a servicios, formación del personal
universitario, movilidad e investigación.
Respecto a los servicios, se señala que "las universidades
han venido realizando grandes avances en las mejoras de los servicios
de información y orientación de los estudios, pero se adolece
con frecuencia de planes de actuación globales y compactos que
rentabilicen mejor las acciones emprendidas".
Respecto a los planes de formación del personal universitario,
en el estudio se precisa que "hay que seguir apostando por ellos,
respondiendo a un análisis de necesidades", y se apunta que
el perfeccionamiento pedagógico debe hacerse coherente con planes
de equipamientos docentes y de innovación, con el apoyo de los
nuevos recursos tecnológicos.
Los programas de movilidad, tanto de estudiantes como de profesores, son
calificados como "elementos estratégicos en la nueva gestión
académica, que las universidades deben controlar a través
de planes con criterios bien definidos y de alcance institucional".
Respecto a la investigación, en las recomendaciones de la "reflexión
final" del informe se precisa que "está necesitada de
incentivos canalizados a través de programas de doctorado, planes
de becarios, programas de formación y apoyo a la gestión,
y coordinación de proyectos".
Para acabar, en el informe se indica que "la mejora en los servicios
debe apoyarse en políticas globales del reconocimiento del logro
y en procesos controlados de evaluación de la eficacia y eficiencia
en el cumplimiento de sus funciones".
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