En la presente experiencia se expone la iniciativa emprendida por una maestra y una madre de alumna del Centro Rural Agrupado (CRA) de Alfoz de Toro (Zamora) para la creación
de una Escuela de Madres en la zona, y el desarrollo del proceso de constitución y
Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Un sueño hecho realidad

El entusiasmo y la ilusión
de un grupo de mujeres
de Alfoz de Toro (Zamora) da forma a una
aspiración compartida
para la mejora del proceso de formación de sus hijos

funcionamiento de la misma, que puede resultar ilustrativo para profesores, padres y madres que alberguen inquietudes y propósitos semejantes a los aquí expuestos.

Hace algunos años, en una de las Aulas de Educación Infantil de este CRA, nos conocimos dos personas con vidas y trayectorias personales distintas pero con una gran preocupación por la Educación. Una de esas personas era la maestra de una de las Aulas de Educación Infantil y madre de dos hijos; la otra, era la madre de una de sus alumnas. La niña mostraba continuas llamadas de atención, pataletas y lloros, debido a su baja autoestima y a los celos que tenía de su hermana pequeña. Este comportamiento nos obligó a mantener muchas conversaciones, en las que, poco a poco, fueron saliendo a flote inquietudes y dudas, teniendo la oportunidad de intercambiar opiniones y reflexiones a cerca de la educación de nuestros respectivos hijos, cuestionándonos nuestra labor de madres y siendo conscientes de la gran responsabilidad que contrajimos con nuestros hijos el mismo día de su concepción. Circunstancias muy concretas en torno a nuestros hijos nos impulsaron a leer, consultar, analizar comportamientos y actuaciones y tomar decisiones que pudieran ayudarnos a dar solución a nuestros problemas.
En aquel entonces, y todavía hoy, nos sentíamos madres diferentes a las que conocíamos, con objetivos y planteamientos diferentes a los que mostraban las madres de nuestro entorno. Nos dimos cuenta de que nadie nos había formado para ser madres y que no sabíamos afrontar las situaciones conflictivas que se producían con nuestros hijos, o al menos no estábamos satisfechas con lo que hacíamos. Seguimos leyendo, informándonos y compartiendo nuestros aprendizajes.

Información, aprendizaje y conocimiento

Los nuevos conocimientos nos servían como terapia personal, ya que fuimos encontrando la serenidad y el autocontrol necesarios para reducir las tensiones caseras y para aumentar nuestra propia autoestima y, al mismo tiempo, nos servían como estrategias positivas con nuestros hijos y como estrategias de innegable valor en la escuela. Nos pasábamos horas hablando de Educación, disfrutábamos con ello y estábamos deseando transmitir y contagiar nuestras inquietudes a otras madres.
Poco a poco fuimos contactando con otras madres del pueblo que vivían situaciones parecidas con sus hijos y que sentían la necesidad de hacer algo para lo que tampoco se sentían preparadas. Cada vez teníamos más entusiasmo por iniciar una Escuela de Madres.
Por fin, nos decidimos a buscar información sobre el tema y nos pusimos en contacto con la Directiva de la APA de nuestro CRA, a quien gustó la idea. Después comunicamos nuestros planes al Equipo Directivo del Centro y, a través de la FAPA de Zamora, un psicólogo de la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular – Liga Zamorana nos informó sobre las Escuelas de Padres, en qué consistían y cómo podíamos organizar una en nuestro CRA. Tras ello, las madres que estábamos interesadas nos citamos en una primera reunión. Se estaba empezando a hacer realidad nuestro sueño.

Una fascinante aventura

En la primera reunión fijamos una sesión de unas dos horas cada mes y adquirimos el compromiso de garantizar la confidencialidad de lo que allí contáramos, puesto que, desde la primera reunión, se expusieron situaciones familiares delicadas, pese a no conocernos la mayoría. Decidimos con qué tema íbamos a empezar. El estreno no pudo ser mejor: "Educación en valores", centrándonos en la autoestima. Además, reseñamos material bibliográfico sobre el tema para leer durante ese mes.
En la siguiente reunión el grupo analizó, debatió, intercambió pensamientos y emociones y sacó sus conclusiones sobre el concepto de autoestima. A partir de ahí, se distribuyó una propuesta de trabajo sobre la que pensaríamos de manera individual todo el mes y que se pondría en común en la siguiente sesión mensual.
Partiendo de la propuesta de trabajo, el grupo encaminó sus pasos a la búsqueda de ideas que consiguieran aumentar nuestra autoestima y que, al mismo tiempo, resultaron magníficos principios para afrontar cualquier situación conflictiva cotidiana.
Para profundizar más en el tema, hemos estudiado y analizado casos concretos, a los que hemos buscado pautas de actuación para resolver los problemas de autoestima planteados. Poco a poco, nos hemos ido introduciendo en el mundo de las emociones y los sentimientos, desembocando en el apasionante mundo de la Educación emocionalmente inteligente.

Dinámicas de grupo

Este curso, estamos poniendo en práctica, cada una en su familia, estrategias concretas de actuación basadas en esos principios. Al mismo tiempo, y gracias al clima de confianza existente en el grupo, estamos desarrollando técnicas de dinámica de grupos para hacer más eficaz nuestro trabajo y mejorar nuestra comunicación. El trabajo que realizamos va quedando reflejado y recogido en un documento que cada miembro del grupo posee.
Al principio o al final de cada sesión dedicamos unos minutos a leer/escuchar un libro de Literatura Infantil que esté relacionado con el tema que vamos a tratar en esa sesión de trabajo o que refleje algún tipo de valor. Esta experiencia se está convirtiendo en un fabuloso vehículo de conocimiento y animación a la lectura.
Las componentes del grupo mostramos un gran entusiasmo por la Escuela de Madres, sentimos la necesidad de hablar y transmitir nuestros miedos e inseguridades, nos sentimos escuchadas, comprendidas y apoyadas y creemos que estamos aprendiendo cosas interesantes para nosotras mismas y para nuestros hijos. No nos importa el tener que desplazarnos a otros pueblos del CRA para asistir a las reuniones, ni hacer malabares para dejar a los hijos pequeños con alguien que los cuide en nuestra ausencia, ni llevarlos con nosotras llegado el caso. Creemos que hemos encontrado un grupo abierto, con las mismas inquietudes educativas y las mismas ganas de aprender, compartir y mejorar como personas y como madres.
Animamos a todos los padres interesados en estos temas a que iniciéis una aventura tan apasionante como la que nosotras estamos viviendo y brindamos nuestra colaboración para cuanta información necesitéis.

Esperanza Rodríguez Blanco
Miembro de la Directiva de la Asociación de Padres del CRA
Alfoz de Toro (Zamora).

Manuela Romera Salas
Profesora Tutora de Educación Infantil y Primer Ciclo de Primaria de Pinilla de Toro, localidad perteneciente al CRA Alfoz de Toro.
* Correo electrónico personal: manuelaromera@delfín.retecal.es
* Correo electrónico de la escuela: pinill1@adigital.pntic.mec.es

 

arriba