El documento plantea una FP que promueva la igualdad de oportunidades y favorezca el acceso al mundo del trabajo.
(Foto: Rafael Martínez)

Propuestas para una "Formación más Profesional"

La reforma de la FP debe derivar hacia un sistema que
promueva una formación integral, busque la igualdad de oportunidades, y se adapte a las nuevas exigencias tecnológicas
y a las demandas del mercado laboral, según las propuestas de
un grupo de expertos vinculados a la FERE. Y todo ello tomando como referencia el entorno de la Unión Europea.
Un colectivo de expertos plantean un debate para conseguir una FP vinculada al mercado laboral y la realidad europea

Madrid. G. A.
La Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) ha presentado el documento "Por una Formación más Profesional", con el que pretende "poner sobre la mesa de debate algunas cuestiones claves para fomentar la calidad y el desarrollo de esta enseñanza". Esta iniciativa tiene una especial relevancia al coincidir con el trámite parlamentario del proyecto de Ley de FP. Y es el resultado de un año de trabajo de un grupo de expertos que integran el "Foro FP", promovido por la FERE tras un congreso celebrado en marzo de 2000.
El profesor Ángel Miranda ha revelado públicamente las líneas maestras del documento, centradas en la imagen pública de la FP; las relaciones entre la FP reglada, ocupacional y continua; la acreditación y certificación de las competencias profesionales; los criterios para el diseño de los perfiles profesionales que demanda el mercado laboral; y las exigencias formativas que se reclaman desde el ámbito del empleo, que inciden plenamente en el desarrollo curricular de las diferentes acciones de formación. Y todo desde la perspectiva de conseguir "una formación más profesional, no una mejor Formación Profesional". Y también "una formación integral de las personas y de los trabajos".
Según Ángel Miranda, la FP actual soporta problemas como "la falta de apoyo a la formación del profesorado", su dependencia de "las políticas predominantes en cada momento", o su consideración casi exclusivamente como "una solución más al desempleo" y no como un instrumento para "formar personas". Por ello, opina que la reforma de la FP tiene que basarse en la idea de que ésta debe ser "un instrumento básico de desarrollo local y regional". Y tiene que tener en cuenta que, aunque en la actualidad "la voz cantante la lleva la escuela, en el futuro será la empresa la que pida los perfiles de los trabajadores, y se pasará del objetivo de aprender al de aprender a aprender".

Estabilidad

El documento plantea el debate en torno a cuatro temas fundamentales: crear un sistema nacional de FP, reflexionar sobre la imagen social de ésta, establecer una pedagogía y una metodología específicas para estas enseñanzas, y concretar todo ello en el entorno de la Unión Europea. Porque para los miembros del Foro un elemento previo a cualquier otro es "la creación y puesta en marcha de un sistema de FP que cuente con una estabilidad suficiente, más allá de los vaivenes políticos, económicos o socio-laborales". Un sistema que promueva "la formación integral de las personas", busque la "igualdad de oportunidades" y luche contra "la exclusión de grupos o colectivos más desfavorecidos", y se adapte a "las nuevas exigencias tecnológicas".
También destacan "la importancia de superar el enfoque social negativo de la FP", y potenciar su dimensión social "como instrumento demostradamente eficaz de recuperación personal, social y laboral de muchos jóvenes en dificultad". Resaltan la necesidad de fomentar la orientación escolar y profesional de los jóvenes, y apoyar al profesorado en su formación continua y en la investigación pedagógica, metodológica y técnica; la revisión de los contenidos de los ciclos. Y plantean la implantación de "una carrera profesional en la que sea posible un paso natural del grado medio al superior y, después, a la universidad, como un proceso normal de crecimiento personal y profesional".
Por último, el documento recomienda el establecimiento de acuerdos y fórmulas de cooperación entre los centros docentes y las empresas, y la implicación de los agentes sociales "en el reconocimiento de las cualificaciones profesionales y en el establecimiento de los criterios de evaluación". Pero teniendo siempre en cuenta "el fenómeno de la internacionalización de la formación", y la necesidad de que "los sistemas educativos consideren los proyectos transnacionales de movilidad e intercambio como una parte integrante del currículo". Unos sistemas, en definitiva, que puedan formar personas capaces de dar respuestas de calidad y diferenciadas a las múltiples exigencias del mundo del trabajo actual y, sobre todo, de la evolución tecnológica, laboral y social en que nos vemos inmersos".

 

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