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Madrid.
JULIA FERNANDEZ
En la Inglaterra de mediados del siglo XVII se produjeron graves acontecimientos
políticos y culturales en el marco de la Revolución de 1648
encabezada por Oliver Cromwell. Una de sus consecuencias fue la ejecución
del rey Carlos I (1600-1649), cuya colección de arte fue posteriormente
subastada en pública almoneda. Es lo que se conoce como "La
Almoneda del Siglo", un hecho que ofreció al mercado del arte
un extraordinario conjunto de obras maestras.
Es este el
punto de partida de la muestra "La almoneda del siglo. Relaciones
artísticas entre España y Gran Bretaña 1604-1605"
que estos días exhibe el Museo del Prado, comisariada por el historiador
británico John Elliot y el historiador de arte estadounidense Jonathan
Brown y patrocinada por la Fundación Winterthur y la Sociedad Estatal
España Nuevo Milenio.
Visión
múltiple
Sesenta
y tres obras compendian esta múltiple visión sobre una historia
compartida por dos grandes potencias de la época: España
e Inglaterra, son los actores de una gran escena en la que diplomacia,
arte y política van siendo puestas alternativamente en un primer
plano. Así, los tres grandes apartados de la muestra marcan las
fases de esta compleja y turbulenta relación: en el primero, partiendo
del Tratado de Paz firmado en 1604 entre Jacobo I y Felipe III, la exposición
se inicia con el famoso retrato de grupo "Conferencia en Somerset
House", de Pantoja de la Cruz, al que acompañan los documentos
originales de este tratado junto con varios retratos de los primeros protagonistas
de las relaciones hispano-británicas durante este primer cuarto
del siglo XVII.
Negociaciones
matrimoniales
La
visita que el príncipe de Gales y el Duque de Buckingham, acompañados
por varios nobles, hicieron en 1623 a Madrid con el propósito de
concertar el matrimonio del Príncipe con una hermana de Felipe
IV, es recogida en un segundo apartado en el que se exhiben algunas de
las obras regaladas al príncipe en esta frustrada expedición
matrimonial que daría paso a una enconada guerra de solución
tardía. Entre ellas, Carlos V con perro, de Tiziano y algunas de
las primeras piezas que el príncipe adquirió en su vuelta
a Inglaterra, comienzo de su amplia colección de arte español
que más tarde volvería a las tierras españolas en
forma de expropiación postmortem.
Real
colección
Un
último apartado está dedicado íntegramente a La Almoneda
y cuenta con una selección de obras de la importancia de "El
tránsito de la Virgen", de Mantenga, la "Virgen con el
niño", de Correggio; "El Lavatorio", de Tintoretto;
"La sagrada familia de la rosa", de Rafael o el "Autorretrato",
de Durero, que hablan de la calidad y cantidad de obras subastadas y permite
hacerse una idea de hasta qué punto la subasta contribuyó
al enriquecimiento de la colección de Felipe IV.
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