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La
escuela debe formar lectores competentes, personas que adquieren una dinámica
de lectura en la que el acercamiento a unos textos en una actividad realizada
con un propósito definido (entretenerse, encontrar respuesta a
una pregunta, averiguar como se hace algo) y cuyo resultado sea lograr
ese propósito (o descubrir que lo que se buscaba no esta en el
texto).
Un lector competente
es aquel que sabe que existe una gran variedad de tipos de textos y que
a cada uno de ellos tiene características definidas. Tiene una
diagramación particular. Tiene un tipo de contenido particular.
Tiene un uso del tipo de lenguaje particular. Un lector competente sabe
que cada tipo de texto le exige estrategias de lecturas particulares.
Pensar de esta
forma es pensar que el trabajo del lector no consiste en extraer información
del texto en decodificar letra a letra, palabra a palabra, sino ver que
el lector construye el significado del texto a partir de su intención
de la lectura y de todo lo que sabe del mundo. Si se acuerda con esto
habrá que reconocer la necesidad de poner en practica las estrategias
metodológicas que permitan lograrlo.
Lectores,
propósitos y textos
La
practica de la lectura -dentro y fuera de la escuela- supone individuos
lectores que van a los textos con propósitos definidos. Propósitos
de la lectura diferentes también, pero claros para el lector: buscar
información, entretenerse, resolver un problema practico, conocer
otros mundos posibles.
Instalar en
la escuela una practica de la lectura que permita formar lectores competentes
supone garantizar a los alumnos –básicamente- la existencia de
materiales escritos auténticos, variados y de calidad y de situaciones
de lectura que justifiquen y den sentido a esa practica.
Enseñar
a leer en la escuela es enseñar a los alumnos a comportarse como
lectores competentes, autónomos y críticos en cada situación
de la lectura en la que tengan que actuar. Para ello -y a partir de la
aceptación de que los actos de lectura son actos complejos- habrá
que ayudarlos a adquirir saberes sobre los textos, así como ciertas
estrategias y criterios para abordarlos.
Derechos
del lector
Consideramos
imprescindible trabajar con los alumnos los siguientes derechos del lector,
tomados de Daniel Pennac:
-Derecho a
no leer.
-Derecho a
saltarse las páginas.
-Derecho a
no terminar un libro.
-Derecho a
releer.
-Derecho a
leer de todo.
-Derecho a
leer en cualquier lugar.
-Derecho a
hojear.
-Derecho a
leer en voz alta.
No hay duda
que la lectura es uno de los modos más apasionantes de acceder
al conocimiento del mundo. La lectura literaria lo permite de manera muy
especial: ofrece el acceso a otros mundos posibles. Permite vivir otras
vidas y comprender la propia vida desde el conocimiento de otras.
La literatura
y sobre todo la narración literaria es un instrumento social utilizado
por los individuos para dar sentido a la experiencia, para entender el
presente el pasado y el futuro, para iluminar su propia entidad como personas
y como miembros de una comunidad. Los chicos tienen derecho a ser lectores
de literatura, a descubrir que vale la pena leer por que los libros prolongan
la vida.
La escuela
debe ayudar en estos propósitos: acercar a los niños a todos
los géneros, hacerles conocer diversos autores, abrirles un abanico
muy importante de propuestas de lectura, para que después ellos
puedan elegir desde su gusto personal pero también desde el conocimiento
de que las posibilidades de elección son muchas. A progresar en
la capacidad de realizar interpretaciones más complejas, previendo
un itinerario de progreso a lo largo de la escolaridad.
La
literatura y la escuela
Existen
ciertas tensiones cuando entra en conflicto lo que significa ser lector
de literatura y el propósito didáctico de formar lectores
de literatura.
Tensiones entre
el placer de leer y la obligatoriedad de la tarea escolar.
Tensiones entre
la posibilidad de que los alumnos elijan lo que quieren leer y la responsabilidad
de la escuela de ponerlos en contacto con variedad de textos de calidad
literaria.
Tensión
entre la decisión de darle a la literatura el lugar que tiene por
su lugar intrínsico y la de usarla como pretexto para enseñar
gramática o dejar enseñanzas.
Tensión
entre el oficio del lector y el oficio del docente.
Desde el cuarto
grado se debe abordar en forma sistemática y progresiva este genero
literario.
La lectura
de novelas supone para los alumnos, franquear el limite de la brevedad
del cuento y sostener la lectura de un texto bastante más extenso
a lo largo de varias sesiones, tener presente a varios personajes que
aparecen y desaparecen en diferentes momentos del relato, considerar los
múltiples conflictos que pueden suscitarse en el desarrollo de
la acción, recrear los escenarios y atmósferas que el autor
describe, relacionar sucesos simultáneos que aparecen sucesivos
en el texto, articular casualmente situaciones que están desarrolladas
en diferentes partes del texto.
La lectura
de novelas puede realizarse como actividad permanente, sin otro propósito
que la lectura misma (aunque por el hecho de estar en la escuela, ellos
sepan que algo están aprendiendo). Para el docente en cambio, la
lectura de novelas tiene un claro objetivo didáctico: se trata
de que los alumnos accedan a un nuevo genero textual así como a
nuevos autores, se trata de contribuir a la formación de lectores
asiduos de novelas.
Los
clásicos
Clásicos
son aquellos libros que siempre invitan a una relectura, que constituyen
una riqueza para quien los ha leído y cuya relectura es un descubrimiento
nuevo. Clásicos son los libros que nunca terminan de decir lo que
tienen que decir, que no pueden ser indiferentes para sus lectores y los
ayuda a definirse a sí mismos, y que son obras tan bellas y famosas
que terminan por ser explicadas en clase.
En esta consideración
se incluyen los clásicos infantiles y juveniles, que son obras
tan hermosas y ajustadas a los gustos y necesidades de los niños
y jóvenes que éstos acuden a ellas por sí mismos,
por el placer de leerlos. Libros que interesan a todos los niños
y jóvenes, sin importar su origen social ni su época. Invocan
a valores universales que preocupan a sus lectores, como el amor, la justicia,
la verdad. Son los únicos libros que los niños leen sin
que los obliguen a hacerlo.
Los lectores
jóvenes no cuentan aún con las maduraciones afectivas e
intelectuales del público adulto, lo cual es tenido en cuenta por
los autores en la forma de abordar la realidad en sus obras. A menudo
en estos libros aparece entre los personajes algún joven héroe
con quien el lector se identifica. Los niños necesitan leer historias
que los ayuden a comprender los problemas de su edad, sus inquietudes
con respecto a su propio futuro. La alegría, el optimismo y la
distensión que se experimentan con la lectura de estas obras, acompañan
al joven lector en la superación de las crisis de su evolución.
Temas como los miedos, los celos entre pares, son tratados en forma amena
y accesible para los niveles de comprensión de los niños.
El
taller
¿Por
qué taller? Distintos autores coinciden en los talleres son una
forma de enseñar y de aprender mediante la realización de
"algo". La implementación de talleres como modalidad
de enseñanza surge como necesidad de superar cierto tipo de practica
basada en el aprendizaje teórico y una transmisión discursiva
de los conocimientos. En ese sentido caracterizamos al taller como una
situación de enseñanza que parte de la practica de algo,
cuyas cualidades determina un cierto proceso de producción, para
arribar, a partir del mismo, a la conceptualización de los saberes
adquiridos.
Es decir que
la adquisición o la resignificación de conceptos e idas
surge como consecuencia de los procesos de producir o elaborar algo, mediante
diferentes procesos de acción y transformación utilizando
para ello diversos instrumentos y de la reflexión sobre los distintos
quehaceres que suscita esa practica.
El taller puede
adquirir para los alumnos de la escuela domiciliaria una relevancia particular
ya que se trata de un espacio sumamente propicio para el desarrollo de
su autonomía. Es una modalidad adecuada a la formación de
los alumnos para manifestar ideas, sensaciones y emociones.
En el proceso
de la intervención docente, Partimos de un modelo triádico
en que la acción didáctica debe comprenderse a la luz de
las interacciones del alumno el docente y el objeto de conocimiento. La
intervención del docente es esencial para asegurar el progreso
en el aprendizaje. Para garantizar una intervención docente eficaz
el maestro debe conocer con detenimiento las características del
contenido sobre el que trabaja y el proceso por el cual se apropian de
ese objeto del conocimiento.
El docente
interviene a través de: la propuesta (consignas de trabajo, actividades)
que surgen de su interpretación del currículo, la organización
de las actividades, y de las intervenciones propiamente dichas durante
las clases. De acuerdo a lo expuesto en el diseño curricular del
segundo ciclo, el taller se propuso trabajar en el logro de los siguientes
objetivos:
-Interactuar
con obras consideradas valiosas por la comunidad cultural.
-Utilizar
los medios electrónicos disponibles como recursos para
obtener información y compartirla con otros.
-Discutir acerca
de la credibilidad de la información obtenida.
-Compartir
con otros la lectura.
-Intercambiar
información con otros acerca del autor de la obra y del contexto
en que se produjo.
-Participar
en sesiones de lectura literaria.
-Leer, escuchar
y ver obras literarias de un mismo genero.
-Participar
del juego que propone el autor en la obra.
-Volver a un
texto completo o un fragmento de él con el proposito de reencontrar
la emoción que la película produjo.
Operatividad
del taller
Se
realiza un encuentro por mes en la asociación Italiana, situada
en Juan Agustín García 5270, la cual cuenta con una sala
de proyecciones con televisor y vídeo.
Las obras elegidas
son para los alumnos de segundo y tercer ciclo, pero no es excluyente
para los de primer Ciclo.
A los docentes
participantes se les sugiere que trabajen el texto elegido durante las
semanas anteriores al encuentro con sus alumnos, para que de esa forma
el trabajo sea más fructífero. Si no sé consigue
el texto del vídeo se puede trabajar otra novela o cuento del mismo
autor.
Durante el
taller los docentes coordinadores explican brevemente el contexto histórico
de la obra, del autor y su trabajo literario, así como datos relativos
a la versión cinematográfica(dirección, guión,
actuación).
Luego se ve
la proyección, finalizando con comentarios y dudas que quedaron
planteadas.
Los docentes
reciben un material impreso con información adicional para trabajar
con sus alumnos en sus clases.
A título
de ejemplo orientador, durante el año 2000, se leyeron y proyectaron
en vídeo las siguientes obras: "20.000 leguas de viaje en
submarino", de Julio Verne (mayo); "Romeo y Julieta", de
William Shakespeare (junio); "Alicia en el país de las maravillas",
de Lewis Carroll (agosto); "Robin Hood", anónimo (septiembre);
"Colmillo blanco", de Herman Melville (octubre) y "La isla
del tesoro", de Robert Louis Stevenson (noviembre).
Conclusiones
Luego
de casi dos años de trabajo en el taller de cine literario, los
docentes coordinadores podemos concluir que la mayor parte de los objetivos
planteados al comienzo del mismo se han cumplido.
Contamos con
el apoyo y los valiosos aportes de los alumnos y docentes participantes,
los directivos y los padres.
Algunos de
los alumnos que asistieron a los encuentros reciben clases en sus domicilios
por problemas de salud, y otros toman sus clases en los hogares donde
viven.
Se trabajó
con los logros y dificultades en la expresión oral y escrita, la
comprensión lectora, la motivación para leer.
Ante pedidos
de algunos docentes, se incorporaron al taller guías de actividades
diseñadas para ser resueltas directamente por los alumnos, y también
se incluyeron películas basadas en historias de amor, además
de las de aventuras programadas con anterioridad.
Con el correr
de los encuentros se fue valorando el taller como espacio de socialización,
donde alumnos, padres y docentes pudieron compartir momentos, intercambiar
experiencias, fortalecer vínculos, en una escuela en la que se
necesita el contacto con el otro.
Mientras se
proyectaban las películas los espectadores fueron experimentando
distintas sensaciones y emociones, en ocasiones exteriorizadas, que después
se ponían en común en la charla de cierre.
Se realizaron
encuestas evaluativas a los chicos y chicas que pasaron por el taller,
en las cuales la mayoría se mostraron contentos de poder contar
con un espacio que llegó a ser muy importante para ellos y ellas
como lugar de pertenencia.
Juan
Manuel Pérez Villalobo y Ricardo Arnoldo Penida
Profesores de la Escuela Domiciliaria Nº 2 de Buenos Aires
(República Argentina)
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simples,
como una consigna, y mucho más para la de textos complejos, como un ensayo.
En la presente experiencia, desarrollada en la Escuela Domiciliaria Número 2
de Buenos Aires (Argentina),
se parte de la base de que "la lectura es uno de los modos más apasionantes
de acceder al conocimiento del mundo". |