Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Un centro docente bonaerense fomenta estrategias particulares de lectura a través de un taller de cine literario

Plantear como desafío para la escuela la formación de lectores competentes supone recoger inquietudes generalizadas en todos los ámbitos y niveles educativos acerca
de las dificultades de
los alumnos para la comprensión de textos
Formación de lectores en la escuela

La escuela debe formar lectores competentes, personas que adquieren una dinámica de lectura en la que el acercamiento a unos textos en una actividad realizada con un propósito definido (entretenerse, encontrar respuesta a una pregunta, averiguar como se hace algo) y cuyo resultado sea lograr ese propósito (o descubrir que lo que se buscaba no esta en el texto).
Un lector competente es aquel que sabe que existe una gran variedad de tipos de textos y que a cada uno de ellos tiene características definidas. Tiene una diagramación particular. Tiene un tipo de contenido particular. Tiene un uso del tipo de lenguaje particular. Un lector competente sabe que cada tipo de texto le exige estrategias de lecturas particulares.
Pensar de esta forma es pensar que el trabajo del lector no consiste en extraer información del texto en decodificar letra a letra, palabra a palabra, sino ver que el lector construye el significado del texto a partir de su intención de la lectura y de todo lo que sabe del mundo. Si se acuerda con esto habrá que reconocer la necesidad de poner en practica las estrategias metodológicas que permitan lograrlo.

Lectores, propósitos y textos

La practica de la lectura -dentro y fuera de la escuela- supone individuos lectores que van a los textos con propósitos definidos. Propósitos de la lectura diferentes también, pero claros para el lector: buscar información, entretenerse, resolver un problema practico, conocer otros mundos posibles.
Instalar en la escuela una practica de la lectura que permita formar lectores competentes supone garantizar a los alumnos –básicamente- la existencia de materiales escritos auténticos, variados y de calidad y de situaciones de lectura que justifiquen y den sentido a esa practica.
Enseñar a leer en la escuela es enseñar a los alumnos a comportarse como lectores competentes, autónomos y críticos en cada situación de la lectura en la que tengan que actuar. Para ello -y a partir de la aceptación de que los actos de lectura son actos complejos- habrá que ayudarlos a adquirir saberes sobre los textos, así como ciertas estrategias y criterios para abordarlos.

Derechos del lector

Consideramos imprescindible trabajar con los alumnos los siguientes derechos del lector, tomados de Daniel Pennac:
-Derecho a no leer.
-Derecho a saltarse las páginas.
-Derecho a no terminar un libro.
-Derecho a releer.
-Derecho a leer de todo.
-Derecho a leer en cualquier lugar.
-Derecho a hojear.
-Derecho a leer en voz alta.
No hay duda que la lectura es uno de los modos más apasionantes de acceder al conocimiento del mundo. La lectura literaria lo permite de manera muy especial: ofrece el acceso a otros mundos posibles. Permite vivir otras vidas y comprender la propia vida desde el conocimiento de otras.
La literatura y sobre todo la narración literaria es un instrumento social utilizado por los individuos para dar sentido a la experiencia, para entender el presente el pasado y el futuro, para iluminar su propia entidad como personas y como miembros de una comunidad. Los chicos tienen derecho a ser lectores de literatura, a descubrir que vale la pena leer por que los libros prolongan la vida.
La escuela debe ayudar en estos propósitos: acercar a los niños a todos los géneros, hacerles conocer diversos autores, abrirles un abanico muy importante de propuestas de lectura, para que después ellos puedan elegir desde su gusto personal pero también desde el conocimiento de que las posibilidades de elección son muchas. A progresar en la capacidad de realizar interpretaciones más complejas, previendo un itinerario de progreso a lo largo de la escolaridad.

La literatura y la escuela

Existen ciertas tensiones cuando entra en conflicto lo que significa ser lector de literatura y el propósito didáctico de formar lectores de literatura.
Tensiones entre el placer de leer y la obligatoriedad de la tarea escolar.
Tensiones entre la posibilidad de que los alumnos elijan lo que quieren leer y la responsabilidad de la escuela de ponerlos en contacto con variedad de textos de calidad literaria.
Tensión entre la decisión de darle a la literatura el lugar que tiene por su lugar intrínsico y la de usarla como pretexto para enseñar gramática o dejar enseñanzas.
Tensión entre el oficio del lector y el oficio del docente.
Desde el cuarto grado se debe abordar en forma sistemática y progresiva este genero literario.
La lectura de novelas supone para los alumnos, franquear el limite de la brevedad del cuento y sostener la lectura de un texto bastante más extenso a lo largo de varias sesiones, tener presente a varios personajes que aparecen y desaparecen en diferentes momentos del relato, considerar los múltiples conflictos que pueden suscitarse en el desarrollo de la acción, recrear los escenarios y atmósferas que el autor describe, relacionar sucesos simultáneos que aparecen sucesivos en el texto, articular casualmente situaciones que están desarrolladas en diferentes partes del texto.
La lectura de novelas puede realizarse como actividad permanente, sin otro propósito que la lectura misma (aunque por el hecho de estar en la escuela, ellos sepan que algo están aprendiendo). Para el docente en cambio, la lectura de novelas tiene un claro objetivo didáctico: se trata de que los alumnos accedan a un nuevo genero textual así como a nuevos autores, se trata de contribuir a la formación de lectores asiduos de novelas.

Los clásicos

Clásicos son aquellos libros que siempre invitan a una relectura, que constituyen una riqueza para quien los ha leído y cuya relectura es un descubrimiento nuevo. Clásicos son los libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir, que no pueden ser indiferentes para sus lectores y los ayuda a definirse a sí mismos, y que son obras tan bellas y famosas que terminan por ser explicadas en clase.
En esta consideración se incluyen los clásicos infantiles y juveniles, que son obras tan hermosas y ajustadas a los gustos y necesidades de los niños y jóvenes que éstos acuden a ellas por sí mismos, por el placer de leerlos. Libros que interesan a todos los niños y jóvenes, sin importar su origen social ni su época. Invocan a valores universales que preocupan a sus lectores, como el amor, la justicia, la verdad. Son los únicos libros que los niños leen sin que los obliguen a hacerlo.
Los lectores jóvenes no cuentan aún con las maduraciones afectivas e intelectuales del público adulto, lo cual es tenido en cuenta por los autores en la forma de abordar la realidad en sus obras. A menudo en estos libros aparece entre los personajes algún joven héroe con quien el lector se identifica. Los niños necesitan leer historias que los ayuden a comprender los problemas de su edad, sus inquietudes con respecto a su propio futuro. La alegría, el optimismo y la distensión que se experimentan con la lectura de estas obras, acompañan al joven lector en la superación de las crisis de su evolución. Temas como los miedos, los celos entre pares, son tratados en forma amena y accesible para los niveles de comprensión de los niños.

El taller

¿Por qué taller? Distintos autores coinciden en los talleres son una forma de enseñar y de aprender mediante la realización de "algo". La implementación de talleres como modalidad de enseñanza surge como necesidad de superar cierto tipo de practica basada en el aprendizaje teórico y una transmisión discursiva de los conocimientos. En ese sentido caracterizamos al taller como una situación de enseñanza que parte de la practica de algo, cuyas cualidades determina un cierto proceso de producción, para arribar, a partir del mismo, a la conceptualización de los saberes adquiridos.
Es decir que la adquisición o la resignificación de conceptos e idas surge como consecuencia de los procesos de producir o elaborar algo, mediante diferentes procesos de acción y transformación utilizando para ello diversos instrumentos y de la reflexión sobre los distintos quehaceres que suscita esa practica.
El taller puede adquirir para los alumnos de la escuela domiciliaria una relevancia particular ya que se trata de un espacio sumamente propicio para el desarrollo de su autonomía. Es una modalidad adecuada a la formación de los alumnos para manifestar ideas, sensaciones y emociones.
En el proceso de la intervención docente, Partimos de un modelo triádico en que la acción didáctica debe comprenderse a la luz de las interacciones del alumno el docente y el objeto de conocimiento. La intervención del docente es esencial para asegurar el progreso en el aprendizaje. Para garantizar una intervención docente eficaz el maestro debe conocer con detenimiento las características del contenido sobre el que trabaja y el proceso por el cual se apropian de ese objeto del conocimiento.
El docente interviene a través de: la propuesta (consignas de trabajo, actividades) que surgen de su interpretación del currículo, la organización de las actividades, y de las intervenciones propiamente dichas durante las clases. De acuerdo a lo expuesto en el diseño curricular del segundo ciclo, el taller se propuso trabajar en el logro de los siguientes objetivos:
-Interactuar con obras consideradas valiosas por la comunidad cultural.
-Utilizar los medios electrónicos disponibles como recursos para obtener información y compartirla con otros.
-Discutir acerca de la credibilidad de la información obtenida.
-Compartir con otros la lectura.
-Intercambiar información con otros acerca del autor de la obra y del contexto en que se produjo.
-Participar en sesiones de lectura literaria.
-Leer, escuchar y ver obras literarias de un mismo genero.
-Participar del juego que propone el autor en la obra.
-Volver a un texto completo o un fragmento de él con el proposito de reencontrar la emoción que la película produjo.

Operatividad del taller

Se realiza un encuentro por mes en la asociación Italiana, situada en Juan Agustín García 5270, la cual cuenta con una sala de proyecciones con televisor y vídeo.
Las obras elegidas son para los alumnos de segundo y tercer ciclo, pero no es excluyente para los de primer Ciclo.
A los docentes participantes se les sugiere que trabajen el texto elegido durante las semanas anteriores al encuentro con sus alumnos, para que de esa forma el trabajo sea más fructífero. Si no sé consigue el texto del vídeo se puede trabajar otra novela o cuento del mismo autor.
Durante el taller los docentes coordinadores explican brevemente el contexto histórico de la obra, del autor y su trabajo literario, así como datos relativos a la versión cinematográfica(dirección, guión, actuación).
Luego se ve la proyección, finalizando con comentarios y dudas que quedaron planteadas.
Los docentes reciben un material impreso con información adicional para trabajar con sus alumnos en sus clases.
A título de ejemplo orientador, durante el año 2000, se leyeron y proyectaron en vídeo las siguientes obras: "20.000 leguas de viaje en submarino", de Julio Verne (mayo); "Romeo y Julieta", de William Shakespeare (junio); "Alicia en el país de las maravillas", de Lewis Carroll (agosto); "Robin Hood", anónimo (septiembre); "Colmillo blanco", de Herman Melville (octubre) y "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson (noviembre).

Conclusiones

Luego de casi dos años de trabajo en el taller de cine literario, los docentes coordinadores podemos concluir que la mayor parte de los objetivos planteados al comienzo del mismo se han cumplido.
Contamos con el apoyo y los valiosos aportes de los alumnos y docentes participantes, los directivos y los padres.
Algunos de los alumnos que asistieron a los encuentros reciben clases en sus domicilios por problemas de salud, y otros toman sus clases en los hogares donde viven.
Se trabajó con los logros y dificultades en la expresión oral y escrita, la comprensión lectora, la motivación para leer.
Ante pedidos de algunos docentes, se incorporaron al taller guías de actividades diseñadas para ser resueltas directamente por los alumnos, y también se incluyeron películas basadas en historias de amor, además de las de aventuras programadas con anterioridad.
Con el correr de los encuentros se fue valorando el taller como espacio de socialización, donde alumnos, padres y docentes pudieron compartir momentos, intercambiar experiencias, fortalecer vínculos, en una escuela en la que se necesita el contacto con el otro.
Mientras se proyectaban las películas los espectadores fueron experimentando distintas sensaciones y emociones, en ocasiones exteriorizadas, que después se ponían en común en la charla de cierre.
Se realizaron encuestas evaluativas a los chicos y chicas que pasaron por el taller, en las cuales la mayoría se mostraron contentos de poder contar con un espacio que llegó a ser muy importante para ellos y ellas como lugar de pertenencia.

Juan Manuel Pérez Villalobo y Ricardo Arnoldo Penida
Profesores de la Escuela Domiciliaria Nº 2 de Buenos Aires
(República Argentina)

 

simples, como una consigna, y mucho más para la de textos complejos, como un ensayo. En la presente experiencia, desarrollada en la Escuela Domiciliaria Número 2 de Buenos Aires (Argentina),
se parte de la base de que "la lectura es uno de los modos más apasionantes de acceder al conocimiento del mundo".
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