Los componentes del
grupo El Paso y dos de las obras de la muestra.

Compromiso y vanguardia

En una España que aún vivía una situación de posguerra una expresión de arte colectivo rompió la total atonía del mundo creativo español: El Paso, una propuesta que reuniría a pintores y escultores de muy diferenciada persona- lidad pero con una misma visión sobre la función del arte. El Centro Cultural de la Villa recoge en Madrid
sus principales creaciones.

Una muestra recoge
la propuesta individual
y colectiva del
grupo artístico El Paso

Madrid. JULIA FERNANDEZ
La sociedad artística en la que irrumpe el grupo El Paso fue definida en su manifiesto fundacional, publicado en 1957. En él se afirmaba que su objetivo era "vigorizar el arte contemporáneo español, que cuenta con tan brillantes antecedentes, pero que en el momento actual, falto de una crítica constructiva, de "marchands", de salas de exposiciones que orienten al público y de unos aficionados que apoyen toda actividad renovadora atraviesa una aguda crisis". Sin adscribirse a ninguna tendencia artística definida y con la ambición de sumar a su propuesta a escritores, cineastas, músicos y arquitectos, los diez artistas plásticos que conformaban El Paso comenzaban un capítulo nuevo en la historia del arte español: una vanguardia libre nacía después de dos décadas de silencio creativo y lo hacía con una idea clara de compromiso con su tiempo.
Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Millares, Antonio Saura, Manuel Rivera, Pablo Serrano, Antonio Suárez, Manuel Conde y José Ayllón constituyeron la primera formación de El Paso, desde sus iniciales contactos en 1955; en los años siguientes, Martín Chirino y Manuel Viola incorporarían sus nombres al grupo, mientras se alejaban definitivamente Francés y Serrano.
Todos ellos poseían una trayectoria previa individual, marcada por corrientes artísticas diferenciadas: figuración estilizada y geométrica (Suárez y Rivera), del cubismo (Feito), de un cierto expresionismo hierático (Francés), de sugerencias primitivistas (Millares, Chirino) o del surrealismo (Saura). La conjunción de sus expresiones se manifestó en el informalismo, la orientación más vanguardista del momento a nivel internacional.

Interés internacional

Situados ya entre la vanguardia clásica española, El Paso es en la historia del arte de nuestro país una de las más reconocidas aportaciones del siglo XX. Un punto de inflexión, que no sólo hizo respirar artísticamente de nuevo a este país sino que también logró abrir fronteras a nuestro arte que por vez primera -después de la Guerra Civil- volvía a interesar a los mercados internacionales.
La fructífera experiencia artística de El Paso, colectiva y de cada uno de sus miembros, es la materia de la muestra que sobre el grupo ha organizado el Centro Cultural de la Villa de Madrid, en el primer acto conmemorativo de los 25 primeros años de funcionamiento del Centro Cultural. Coordinada por el historiador Javier Tusell, esta exposición es el mayor homenaje realizado a El Paso, a sus miembros y a su ideario artístico.
Más de cien obras, algunas de ellas nunca expuestas, reflejan las distintas fases por las que atravesó el grupo en su década de existencia, a la vez que la evolución posterior de cada uno de sus creadores. Los ocho pintores y dos escultores están representados cada uno por once obras que resumen toda la evolución experimentada desde el inicio, previo a El Paso, hasta su vuelta a la individualidad tras la disolución del grupo. Su discurso colectivo queda así enmarcado entre las fuertes personalidades de cada creador. La propuesta de El Paso aparece como una portentosa aventura de solidaridad artística, social y cultural que pudo romper el oscuro silencio de su tiempo.

 

arriba