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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
Los participantes en este encuentro coincidieron en la necesidad de que
las administraciones y los agentes sociales intervengan en la definición
y desarrollo de las acciones formativas. Asimismo, proponen a las instituciones
comunitarias que establezcan programas con líneas presupuestarias
específicas, para financiar actividades de educación y formación
en los países de origen, que propicien la integración laboral
y social de los inmigrantes en los países de acogida.
También
se mostraron partidarios de establecer líneas de cooperación
bilateral, Unión Europea-país de origen, mediante convenios
flexibles y con desarrollos a corto, medio y largo plazo. Estos acuerdos
deben contemplar la realidad de las circunstancias que inciden en el hecho
migratorio.
Integración
Promover
la formación de los inmigrantes para facilitar su inserción
social, cultural y laboral en los países de acogida era el objetivo
del seminario organizado por el MECD, en el marco de la Presidencia española.
Este encuentro ha contado con la colaboración de los Ministerios
de Asuntos Exteriores, Interior y Trabajo, además de organizaciones
empresariales y sindicales.
Durante la
inauguración de este seminario, Pilar del Castillo expresó
que sería deseable que los inmigrantes salgan de su país
de origen con un conocimiento mínimo de la lengua del país
de destino y con una cualificación básica, para facilitar
su inserción social y laboral. También se mostró
partidaria de que los inmigrantes "sean conscientes de sus derechos, pero
también de sus obligaciones". La adquisición de un nivel
superior de formación de la población inmigrante puede revertir
en el país de origen y "estaremos colaborando en impulsar su desarrollo",
puntualizó.
Fenómeno
laboral
Por
su parte, Enrique Fernández-Miranda, delegado del Gobierno para
la Extranjería y la Inmigración, considera que la inmigración
debe enfocarse como un fenómeno eminentemente laboral y desde la
óptica de que los países de acogida tienen una capacidad
limitada y de ahí la importancia de promover la formación
profesional en el país de origen y continuar la ampliación
de esta formación en el de acogida.
Expertos de
las administraciones nacionales comunitarias, miembros del Parlamento
Europeo, consejeros del Comité Económico y Social de la
UE, especialistas universitarios, empresarios y sindicalistas, además
de representantes de comunidades autónomas han analizado iniciativas
educativas y de formación de los inmigrantes en sus países
de origen, como vía para mejorar la adaptación e inserción
social en los estados de acogida y evitar situaciones de marginación
social.
Actuaciones
educativas
Los
participantes apuestan por la regulación de los flujos migratorios
y que los contratos se formalicen en los países de origen. Mientras
que las acciones educativas incluirían conocimiento del idioma,
sistema institucional, costumbres y cultura, sistema laboral, escolarización
de los hijos y vivienda, entre otras.
La propuesta
de la Presidencia española favorece el establecimiento de disposiciones
jurídicas, programáticas y financieras, para apoyar la inserción
ordenada de los flujos migratorios laborales en la UE; además de
reforzar la política europea respecto a las condiciones de entrada
y residencia de los nacionales de terceros países; y de fomentar
la realización de programas de co-desarrollo basados en acciones
educativas y de formación entre países de origen y de acogida
de los flujos migratorios.
Coordinación
interministerial
En
su intervención, José María Cuevas, presidente de
la Confederación Española de Organizaciones Empresariales
(CEOE), confirmó que el pasado año España totalizó
el 24% de toda la migración neta de la UE, que se traduce en unos
6 inmigrantes por cada mil habitantes, la segunda tasa más elevada
de la Unión Europea. Cuevas demanda una mayor coordinación
entre los Ministerios, especialmente Interior y Trabajo, y una mayor agilización
del proceso de contratación de trabajadores inmigrantes.
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