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Crece
el absentismo en la ESO
La
prolongación de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años,
el principal logro de la reforma educativa, ha comportado un "efecto no
deseado" que es el incremento del absentismo escolar. Las actitudes de
rechazo hacia la escuela afectan a una fracción minoritaria de
los adolescentes, pero un estudio de la profesora de Sociología
de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) Maribel García
Gràcia cifra en un 17% los alumnos absentistas de la ESO en los
institutos de las zonas socialmente desfavorecidas de Barcelona.
Ni la Generalitat ni los servicios sociales de los ayuntamientos realizan
un seguimiento estricto del absentismo escolar. Ni tan siquiera hay criterios
unificados sobre su cálculo. Tampoco en los centros, especialmente
en los institutos, se hace un control de la asistencia, y se tiende a
ocultar para evitar el estigma de la conflictividad. Según la autora,
se puede hablar de un "absentismo invisible", tolerado tanto por la política
educativa como por los propios centros. En su estudio, una tesis de doctorado
que mereció el pasado noviembre un excelente "cum laude" y que
obtuvo una ayuda de la Fundació Jaume Bofill, Maribel García
analiza 19 centros públicos de primaria y 8 institutos de seis
barrios de Barcelona con parámetros de marginación social.
Sólo en estos centros, el absentismo afecta a 538 niños,
lo que induce a pensar que existe un riesgo de marginación para
un sector de los adolescentes del que el absentismo es sólo la
punta del iceberg. Un estudio anterior de la Fundació Jaume Bofill
indicaba que la media de ausencias en las aulas catalanas era del 5%.
En los institutos, los profesores han acuñado el término
"objetores" para designar a aquellos alumnos que no tienen interés
por los estudios y acuden de manera irregular, sólo por obligación.
A veces la Policía Municipal los encuentra por la calle y los devuelve
al instituto, donde les acogen con resignación porque se ven como
un foco de tensión. Otra fracción, menos relevante, la constituyen
los absentistas crónicos o recurrentes. Allí pueden estar
desde hijos de familias nómadas hasta esa minoría de chicas
gitanas que a partir de los 14 años son requeridas para tareas
del hogar y un alumnado de orígenes socioeconómicos muy
bajos. El estudio plantea además la existencia de "nuevas formas
de absentismo" en la ESO, como las bajas pactadas, las expulsiones -que
acaban en los pasillos- y las ausencias a las clases que no les interesan
(...)
Joseph
Playà Maset
LA VANGUARDIA. 3-febrero-2002.
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