Una exposición muestra la trayectoria profesional del
creador de la construcción educativa moderna

Piscina y aula de trabajos manuales del madrileño colegio Cervantes.

Antonio Flórez, arquitecto de escuelas

Retrato de Antonio Flórez por Joaquín Sorolla (1920).

Madrid. ROSAURA CALLEJA
"Un arquitecto de escuelas", así define a Antonio Flórez, Salvador Guerrero, comisario de la exposición instalada en la Residencia de Estudiantes de Madrid y que constituye un recorrido por la trayectoria personal y profesional del arquitecto que modernizó la arquitectura escolar, aplicando las nuevas teorías pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza.
Estructurada en cuatro ámbitos, esta muestra recoge obra original, una selección de los envíos que realizó durante su etapa de pensionado en Roma, trabajos de arquitectura conmemorativa, una amplia muestra de los proyectos de edificios escolares, sus dibujos sobre la restauración de la Mezquita de Córdoba y las acuarelas más significativas del proyecto de reforma del Teatro Real de Madrid.
Para Flórez (1877-1941), partidario del concepto higienista, los colegios debían albergar espacios funcionales, bien ventilados, soleados e iluminados. En cuanto a los materiales, destaca la utilización del ladrillo y, además, el diseño de los proyectos debía reflejar la arquitectura popular de la región.

Artista polifacético

Hijo del arquitecto Justino Flórez, estuvo vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, influencia que condicionará su proyecto modernizador de la sociedad española y su concepto estético. Flórez obtiene su título en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1904, pero también manifestó su talento para la música, la pintura y la escultura.
En el espacio dedicado a su período de formación en Roma, destacan las acuarelas del proyecto de reconstrucción ideal del teatro clásico de Taormina y diversos estudios sobre la basílica de San Marcos en Venecia.
Salvador Guerrero subraya las referencias a la arquitectura del silencio, de la ausencia y de la simplificación, que se materializan en el Parque Conmemorativo a un héroe muerto en combate naval, los monumentos a la Reina María Cristina y a Goya en San Antonio de la Florida, así como el panteón de la Institución Libre de Enseñanza en el cementerio civil de Madrid.

Construcciones escolares

Tras esta etapa de formación, donde compatibilizó sus estudios con viajes a Italia, Austria, Grecia y Turquía, fue nombrado jefe de la Oficina Técnica de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública en 1920.
Según revela el comisario de la exposición, la pedagogía en ese período histórico se concebía como un medio de transformación social y Flórez realiza un primer ensayo con los pabellones de párvulos y Macpherson, que se conservan en el jardín de la Institución Libre de Enseñanza. En 1924 lleva a cabo el encargo de prototipos de escuela de construcción rápida, que pretendían satisfacer la demanda de la gran población analfabeta.
Como arquitecto de la Residencia de Estudiantes, en los pabellones gemelos y transatlántico traslada las inquietudes de los creadores más vanguardistas de la época. Por primera vez, en la arquitectura prevalecen las habitaciones soleadas, ventiladas y bien iluminadas, ante las molduras o elementos historicistas o regionalistas.

Espacios saludables

A iniciativa de Joaquín Ruiz Jiménez, ministro de Instrucción Pública, los grupos escolares Cervantes y Príncipe de Asturias en Madrid son los primeros que Flórez diseña siguiendo este modelo. Estos edificios presentan las fachadas acristaladas que proporcionan una mejor iluminación y las cubiertas son planas para permitir los baños de sol de los alumnos. Además, construye piscinas para mejorar las condiciones higiénicas de los niños, en una época donde las casas no disponían de agua corriente. Según el comisario de la exposición, "en estos edificios los planteamientos pedagógicos están asumidos desde la naturalidad".
Además de los grupos escolares Concepción Arenal, Jaime Vera, Joaquín Costa, Menéndez Pelayo, Pardo Bazán y Pérez Galdós de Madrid, Flórez también llevó a cabo los proyectos de las escuelas normales de maestros de Granada y Valladolid.
Catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid, ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1932. Como profesor, Flórez reivindica el contacto directo de los alumnos con la arquitectura, el recurso de los viajes como método pedagógico para el conocimiento de las construcciones regionales españolas, el dibujo como recurso y lenguaje propio y la aplicación de la experiencia educativa de la Institución Libre de Enseñanza a la didáctica de la arquitectura.

Conservación del patrimonio

Por último, los trabajos de conservación, restauración e intervención en el patrimonio ocupan un lugar significativo en la carrera de Flórez. Entre otros figuran el levantamiento de los planos de la Mezquita de Córdoba o la restauración de la Alhambra de Granada. Este arquitecto introduce un cambio de orientación en la tendencia dominante de la época, en cuanto a restauración, que era intervencionista, mientras que Flórez apuesta por la conservación que era más respetuosa.
Nombrado arquitecto conservador del Teatro Real de Madrid en 1915, hasta la guerra civil emprende el proyecto de reforma y consolidación del edificio. En la exposición se exhibe la parte fundamental de los planos y dibujos.
En palabras de Salvador Guerrero, con esta exposición se pretende recuperar una trayectoria no suficientemente conocida y valorada en la actualidad, donde aún continúa vigente su interés por aplicar las nuevas teorías educativas a la arquitectura escolar.

 

Antonio Flórez, renovador de la arquitectura escolar, protagoniza una exposición, con la que la Residencia de Estudiantes rinde homenaje al autor de sus pabellones gemelos y el Transatlántico.
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