Los estudiantes tendrán que superar una prueba de evaluación al finalizar el Bachillerato para obtener la correspondiente titulación, y poder acceder a la Universidad. El MECD también quiere terminar con la promoción automática en la ESO, implantar itinerarios formativos en el segundo ciclo de este nivel, y modificar el procedimiento de selección de directores de los centros docentes.
Una reforma contra el fracaso escolar

La Ley de Calidad implantará itinerarios en la ESO y una prueba de evaluación al final del Bachillerato

Diversos informes indican que nuestros estudiantes de 15 años se sitúan
por debajo de la media de los
países de la OCDE en comprensión lectora, reglas lingüísticas y matemáticas. (Foto Rafael Martínez)

Madrid. G. ARIANES
La secretaria general de Educación y Formación Profesional, Isabel Couso, compareció el pasado día 4 ante los medios de comunicación, para avanzar las principales novedades que introducirá la futura ley de Calidad de la enseñanza. Y para anunciar que será la propia ministra quien presente el primer borrador ante la Conferencia Sectorial de Educación a mediados del mes de marzo, iniciando seguidamente un proceso de negociaciones con las fuerzas políticas y con los representantes de la comunidad educativa. De todas formas, ha afirmado que "no partimos de cero. El Ministerio lleva dos años dialogando con los profesores y sus intermediarios que conocen nuestras propuestas, las compartan o no, y a nadie le debe extrañar que se hable de temas como los itinerarios o la dirección".
Precísamente, Isabel Couso ha adelantado que la nueva ley va a implantar una prueba al final del Bachillerato, imprescindible para obtener la correspondiente titulación y para acceder a la Universidad. También contempla el establecimiento de tres o cuatro itinerarios en la ESO entre los 14 y 16 años, que conducirían a la obtención de un único título; el fin de la promoción automática; y la reforma del proceso de selección, nombramiento y formación de los directores de los centros. Y ha justificado todos estos cambios con "evidencias incuestionables" basadas en informes de la OCDE, del INCE y del Instituto IDEA, y en las conclusiones del Congreso "La ESO a debate", organizado por el Ministerio con más de 500 profesores.
Una de esas evidencias es la "lacra social" que supone el fracaso escolar, pues "la sociedad española no puede seguir soportando que más del 25% de sus alumnos abandone el sistema educativo sin ninguna titulación". Mientras tanto, la media europea de jóvenes que no obtienen título al finalizar sus estudios de Secundaria es del 21,1%, porcentaje que desciende considerablemente en países como Alemania (7%), Dinamarca (11%) y Suecia (13%). Según los profesores, las principales causas del fracaso en nuestro país son la desmotivación de los alumnos (80%), la implantación de la LOGSE en el sistema educativo (65%), la heterogeneidad del alumnado (63%) y el propio diseño de la LOGSE (56%).

Objetores escolares

Los docentes consultados por el MECD también creen que entre los alumnos que no consiguen el título de Graduado en Educación Secundaria se encuentran los "objetores escolares, que abandonan el sistema educativo a los 16 años, después de haber planteado problemas de indisciplina, absentismo, etc." Además, los estudios realizados por la OCDE en 32 países, revelan que los jóvenes españoles se sitúan por debajo de la media en lectura e interpretación de textos, comprensión y resolución de problemas de matemáticas, y conocimientos y cultura científica.
Al hablar de las carencias del actual modelo educativo español, los responsables ministeriales hablan de otras evidencias, como que "la LOGSE obliga a permanecer en la misma aula a alumnos con intereses y necesidades diversas, lo que produce fracaso escolar, y no ofrece la posibilidad de retorno a los estudios a quienes han abandonado por fracaso personal". Y añaden que "una escuela pública sin control es un fraude para los alumnos y sus familias y la promoción automática no favorece el esfuerzo, mientras que los exámenes aumentan la calidad y reducen el fracaso".
Además, y según los datos aportados por Isabel Couso, el 72,5% de los docentes apoyan totalmente la división de la ESO en itinerarios, el 11,4% se muestran partidarios en parte, y el 16,2% se manifiestan en contra. Los informes analizados por el MECD revelan igualmente que los controles externos en el sistema educativo están presentes en todos los demás países de nuestro entorno, a excepción de Grecia y Portugal que, con el nuestro, son los que presentan mayor fracaso escolar. Y precisamente España es el único país de Europa que no tiene una prueba externa antes de la obtención del título de Bachillerato.

Examen oral

Por todo ello, la futura ley de Calidad podría incorporar la ya denominada Prueba General de Bachillerato (PGB) para obtener dicho titulo, y que será requisito imprescindible (aunque no único) para acceder a la Universidad. "Debe haber una evaluación externa tal y como sucede en Europa, y creemos que los 18 años es la edad adecuada para ello", ha afirmado la secretaria general, quien ha insinuado la posibilidad de incluir un examen oral, "tal y como ocurre en todos los sistemas educativos europeos excepto Bulgaria y Chipre", para medir la capacidad del alumno para expresarse en público, realizar un comentario de texto, hablar sobre una asignatura o demostrar el dominio en su lengua materna. Todas estas pruebas serán elaboradas por profesores de Secundaria y Universidad pero, al contrario de lo que sucede en la Selectividad, con mayor protagonismo de los primeros.
También se ha decidido el establecimiento de, al menos, tres itinerarios formativos en el segundo ciclo de la ESO (3º y 4º cursos), orientados respectivamente al Bachillerato, la Formación Profesional y la inserción laboral. No se descarta implantar un cuarto itinerario dedicado a programas de Garantía Social, para jóvenes de entre 16 y 21 años que han abandonado los estudios sin terminar la ESO y sin conseguir alguna titulación de FP. Y se baraja asimismo la posibilidad de establecer algún tipo de "curso puente" entre los distintos itinerarios.

Título único

Todos conducirán a un mismo título, y los alumnos podrán optar por cualquiera de ellos de forma voluntaria, con el asesoramiento de los profesores y los propios centros. Por otra parte, la futura Ley contemplará el fin de la denominada "promoción automática" por la que sólo se puede repetir curso una vez por ciclo, y permite que muchos estudiantes terminen 4º de la ESO con varias asignaturas suspensas. A partir de ahora podrá repetirse cualquier curso si no se aprueba un número determinado de materias.
Por último, se quiere modificar el proceso de selección de directores de los centros para darles más autonomía y mejorar su formación. Justifica estas medidas en el hecho de que "el 61% de los centros de Primaria y el 64% de los de Secundaria no presentan candidaturas a directores, que tienen que ser nombrados directamente por la administración". Cree que ello es debido porque "a los profesores no les compensa generalmente presentarse por falta de motivación, de preparación, de vocación y de incentivos profesionales. Y califica de paradoja el hecho de que "un alumno de catorce años pueda decidir con su voto quién puede ser el director de su colegio, pero no pueda votar a un concejal de su localidad".

 

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