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Tras
su aprobación en Consejo de Ministros, la Ley de Formación Profesional y de
las Cualificaciones inicia el correspondiente trámite parlamentario. Esta
nueva norma integrará los tres subsistemas, facilitará una formación dirigida
al empleo, adaptándose a las demandas del mercado de trabajo, y reconocerá
la experiencia laboral.
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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
La nueva ley de Formación Profesional responde a la necesidad de adaptar
estos estudios a las nuevas profesiones, de articular la capacitación
de los trabajadores y de equiparar el sistema español a los europeos.
La transformación
del mercado laboral, como consecuencia del desarrollo de las tecnologías
de la información y de la comunicación, predispone el factor
humano como clave del desarrollo, pero también propicia la vulnerabilidad
del trabajador ante los desajustes entre oferta y demanda de empleo, ya
que se desplaza de ocupaciones de baja cualificación a otras altamente
especializadas. Por ello, puede convivir el desempleo con la demanda de
trabajadores para perfiles profesionales para los que no se encuentran
preparados. Estas transformaciones del mercado laboral requieren que los
gobiernos nacionales e internacionales desarrollen acciones formativas
orientadas a lograr una mejor inserción laboral de los trabajadores.
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Formación
continua
Por
otra parte, con el objetivo de planificar estrategias eficaces en la generación
de empleo, los países miembros de la UE han llegado a la conclusión
de la necesidad de diseñar acciones formativas, que permitan una
constante renovación y adaptación de las competencias profesionales.
En este ámbito,
surge un nuevo planteamiento de la educación, denominado "aprendizaje
a lo largo de toda la vida", "educación permanente" o "formación
continua". Este planteamiento procura responder a los múltiples
cambios organizativos y técnicos que experimentan los sistemas
de producción y las empresas. De forma que se articularía
un sistema flexible para que las personas, de cualquier edad, estén
siempre en condiciones de aprender y de trabajar.
Capacitar a
los trabajadores para el mundo empresarial y asegurar la movilidad en
un sistema más global es la finalidad de los sistemas de formación
profesional que se están desarrollando en la mayoría de
los países occidentales.
Prestigio
social
Los
últimos datos constatan que el prestigio de la formación
profesional se ha incrementado dentro de la sociedad española.
Por una parte, se ha triplicado la demanda de estos estudios y las cuotas
de empleo en las recientes promociones, como viene a demostrar que un
67% de titulaciones obtiene un puesto de trabajo al terminar los estudios.
Por otra, la oferta formativa ha mejorado con un Catálogo de Títulos
Profesionales que alcanza la cifra de 139 y que abarca la casi totalidad
de los sectores productivos.
El número
de estudiantes de ciclos formativos de Grado Medio ha pasado de 75.766
en el curso 97-98 a 158.337 en el curso 99-00 y a 191.550 en el curso
00-01. En ciclos formativos de Grado Superior ha pasado de 79.900 en el
curso 97-98 a 148.439 en el 99-00 y a 185.928 en el 00-01. Por tanto,
el número de alumnos de grado medio ha ascendido un 21,6% y de
grado superior un 26,1%.
Inserción
laboral
Asimismo,
han aumentado los centros que imparten ciclos formativos de FP, de 2.285
en el curso 1999-00 se ha pasado a 2.488. Las cuotas de empleo se han
incrementado en las últimas promociones, ya que en casi un 70%
de las titulaciones, los alumnos obtienen un empleo a los seis meses de
concluir los estudios.
No obstante,
en España sólo un 41% de los estudiantes de Enseñanza
Secundaria no obligatoria accede a la FP, mientras que en la Unión
Europea esta cifra alcanza casi el 60%.
Además,
la distribución de estudiantes por familias profesionales revela
la necesidad de una mayor orientación profesional sobre los sectores
más demandados por el mercado laboral.
Tres
subsistemas
La
nueva ley integrará las tres modalidades de FP: reglada, que impartían
las administraciones educativas, ocupacional, dirigida a los desempleados,
y continua, organizada por los agentes sociales para actualizar la formación
de los empleados. Dado que estos tres sistemas no guardaban relación
entre sí, la Ley de FP y de las Cualificaciones prevé la
integración de los tres subsistemas, con lo que la formación
adquirida en una modalidad podrá ser reconocida por las otras.
La regulación
del sistema de correspondencias, convalidaciones y equivalencias entre
estos tres subsistemas, incluyendo la experiencia laboral, propiciará
el reconocimiento del esfuerzo de los trabajadores realizado en cualquiera
de estas tres vías de formación.
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