Víctor Pérez-Díaz analiza la tarea a la que se enfrentan los educadores "liberales"

Este sociólogo cierra el ciclo de conferencias sobre "La educación que queremos"
Con "Nómadas y ciudadanos: la educación en la era de la globalización y la postmodernidad", el sociólogo Víctor Pérez-Díaz ha clausurado el ciclo de conferencias, que organiza la Fundación Santillana.
En su conferencia, Víctor Pérez-Díaz sostiene que hay tantos modelos de educación como de individuos. (Foto: Magali Berenguer)

Madrid. ROSAURA CALLEJA
"Cuál sea la educación adecuada para una sociedad en un momento dado depende de cómo definamos la sociedad y el momento", afirma Víctor Pérez-Díaz, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. En

su opinión, "las sociedades occidentales se caracterizan por un marco institucional para coordinar las prácticas de los agentes individuales en torno a los recursos económicos, el poder y el status. Encarnan también una forma de vida".
No obstante, este sociólogo precisó que, tanto en su dimensión institucional como cultural, "las sociedades occidentales son sociedades viscosas, que no obedecen a la lógica de modelo sencillo, como pudiera serlo un orden de libertad, sino a la confusión entre varias lógicas".
Autor de más de veinte libros y trabajos científicos, Pérez-Díaz clausuró el ciclo "La educación que queremos" que la Fundación Santillana organiza cada otoño, con una conferencia que planteaba la educación en la era de la globalización y la postmodernidad.

Fenómenos contradictorios

"En los momentos actuales, esa viscosidad se pone de manifiesto a través de la problemática de la globalización y de la llamada "postmodernidad"", especificó. "Estos dos fenómenos, complejos e incluso contradictorios, pueden interpretarse como dos maneras distintas, y complementarias, de poner en cuestión la centralidad de la sociedad occidental en el mundo, tanto en el espacio como en el tiempo, y de poner de relieve su confusión, apelando así a una clarificación de las cosas", explicó.
El autor de La familia española, ante la educación de sus hijos y España puesta a prueba, presentó dos experiencias históricas: la de los nómadas y la de los ciudadanos, que pueden servir de inspiración para los individuos libres de las sociedades occidentales. Seguidamente, definió a los nómadas como quienes saben luchar y escapar, además confían en los recursos que llevan siempre consigo y, aunque capaces de tener sentimientos intensos de solidaridad, tienden a no poner su vida y su libertad en manos de los otros.

Los ciudadanos

Por otra parte, los ciudadanos crean un espacio mágico en torno a un territorio, para estar unos cerca de otros, y a través de coordinaciones espontáneas entre ellos, dejar algo sobre ese territorio. "Obsesos por construir y dejar huellas, mantienen en el ágora, una conversación permanente entre sí", especificó.
En este sentido, concluye que el tipo de educación adecuado para los individuos libres de hoy, el de la globalización y la postmodernidad, es el que sugieren las experiencias de los nómadas y los ciudadanos de ayer, o "el marcado por la búsqueda de un equilibrio elusivo entre esas dos experiencias históricas", matizó.
Este sociólogo, que ha impartido clases en distintas universidades americanas, asegura que los alumnos "ineducables" perjudican a los demás y los maestros no tienen un tiempo ilimitado para dedicarlo a un solo alumno. Si además, el educando no muestra todo el interés que debiera, si no se siente ni quiere ser libre, es "casi ineducable para la libertad".

Educadores liberales

Pérez-Díaz planteó la inmensa tarea a la que se enfrentan en la actualidad los educadores "liberales" cuando se encuentran con que su ejemplo y su dedicación no les rinde fruto alguno. Además, le consta que estos "ineducables" no son todos, pero sí los que ponen problemas al sistema educativo en su conjunto.
A su juicio, hay distintos modelos de educación, tantos como tipos de individuos, de ciudadanos en una sociedad. El problema -precisó- es que en ese debate donde chocan distintas posturas se genera un ruido que "deseduca" y una sociedad que se hace viscosa, que ralentiza a la gente y acaba matando a aquellos que son libres, a los que no están sometidos a la obediencia a un grupo.
Para finalizar su intervención, Pérez-Díaz manifestó que a los educadores liberales, que actúan de acuerdo a sus principios, no les queda más remedio que respetar a aquellos que quieren ser lo menos libres posible.

 

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