Más de mil representantes internacionales y expertos se reunie-ron en Madrid
para celebrar la Conferencia Internacional sobre educación escolar y libertad religiosa
y de convicciones.
Las conclusiones
de este encuentro apuestan por el respeto a los derechos humanos, la tolerancia y la
no discriminación.

El Príncipe Don Felipe junto a Angel Acebes, ministro de
Justicia, Isabel Couso, secretaria general de Educación, y un grupo de delegados internacionales.
(Foto: Rafael Martínez)

La escuela debe promover la libertad de religión y la tolerancia

Una Conferencia Internacional celebrada
en Madrid insta a los responsables políticos
a proteger los derechos humanos

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Diseñar una estrategia educativa internacional, que garantice el derecho de libertad de religión y de convicción entre los alumnos de Primaria y Secundaria era la finalidad de esta conferencia, que congregó a más de mil participantes, representantes de 70 estados, de las confesiones religiosas más importantes, y 150 expertos internacionales.
Los jóvenes deben ser educados en la paz, la tolerancia, el entendimiento mutuo y el respeto de los derechos humanos es una de las conclusiones de este encuentro, organizado por Abdelfattah Amor, relator especial de Naciones Unidas para la libertad de religión y convicciones, y los Ministerios de Asuntos Exteriores, Justicia, y Educación, Cultura y Deporte.
Los participantes coincidieron en subrayar la urgente necesidad de fomentar, mediante la educación, la protección y el respeto a la libertad de religión y convicciones para fortalecer la paz, el entendimiento y la tolerancia entre individuos, grupos y naciones y para el desarrollo del pluralismo.
Asimismo, estiman que los estados deben promover políticas educativas para la promoción de los derechos humanos, la erradicación de prejuicios y garantizar la aceptación del pluralismo y la diversidad en el ámbito de la religión, así como el derecho de no recibir una instrucción religiosa incompatible con sus convicciones.

Estrategias de prevención

El acto de inauguración de la Conferencia estuvo presidido por el Príncipe de Asturias, quien recalcó que esta reunión se celebra en un momento especialmente oportuno, ya que coincide con el año proclamado como el del Diálogo entre Civilizaciones.
En su intervención constató que "somos conscientes de que las repetidas violaciones de la libertad religiosa y de conciencia han de resolverse a través de su prevención y no limitarse al tratamiento de los hechos consumados".
Para Don Felipe, "la educación debe ser un instrumento insustituible para superar las tensiones y modificar las raíces de los comportamientos excluyentes. La libertad de religión, la tolerancia y el respeto al otro, deben ser aprendidas desde la infancia".
Según sus propias palabras, "los valores no se heredan sino que se aprenden, siendo la escuela el espacio privilegiado para enseñar a conocer y a reconocer al otro". También hizo hincapié en que "la escuela debe enseñar a nuestros niños y jóvenes a conocer, no sólo la singularidad de su propia cultura y creencias, sino también la existencia de un patrimonio común a toda la humanidad".
Por su parte, Mary Robinson, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, advirtió que "nadie nace intolerante con el que reza a otro Dios o a ninguno. La intolerancia es un comportamiento aprendido, que puede ser desaprendido" e insistió en que "debemos trabajar para prevenir que impere en las generaciones futuras"

Igualdad de sexos

Durante la celebración del encuentro, los expertos se mostraron partidarios de adoptar medidas que garanticen la igualdad de derechos de mujeres y hombres, en educación y religión y, especialmente, la protección del derecho de las niñas a la enseñanza, sobre todo de las pertenecientes a grupos vulnerables.
Paralelamente a ello, expresaron su condena a todas las formas de intolerancia y discriminación religiosa, incluyendo las que promueven el odio, el racismo o la xenofobia. En este sentido, proponen a los estados que tomen medidas contra las que figuran en los currículos escolares, los libros de texto y los métodos pedagógicos, así como las difundidas en medios de comunicación e Internet.
Los participantes en la Conferencia recomiendan a los responsables políticos que impulsen en la enseñanza y en las actividades extraescolares los principios y objetivos de este documento y revelan que las familias constituyen un factor esencial en la educación religiosa y de convicciones de los niños y jóvenes.

Formación del profesorado

Mejorar la formación de los docentes en materia de libertad de religión o de convicciones es otra de las propuestas que figuran en este texto de recomendaciones. Estas acciones pueden concretarse en favorecer la motivación del profesorado, difundir experiencias innovadoras en este campo, propiciar la celebración de encuentros e intercambios con sus homólogos de distintas religiones e impulsar la investigación académica en este ámbito.
Otra de las indicaciones que formulan a los gobiernos se concreta en facilitar la renovación, producción, difusión, traducción e intercambio de los medios y materiales educativos sobre libertad de religión y de convicciones. Además de la conveniencia de desarrollar buenas prácticas educativas, que asignen una especial relevancia a la tolerancia y la no discriminación.
Los conferenciantes animan a los responsables políticos y a la sociedad civil a aunar esfuerzos, para aprovechar los medios de comunicación y otros instrumentos con finalidades educativas; así como, a museos y bibliotecas para que proporcionen al ciudadano los conocimientos pertinentes en materia de libertad religiosa o de convicciones.
A juicio de estos representantes, los estados deben promover la dignidad humana, la libertad religiosa, la tolerancia y la no discriminación, combatiendo los estereotipos basados en la religión, en la etnia, raza, nacionalidad o cultura.

 

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