Una muestra resume la brillante y rotunda historia de
la escultura del siglo XX en España

Una débil caracterización como expresión artística, mantenida durante siglos en los que sólo había reproducido formas y materiales del pasado, es el punto de partida de una evolución sorprendente que lleva a la escultura española del pasado siglo a las primeras filas de la escena internacional. La muestra "Rumbos de la escultura española en el siglo XX" traza ahora el camino realizado a través de algunas de sus más significativas creaciones.

Madrid. JULIA FERNANDEZ
Monumental, clasicista y fundamentalmente estatuaria, la escultura española fue durante siglos una reproducción de las formas, temas y materiales desarrollados en el barroco, la época en la que vivió en nuestro país su más alto nivel creativo. Sobre esta extemporánea concepción de lo escultórico fue desde donde partieron los artistas para construir el lenguaje que devolviera sentido expresivo a esta rama del arte. Su redefinición conceptual en los comienzos del XX iniciaría una extraordinaria evolución artística, igual o incluso superior a la vivida por la pintura a lo largo de este último siglo.
Su renacimiento, sorprendente y lleno de hallazgos en su largo trayecto recorrido, lo trae a escena estos días la Fundación Santander Central Hispano con su muestra "Rumbos de la escultura española en el siglo XX", una ambiciosa propuesta que ha contado con la colaboración del Centro Atlántico de Arte Moderno. Dirigida por la catedrática de arte Ana Vázquez de Parga se trata de una revisión de las líneas fundamentales desarrolladas por los creadores a lo largo de este siglo, desde los inicios rupturistas con Picasso o Julio González hasta las más recientes formulaciones de los creadores de los años ochenta, década en la que la muestra termina su mirada al siglo.

Fracturas y tradición

Cincuenta artistas trazan con sus obras esta historia, en la que hay diversos fragmentos, recorridos y líneas de continuidad: cada obra y cada artista son una posibilidad estética y creativa sancionada o continuada en el tiempo.
Con el término Frácturas se titula el primer bloque expositivo en el que se trata la evolución de la creación tridimensional a partir de la gran ruptura que supone el hallazgo de Picasso y Julio González: "dibujar en el espacio" creando el volumen a partir del vacío que sustenta el interior de la pieza, uniendo fragmentos que delimitan el espacio. Aquí se encuentran creadores como Clavé, Gargallo, Ramón Acín, Alberto o Miró, entre otros muchos.
Su continuación está desarrollada bajo el epígrafe "La tradición revivida", en la que se recoge la evolución que ha seguido la creacioón más apegada a la tradición clásica. Esta tendencia, más naturalista, no abandona el sustrato de la realidad, aunque lo renueva y lo transforma revitalizando las formas, atenta a las mutaciones que conoce la escultura en estos momentos.

 

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