Pese al progreso logrado, en esta sociedad autodenominada tecnológica y de la información, persisten actitudes irracionales (pseudociencia), y la incultura científica, al contrario que el analfabetismo normal, no ha sido desterrada. El progreso científico y tecnológico es tan vertiginoso que, a veces incluso para el propio especialista, no queda tiempo para su correcta asimilación. En la segunda parte del presente artículo,
su autor, después de haber revisado en la primera las manifestaciones del fenómeno descrito, pasa a analizar qué
se entiende por alfabetismo científico.

El alfabetismo científico
y la educación (y II)

Ignacio Cabral Perdomo
Ingeniero, División de Profesional, Campus Central
de Veracruz ITESM, México

 
UÉ  significa el  término alfabetis-

mo científico?, ¿significa conocimiento de los hechos y logros de la ciencia?, ¿significa familiaridad con el trabajo científico?, ¿significa contar con el suficiente entendimiento para hacer juicios independientes sobre decisiones relacionados con ciencia en nuestra sociedad?, o ¿significa todo lo anterior al mismo tiempo?
Para Shamos (1995), el alfabetismo científico no reside únicamente en poder hacer juicios personales sobre decisiones científicas ya que, según él, sólo el 6 ó 7 % de los adultos en Estados Unidos alcanzan esta clasificación. Para este autor el término significa algo más: el pensar científicamente a diferencia del pensamiento común y nos propone que esto sólo se logrará a través de una educación científica seria, tanto de los propios profesores como de los alumnos, desde los primeros grados escolares. Él define tres tipos de alfabetas científicos:
- Alfabeta científico cultural. Basándose en las ideas de Hirsch, Shamos define este tipo como aquella persona que posee un conocimiento pasivo de los términos científicos, cierta familiaridad con algo del lenguaje utilizado en la ciencia.
- Alfabeta científico funcional. Idea asociada con los trabajos de John Miller, director del International Center for the Advancement of Scientific Literacy. Este tipo de alfabeta involucra una habilidad para usar los conceptos de la ciencia tal y como se muestran en la vida diaria y tiene la suficiente preparación para leer artículos en periódicos que poseen contenido científico.
- Alfabeta científico verdadero. Noción muy similar a aquella de Dewey de un "estado mental científico". Involucra no sólo una comprensión profunda de los conceptos científicos, sino también una habilidad para hacer por lo menos algo de matemáticas. En este aspecto James Trefil (1996) propone que se le llame a este tipo "competitividad científica"
Un tipo adicional a los anteriores es el propuesto por John Miller, citado en Polino (1999), al que llama alfabeta científico cívico y que en su libro percepciones del público ante la ciencia y la tecnología dice: "(...) la alfabetización científica cívica es multidimensional (...) implica tres dimensiones relacionadas: un vocabulario básico de términos y conceptos científicos suficiente como para poder leer opiniones divergentes en los periódicos, una comprensión del proceso de investigación científica, y una comprensión de las repercusiones de la ciencia y la tecnología en los individuos y la sociedad".

Competencias mínimas

En cuanto al tipo de alfabeta funcional descrito por Shamos, vale la pena mencionar lo que comenta Polino (1999) sobre el analfabetismo funcional tradicional: (...) incluso dejando a un lado a los países más pobres del mundo, una proporción considerable de población de los países industrializados está en condiciones de analfabetismo funcional. Son personas que no poseen ciertas competencias mínimas para desenvolverse en las sociedades contemporáneas: por ejemplo, usar un fax o una computadora. (...) Este analfabetismo funcional contribuye a agravar más la situación del analfabetismo científico: "para millones de adultos que no están alfabetizados funcionalmente, el mundo de la ciencia está tan alejado como el planeta Plutón".
Por otro lado, para Francisco Ayala, expresidente de la AAAS y miembro del Comité de Consejeros del presidente Clinton, hoy debe entenderse como alfabetismo científico "un conocimiento del quehacer cotidiano de la ciencia", siendo "analfabetas científicos quienes carezcan de los conocimientos suficientes para poder responder a los planteamientos técnicos que influyen de forma significativa en nuestra vida cotidiana y en el mundo de la actividad política".
Esta última opinión la comparten Robert Hazen y James Trefil en su libro Science Matters – Achieving Scientific Literacy (1991) en donde expresan: "el alfabetismo científico constituye el conocimiento que una persona requiere para entender decisiones públicas. Es una mezcla de hechos, vocabulario, conceptos, historia y filosofía. No es el conocimiento especializado de los expertos, pero sí el conocimiento más general y menos preciso usado en los discursos políticos. Si una persona puede entender las noticias del día relacionadas con la ciencia, si puede poner artículos con titulares acerca de la ingeniería genética y del agujero de ozono en un contexto significativo y, en general, si puede tratar las noticias acerca de la ciencia en la misma manera que trata todo lo que viene sobre su horizonte, entonces esa persona es un alfabeta científico".
Para Rutherford y Ahlgren (1990), director y director asociado respectivamente, del proyecto 2061, el alfabetismo científico incluye el estar familiarizado con el mundo natural, entendiendo cómo la ciencia, las matemáticas y la tecnología son empresas humanas que dependen una de otra, y ser capaz de usar conocimiento y maneras de pensar científicas para propósitos personales y sociales.

Respuestas

Complementando las definiciones anteriores, revisemos la que se propone en el documento National Science Education Standards (NRC, 1996): "Alfabetismo científico significa que una persona puede preguntar, encontrar o determinar respuestas a preguntas derivadas de la curiosidad acerca de las experiencias diarias. Significa que una persona tiene la habilidad para describir, explicar, y predecir fenómenos naturales. Implica que una persona pueda identificar aspectos científicos que soportan las decisiones de tipo local o nacional y exprese opiniones al respecto sustentándose tanto científica como tecnológicamente".
Como se puede apreciar, existen muchas versiones para la definición de alfabetismo científico. Un autor que se ha preocupado por esclarecer más el término y al mismo ha estudiado su evolución a través del tiempo es Bybee (1997). En su libro Achieving Scientific Literacy: From Purposes to Practices nos brinda un panorama muy completo de la evolución y perspectivas actuales del término.
Podemos concluir esta sección indicando que tanto para Bybee como otros autores (Sjøberg, S., Kallerud, eds. (1997); Saskatchewan Education (1992); NRC, 1996) el concepto de alfabetismo científico se norma al ver la ciencia bajo tres grandes dimensiones o aspectos:
-La ciencia como un producto.
-La ciencia como un proceso.
-La ciencia como una institución social.

En relación a estas dimensiones, el documento Science for All Americans (AAAS, 1989) nos propone ver a la ciencia bajo los siguientes aspectos:
-La visión científica del mundo.
-El cuestionamiento científico.
-La empresa científica.

Habilidades y conocimientos

La pregunta que surge en este momento es la siguiente: ¿qué habilidades y conocimientos se requieren para que una persona sea considerada como un alfabeta científico?.
Analicemos en primera instancia el caso Canadiense, para las escuelas de Saskatchewan se ha reformado el currículum de primaria y secundaria al definir el alfabetismo científico sustentado bajo siete dimensiones. De manera muy general, estas dimensiones indican que la ciencia permitirá al estudiante:
-Entender la naturaleza de la ciencia y del conocimiento científico como una única forma de conocer.
-Entender y aplicar con exactitud los conceptos científicos, principios, leyes y teorías al interactuar con la sociedad y el medio ambiente.
-Utilizar procesos de la ciencia en la solución de problemas, al hacer decisiones, y para un mayor entendimiento del mundo.
-Entender y apreciar la empresa conjunta de la ciencia y la tecnología y las interrelaciones entre ellas en el contexto de la sociedad y el medio ambiente.
-Desarrollar numerosas habilidades de manipulación asociadas con la ciencia y la tecnología, especialmente con medidas.
-Interactuar con los diversos aspectos de la sociedad y el medio ambiente en formas que sean consistentes con los valores que sustentan a la ciencia
-Desarrollar una visión única de la tecnología, la sociedad y el medio ambiente como un resultado de la educación científica, y continuar extendiendo este interés y actitud a lo largo de su vida.

Una segunda opinión es la contenida en el documento Science for All Americans (AAAS, 1989) en la que se expresa que una persona letrada científicamente debe entender y/o saber que:
-El mundo es comprensible.
-Las ideas científicas están sujetas a cambios.
-El conocimiento científico es durable.
-La ciencia no puede proveer respuestas completas a todas las preguntas.
-La ciencia demanda evidencia.
-La ciencia es una mezcla de lógica e imaginación.
-La ciencia explica y predice.
-Los científicos tratan de identificar y evitar el sesgo.
-La ciencia no es autoritaria.
-La ciencia es una actividad social compleja.
-La ciencia está organizada en disciplinas de contenido y se lleva a cabo en varias instituciones.
-Los científicos participan en las decisiones públicas tanto como especialistas como ciudadanos.
-Existen principios éticos generalmente aceptados en la conducta de la ciencia.

Todo lo anterior bajo la posesión, por lo menos en un cierto grado, de algunos de los valores, actitudes y habilidades característicos de la ciencia, por ejemplo:
-Respeto por el uso de evidencia y razonamiento lógico al hacer argumentos; honestidad, curiosidad, y apertura a nuevas ideas; y escepticismo al evaluar argumentos.
-Habilidades computacionales, incluyendo la habilidad para hacer ciertos cálculos mentales rápidos y exactos; realizar cálculos usando papel y lápiz y calculadoras electrónicas; y estimar respuestas aproximadas cuando sea apropiado y checar la racionalidad de otros cálculos.
-Habilidades de comunicación, incluyendo la habilidad para expresar ideas básicas, instrucciones, e información claramente tanto en forma oral como escrita; organizar la información en tablas y gráficas simples y dibujar diagramas simples.
-Habilidades de respuesta crítica que permitan a las personas juzgar cuidadosamente las aseveraciones –especialmente aquellas que involucran a la ciencia– hechas por publicistas, figuras públicas, organizaciones, y los medios de noticias y entretenimiento, y someter sus propias opiniones al mismo tipo de escrutinio siendo menos susceptible al prejuicio y racionalización.

Ideas centrales

Por otro lado, refiriéndonos a los conocimientos básicos y fundamentales para la ciencia actual, James Trefil en su capítulo Scientific Literacy editado en el libro de Gross y colaboradores (1996) nos brinda una lista de las ideas centrales en la ciencia que, en cierto orden de importancia, son:
-Causalidad/orden
-Energía/entropía
-Electricidad/magnetismo
-El átomo
-Enlace químico/reacciones químicas
-Selección natural/evolución
-Biología celular/bioquímica
-Código genético/medicina molecular
-Tectónica de placas
-El Big Bang/origen del universo
-Estrellas y galaxias
-Genética mendeliana
-Propiedades de los materiales
-Ciclos terrestres
-Ecosistemas
-Relatividad
-Mecánica cuántica

Bajo esta misma tónica, el mismo documento Science for All Americans (AAAS, 1989) indica que los conocimientos básicos que debe poseer un alfabeta científico son:
-La estructura y evolución del universo, con un énfasis en la similitud de materiales y fuerzas encontrados en todos lados, el poder de unos principios generales (tales como la gravitación universal y la conservación de la energía).
-Las características generales del planeta Tierra, incluyendo su localización, movimientos, origen y recursos; la dinámica por la cual su superficie es formada y transformada; el efecto de los organismos vivientes sobre su superficie y atmósfera; y cómo su tierras, ríos y océanos, clima y recursos tienen una influencia sobre y cómo viven las personas, y cómo se ha desarrollado la historia humana.
-Los conceptos básicos relacionados con la materia, energía, fuerza y movimiento, con un énfasis sobre su uso en modelos para explicar un vasto y diverso arreglo de fenómenos naturales desde el nacimiento de las estrellas hasta el comportamiento de las células.
-La rica diversidad de los organismos de la Tierra y la sorprendente similitud en la estructura y funciones de sus células, la dependencia de las especias sobre otras y sobre el ambiente físico, y el flujo de materia y energía a través de los ciclos de la vida. La evolución biológica, concepto basado en la extensa evidencia geológica y molecular, como una explicación de la diversidad y similitud de las formas de vida y como un principio organizador central para toda la biología. La estructura básica y funcionamiento del cuerpo humano, visto como un sistema de células y órganos que sirven a las funciones de obtención de energía a partir de los alimentos, protección contra daños, coordinación interna y la reproducción.
-La naturaleza de las tecnologías, incluyendo la agricultura, con un énfasis tanto en la revolución agrícola de tiempos antiguos como en los efectos de la productividad agrícola del siglo XX con el uso de tecnologías biológicas y químicas; la adquisición, procesamiento, y uso de materiales y energía, con particular atención a la Revolución Industrial y a la actual revolución en la manufactura basada en el uso de computadoras; y el procesamiento de la información y las comunicaciones, con énfasis en el impacto de computadoras y comunicaciones electrónicas en la sociedad contemporánea.

Conclusiones

De todo lo analizado y descrito anteriormente podemos derivar ciertas conclusiones respecto a la labor docente. Primero que nada es importante el estar conscientes sobre el problema que representa el analfabetismo científico en el mundo actual. Este desconocimiento de la ciencia básica es un hecho a nivel mundial no un fenómeno de tipo regional en sólo algunos países o continentes.
En segundo lugar, como profesores en cualquier nivel y que nos encontremos relacionados muy cercanamente con la ciencia y tecnología, debemos preparar a nuestros alumnos bajo las premisas y recomendaciones expresadas en el presente artículo. Un elemento esencial para que los egresados de cualquier institución se desempeñen en su labor profesional y sean competitivos a nivel internacional es, precisamente, el que cuenten con una cultura científica mínima para poder desenvolverse en el siglo XXI.
Por último, debemos estar conscientes también de la importancia que tiene dentro del diseño de cursos y la currícula el incorporar elementos que ayuden a elevar el alfabetismo científico de todos nuestros alumnos. Las materias más relacionadas con la ciencia y la tecnología son un área interesante donde podemos incluir actividades y temas que, bajo las premisas descritas en este artículo, eleven la cultura científica básica de todos nuestros jóvenes, no importando el área del conocimiento que estudien.

Copyright © 2001, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
Campus Central de Veracruz

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