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Jóvenes fumadores

Los últimos datos que se han dado a conocer sobre el consumo de tabaco entre los adolescentes resultan, en mi opinión, alarmantes. Según se desprende de una reciente encuesta, un 75% de los chicos entre 14 y 19 años consume tabaco. Este dato confirma la inutilidad de las campañas sobre las nocivas consecuencias para la salud que conlleva el consumo de esta droga, ya que los jóvenes fuman cada vez más y comienzan a edades más tempranas.
Los psicólogos afirman que el adolescente empieza a fumar por imitación, porque desea ser igual a los de su grupo, y además, cree que el cigarrillo le da una apariencia de madurez. Otro factor que debemos considerar es el atractivo que tiene para los jóvenes rebelarse contra una prohibición.
No obstante, la responsabilidad no debe recaer exclusivamente en los organismos públicos, sino que los padres debemos asumir parcela que nos corresponde.
Para convencer a un adolescente de que abandone el consumo de tabaco debemos empezar por dar ejemplo y, si somos consumidores de cigarrillos, dejar el vicio de inmediato. Por lo general, las amenazas no funcionan y tampoco resultan efectivas las actitudes agresivas o de prohibición. Debemos actuar de forma racional y mostrar a nuestros hijos los daños que ocasiona el tabaco en su salud y los inconvenientes para la práctica deportiva.
Dado que los colegios suelen desarrollar campañas informativas antitabaco y con resultados muy positivos, los padres debemos averiguar si en el centro al que acuden nuestros hijos las ha programado y, en caso contrario, sugerir a los responsables educativos que las emprendan de inmediato.

María Rosa Sánchez Vargas
Parla (Madrid).

 
   
 
   

Ayudas para escolares madrileños

Con el regreso de las vacaciones, los bolsillos vacíos y las tarjetas de crédito a cero, las familias con hijos en edad escolar debemos afrontar con valor y sin recursos este mes de septiembre, que ya es el más caro del año. Matrículas, libros, cuadernos y uniformes suman unos gastos que terminan por vaciar nuestros exhaustos bolsillos.
El único alivio que he experimentado ante tan preocupante situación, es una noticia sobre un programa de la Comunidad de Madrid, por el que se destinan 6.000 millones de pesetas para ayudas escolares. Al parecer, estas subvenciones van dirigidas a familias con niveles económicos medios y bajos, sector en el que confío se encuentre la mía.
Los beneficiarios de este programa serán los alumnos del segundo ciclo de Educación Infantil, Primaria y ESO de colegios públicos y concertados que seleccionará el Consejo Escolar del centro.
Según especificaba esta información, los libros son adquiridos por los centros que los distribuirán entre los seleccionados para su utilización en régimen de préstamo. Al finalizar el año escolar, estos chicos devuelven los textos para que los aprovechen los alumnos que se incorporen a su curso. También, las familias de sectores desfavorecidos tendrán acceso a ayudas de comedor y transporte.
Con la puesta en marcha de este programa, la Consejería de Educación madrileña pretende universalizar progresivamente la gratuidad de los libros de texto en los niveles de enseñanza obligatoria. Los padres con hijos en edad escolar aplaudimos esta iniciativa de la Comunidad de Madrid y esperamos que se extienda a otras autonomías.

María Dolores Sánchez Olmos
Fuenlabrada (Madrid).

 

 
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