Mientras un grupo prefiere la jardinería, porque combina el ejercicio físico al aire libre con trabajos de invernadero, otros jóvenes se dedican

Una apuesta por el empleo y la autonomía personal

Al igual que la mayoría de los jóvenes, conseguir un puesto de trabajo y compartir un piso son las aspiraciones de algunas de las residentes del Centro Ocupacional "Ciudad Lineal", donde 120 discapacitados psíquicos adultos desarrollan un programa de inserción socio-laboral.
a la construcción de joyeros, costureros y cajas en el taller de madera decorada. (Fotos: Rafael Martínez)

El Centro Ocupacional "Ciudad Lineal" desarrolla un programa de inserción socio-laboral para discapacitados psíquicos

Madrid. ROSAURA CALLEJA
El Centro Ocupacional "Ciudad Lineal", gestionado por la Comunidad de Madrid, acoge a 120 discapacitados psíquicos adultos, de los que 38 están en régimen de residencia. Educadores, técnicos especialistas y auxiliares, un psicólogo y una trabajadora social conforman el equipo de profesionales que atiende a este colectivo.
El psicólogo Luis García-Fraile aclara que no se trata de un centro educativo, sino de un centro formativo, que pretende la inserción  laboral de  los usuarios. "Un centro ocupacional

acoge a personas con discapacidad psíquica severa, sin trastornos de conducta, sensoriales o motóricos asociados importantes; con deficiencia mental media con o sin trastornos asociados; y con minusvalía leve". Para la clasificación de los distintos grados de deficiencia se utilizan baremaciones que consideran el cociente intelectual, siguiendo los catálogos internacionales. Pero, también intervienen aspectos sociales y medico-sanitarios.
El equipo de profesionales del centro atiende las necesidades formativas y de habilitación de los discapacitados, en función de sus características individuales.

Talleres

Rodeada de sartenes viejas y cubos de pintura, María Jesús Espada enseña a sus alumnos diversas técnicas de reciclado. En este taller, dirigido a discapacitados severos con niveles bajos, se elaboran productos para el aseo como geles, jabones y cremas de manos, que luego se venden en la tienda del centro. Esta educadora también explica la técnica de papel maché.
"Los usuarios con una capacidad inferior asisten a pretalleres, donde desarrollan habilidades previas a las labores de un taller", afirma Luis García-Fraile. "Se trata de proporcionarles un entrenamiento previo, para acceder a los talleres, que requieren un nivel de rendimiento y de responsabilidad superior, además la ejecución de las tareas es más refinada y las conductas relacionadas con el trabajo más exigentes, como el cuidado del material, la aceptación de normas y la comprensión de órdenes", puntualiza.
Desde papel maché, reciclado, madera decorada, resina, pintura en tela y estarcido, hasta centros de flores secas, encuadernación, jardinería, corte y confección, pasando por cestería, textil y carpintería, constituyen las especialidades que se imparten en los talleres.

Apoyo directo

Según el psicólogo del centro, la tarea se distribuye en función de las capacidades de las personas: "los usuarios con más nivel y destreza realizan los acabados, mientras que los que no han adquirido niveles de ejecución altos se ocupan de los trabajos más sencillos".
García-Fraile resume su labor profesional en el apoyo directo a los usuarios y, más concretamente a las internas, porque residen en el centro y por sus necesidades específicas.
Julia Muñoz, jefa de internado, manifiesta que las 38 residentes presentan perfiles diversos: desde muy ligeras con problemas de conducta, hasta Síndrome de Down con nivel bajo. Estas chicas, mayores de 18 años, presentan necesidades educativas especiales que no han sido atendidas. "Algunas llegan al centro sin ninguna titulación, ni siquiera saben leer y escribir", revela Julia Muñoz.

Plazas de residencia

El Servicio Regional de Bienestar Social de la Comunidad de Madrid adjudica las plazas de residencia a jóvenes que no tienen familia o bien pertenecientes a hogares desestructurados o con conflictos socioeconómicos".
"Las chicas que no tienen familia proceden de centros de menores donde han recibido una escolarización mínima.
La primera atención se concreta en proporcionarles nociones básicas de lectoescritura. Cinco de estas chicas acuden a un instituto cercano, para obtener el graduado escolar y otra trabaja en Telepizza.
"Una de las actuaciones prioritarias consiste en reforzar su autonomía, para que puedan desenvolverse por la ciudad, sin necesidad de acompañante", continua la responsable del internado. Con este grupo de jóvenes, el objetivo "es proporcionarles la formación suficiente para que puedan acceder a un piso tutelado y vivir de forma independiente", señala.
En horario de mañana las internas acuden a los talleres y realizan actividades adaptadas a sus capacidades y destrezas. Mientras que las tardes se dedican a un programa de inserción sociolaboral y sociofamiliar, que recoge actividades de vida cotidiana como preparar el desayuno o la cena, el cuidado de su ropa y objetos personales, así como a las compras.

Ocio y tiempo libre

Según Julia Muñoz, los conflictos de convivencia más comunes son los derivados de los novios. La mayoría de las internas salen con chicos que asisten a otros centros o que conocieron en vacaciones. Una tarde a la semana, estos jóvenes visitan a sus novias en las instalaciones del centro.
Asun, residente de 32 años, al igual que sus compañeras es fiel seguidora del espacio televisivo "Gran Hermano". En una ocasión, la responsable del internado le preguntó por qué veía ese programa y contestó que le servía de orientación para cuando tuvieran que compartir un piso tutelado. Estas jóvenes también se desplazan al videoclub y eligen la película que prefieren. Durante la semana pueden ver la televisión hasta las 12 de la noche, y los fines de semana el tiempo que quieran, siempre y cuando se comprometan a que al día siguiente no van a surgir conflictos para levantarse.

Actitud social

Este grupo que posee un mayor nivel de autonomía personal va al cine, a la piscina o a pasear y también realizan actividades deportivas en centros culturales de la zona.
En opinión de García-Fraile, las dificultades para la inserción sociolaboral de este colectivo vienen derivadas de la insuficiente preparación, además de que el medio al que pretenden incorporarse no facilita esa integración.
A pesar de que en los últimos años, la mentalidad de la sociedad en relación con los deficientes ha cambiado, este psicólogo todavía percibe gestos de extrañeza en la calle y un sentimiento de compasión. "La actitud de la sociedad ante los discapacitados puede ser de sobreprotección o de rechazo y, desde los centros, pretendemos que este colectivo salga más a la calle y participe en diversas actividades", indica.

Grupo teatral

Este centro ocupacional cuenta con un grupo de teatro, cuyo repertorio incluye una adaptación de la conocida obra de Shakespeare "Romeo y Julieta" y "Amanece en Madrid", una alegoría que refleja paisajes y ambientes de la capital con música y movimiento. Además, es la única compañía de discapacitados que va a participar, el próximo mes de octubre, en un certamen teatral con otros siete grupos dramáticos.
A pesar de que la inserción sociolaboral de este colectivo constituye un objetivo prioritario del centro, García-Fraile admite que una parte importante de estos usuarios no va a estar en condiciones de incorporarse a un trabajo normalizado, por la situación del mercado laboral y por sus propias deficiencias. No obstante, "a lo largo del proceso de aprendizaje se pueden trabajar aspectos como el sentimiento de utilidad, de estar progresando y de crecer como personas", declara.

 

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