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Madrid.
G. A.
La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres
de Alumnos (CEAPA), la Fundación Educativa y Asistencial CIVES
y la Sociedad Española de Profesores de Filosofía (SEPFI),
han constituido una "Plataforma de acción en favor de una
enseñanza laica". Su principal finalidad es promover la sociedad
española un "verdadero conocimiento" de los valores del
laicismo, "que pueda permitir una convivencia democrática
entre todos los españoles y una aceptación consciente y
crítica del pluralismo cultural y religioso".
Los máximos
responsables de dichas organizaciones (Eulalia Vaquero, Victorino Mayoral
y Luis María Cifuentes), han afirmado en una reciente rueda de
prensa que esta Plataforma no es un movimiento anticlerical y antirreligioso.
"Sólo pedimos una enseñanza laica que garantice los
principios de igualdad, tolerancia y libertad de conciencia que defiende
la Constitución Española". Por ello, piden que la religión
se imparta fuera del currículum y del horario lectivo, y que no
se discrimine a los alumnos que optan por no asistir a clase de esta asignatura
y realizan otro tipo de actividades complementarias.
Ante la polémica
suscitada por el despido de profesoras de religión católica
en Almería, Canarias y Málaga, los dirigentes de la Plataforma
consideran que el problema radica en los acuerdos firmados por el Gobierno
Español y la Santa Sede en 1979. En consecuencia, van a impulsar
una campaña informativa dirigida a padres, sindicatos y la opinión
pública en general, "sobre la grave irregularidad jurídica
que supone que miles de profesores de religión sean contratados
y pagados por el Estado con dinero público y que, sin embargo,
las autoridades educativas no tengan ningún control sobre su nombramiento,
ni sobre los materiales didácticos que utilizan ni sobre la calidad
de su acción docente". Y van a promover "la superación
política y jurídica" de dichos acuerdos.
Recursos
Mientras
tanto, la Federación de Enseñanza de CC.OO ha anunciado
su intención de recurrir ante la Comisión Europea los citados
despidos de profesoras de religión en Almería, Canarias
y Málaga, "por causas vinculadas a la vida privada de éstas".
Para ello apelará a una directriz de la Comisión de Cultura
de la Unión Europea, en la que se contempla que "nadie puede
ser represaliado por su religión, convicciones políticas
y orientación sexual". CC.OO denunciará los citados
acuerdos de 1979, y el firmado en 1999 por el MEC "por el que la
Administración se compromete a abonar los sueldos a los profesores
de Religión, aunque sean las diócesis las que propongan
su nombramiento", según ha afirmado el secretario general
de la citada federación, Fernando Lezcano, quien ha pedido "la
equiparación de los derechos de estos docentes con el resto de
los trabajadores".
Por su parte,
la Federación de Enseñanza de UGT (FETE-UGT) propondrá
a los demás sindicatos y a los Ministerios de Educación
y de Trabajo, la constitución de una mesa negociadora para la regulación
de las condiciones laborales del profesorado que imparte religión
en los centros públicos, aunque considera que dicha asignatura
no debe impartirse en dichos centros y exige la denuncia de los acuerdos
Iglesia-Estado Español de 1979. Considera que los últimos
despidos "atentan contra el derecho a la intimidad consagrado en
el artículo 18 de la Constitución", y pide soluciones
ante "la precaria situación laboral" de este colectivo.
Por contra,
la Confederación Nacional Católica de Padres de Familia
y Padres de Alumnos (CONCAPA) ha apoyado las decisiones de los obispados,
respaldadas por la Conferencia Episcopal, para determinar la idoneidad
de los profesores de religión. El presidente de la CONCAPA, José
Manuel Contreras, cree que en la polémica generada por los recientes
despidos "subyace la falta de coherencia de los docentes y padres".
En este sentido, ha añadido que "no parece lógico que
un docente que imparte una asignatura muy peculiar y en la que se contempla
la transmisión de valores, como es la religión, no lo haga
compatible con el ejemplo vital. Y tampoco se obliga a ningún padre
a ser católico ni a elegir un centro atendiendo a su confesionalidad".
Debate
parlamentario
La
ministra de Educación, Pilar del Castillo, ha reiterado ante el
Pleno del Congreso de los diputados que el Estado, por su carácter
aconfesional, no puede intervenir en la designación de los profesores
de religión. En respuesta a una pregunta de la diputada socialista
Amparo Valcarce sobre los citados despidos, ha afirmado que el marco legal
vigente otorga a la Iglesia Católica las competencias en la designación
de profesores de religión, y al Estado sus retribuciones. "Lo
que sí puede hacer el Estado -ha añadido- es retribuir a
estos docentes de forma equiparada al resto del profesorado e incluir
a este colectivo en la Seguridad Social, y es precisamente lo que ha hecho
el Gobierno en 1999".
Amparo Valcarce
ha calificado estos despidos como "inadmisibles a los principios
de un Estado laico que vela por la libertad religiosa". Se ha referido
a una sentencia del Tribunal Constitucional (88/85) que determina que
los contratos laborales deben hacerse de acuerdo a los principios de la
Constitución Española. Y ha pedido a la ministra que el
Estado denuncie el actual convenio con la Iglesia, que supone "una
vulneración de los derechos fundamentales y constitucionales de
los profesores de religión".
Por último,
el grupo federal de Izquierda Unida en el Congreso ha acusado a la jerarquía
eclesiástica de usar "criterios fronterizos con el integrismo
religioso" a la hora de evaluar a los profesores de religión",
y ha añadido que "no se puede permitir que docentes pagados
con fondos públicos y que imparten sus clases en centros públicos
sean despedidos en función de este tipo de criterios". Por
ello, también ha exigido al ejecutivo que inicie "las gestiones
oportunas para modificar la legislación que rige las relaciones
entre las autoridades educativas públicas españolas y la
Iglesia Católica".
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