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Madrid.
G. A.
El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha clausurado
recientemente en Madrid la Convención Nacional de Educación
del PP, que también ha contado con la participación de la
ministra Pilar del Castillo. Aznar ha asegurado que el Ejecutivo llevará
adelante las reformas educativas impulsadas por el Ministerio de Educación,
pero ha advertido que distinguirá las críticas constructivas
de aquellas que ocultan "intereses corporativistas". Y ha añadido
que "el sistema educativo es manifiestamente mejorable y asumimos
las críticas y aportaciones, pero ya no escuchamos las monsergas.
Sencillamente ponemos en marcha las reformas educativas que necesita España".
También
ha avisado que "ni va a ser fácil ni cómodo, porque
existen muchos intereses en juego, y hay gente que ha visto o ve la oportunidad
para hacer manifestaciones expresas de corporativismo más rancio
y más reaccionario, envuelto en la bandera de un progresismo absolutamente
trasnochado". Y ha sugerido que "cuando escuchéis decir
que los profesores, los padres o los alumnos se oponen a las reformas
que proponemos, deteneos y pensad si quien dice esto lo que está
escondiendo es la defensa de intereses corporativos o particulares, que
plantean simplemente luchas ideológicas de hace treinta años".
José
María Aznar se ha mostrado partidario de un sistema de enseñanza
que permita atender a diversidad de intereses y capacidades, con mayores
oportunidades de elegir para padres y alumnos, y con mayor diversidad
de centros y de itinerarios. Ha afirmado que el principal desafío
es elevar la calidad de los colegios públicos. Y ha apostado por
una Universidad "moderna y competitiva", donde se incentive
el esfuerzo investigador "y se ponga fin a la endogamia".
Responsabilidades
Pero
también ha pedido a padres, profesores y alumnos que no eludan
sus responsabilidades. "Si los padres dimiten de su responsabilidad
educativa de transmitir valores a sus hijos, si los profesores declinan
su responsabilidad de dirigir los centros, y si los alumnos no se sienten
estimulados al esfuerzo o a la responsabilidad de aprender; si fallan
padres, profesores y alumnos, no se puede aspirar a un buen sistema educativo".
Por su parte,
la ministra Pilar del Castillo también se ha referido a los proyectos
de Ley de Universidades, Ley de Calidad de la Educación y Ley de
Formación Profesional, que conforman la anunciada reforma educativa
y "cuyo eje vertebrador es el de una educación de calidad
para todos". En su opinión, "estamos ante un proyecto
de educación coherente, responsable y lleno de sentido común,
que intenta dar respuesta a las inquietudes de cada uno de los tramos
de la enseñanza, desde la Educación Infantil a la Universidad".
Rechazo
Las
afirmaciones del presidente Aznar han provocado un rechazo entre diversos
estamentos del mundo educativo. La portavoz de Educación del PSOE,
Amparo Valcarce, cree que dichas acusaciones suponen una descalificación
a los rectores y a la comunidad universitaria, y "dicen muy poco
del respeto en democracia a las opiniones de los demás, de la oposición
y de la sociedad civil". Y para el portavoz del Grupo Socialista
en el Congreso, Jesús Caldera, "las graves declaraciones del
jefe del Ejecutivo, atacando a toda la comunidad educativa y agrediendo
a los investigadores, posiblemente se deben a que añora los tiempos
en que los rectores eran nombrados la dedo".
Los dirigentes
de las federaciones de enseñanza de CC.OO y UGT han coincidido
al valorar la intervención de José María Aznar como
el inicio de "la guerra escolar". El responsable de profesorado
universitario de CC.OO, Jesús Esquinas, ha valorado las palabras
del presidente como "totalmente negativas, ya que en lugar de discutir
o negociar las reformas, insulta a todo el que discrepa". Y el secretario
general de FETE-UGT, Jesús Ramón Copa, le ha acusado de
usar "un tono maleducado y autoritario" hacia los sectores de
la comunidad educativa que se oponen a sus reformas. También ha
augurado "dificultades" en las negociaciones de las reformas
anunciadas. "La ley de Calidad -ha dicho- no empezará por
el buen camino si no consensúa con el conjunto de la comunidad
educativa y con todas las comunidades autónomas, porque los que
Aznar llama progres son responsables de buena parte de la educación
en este país".
Por último,
el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas
(CRUE), Saturnino de la Plaza, ha rechazado que la Universidad "pase
por momentos malos" ni que haya entrado en un "corporativismo
de mediocres". Ha afirmado que el sector universitario "se ha
desarrollado cuantitativa y cualitativamente en los últimos tiempos,
y eso lo demuestran las cifras, puesto que la productividad científica
en España ha pasado de ser el 1,5% de la producción mundial
en 1990 al 2,6% actual".
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