Una nueva visión de la realidad se abrió paso
en una Europa dominada por las vanguardias artísticas aportando en su aparente tradición una sugerente y primordial manera de interpretar las circunstancias humanas. La Fundación Carlos de Amberes nos ofrece ahora un acercamiento
a esta moderna concepción de lo real desarrollada durante las décadas 20, 30 y 40 por los pintores y fotógrafos de los Países Bajos.

Fragmentos de vidas

La muestra Visiones huidizas ilustra
el regreso al realismo en los Países Bajos de entreguerras

Madrid. JULIA FERNANDEZ
La propuesta artística que protagoniza Holanda en la década de los veinte es una provocación en un contexto creativo en el que la representación verídica de las personas, de sus circunstancias o de los objetos que cotidianamente forman parte de sus vidas, era un camino agotado en el siglo anterior. La aparición de la fotografía como medio capaz de plasmar la realidad de forma objetiva cuestionaba uno de los fines tradicionales de la pintura: si ya no era estrictamente necesaria como reflejo de la realidad, podía abrir las puertas de la experimentación e iniciar la búsqueda de nuevos sentidos al quehacer pictórico.
Es en esta misma búsqueda expresiva alejada de los parámetros ya vividos por la plástica, donde Holanda regrese, paradójicamente y contra las corrientes vanguardistas del resto de países, a una forma de decir que le es profundamente propia y que enlaza con la revolución emprendida por sus antepasados: sugerir y representar lo que es singular en cada fragmento de vida. Aquello que un sorprendente y genial Vermeer logró en sus misteriosas, cálidas y etéreas imágenes de la Holanda del XVII.

Realismo mágico

Esta nueva corriente, calificada por algunos como "realismo mágico", tendrá también en la fotografía un medio de enorme expresión. Se planteaba por vez primera no acartonar, no "mejorar", no mixtificar la realidad sino sólo mostrarla en su dimensión menos artificial. Sus imágenes nuevas de los seres humanos, de sus costumbres y de los objetos con los que convivían fueron un motor de cambio para una sociedad que quería ser como su imagen especular.
La muestra "Visiones huidizas. El regreso al realismo en los Países Bajos: 1925-1945" que estos días expone la Fundación Carlos de Amberes en Madrid, es la presentación en nuestro país de una corriente artística muy poco conocida. Realizada en colaboración con el Museum Kunst de Amhem y comisariada por la profesora Estrella de Diego, reúne un total de 87 obras entre fotografías, pinturas al óleo y grabados que son un completo recorrido por los autores y las obras más significativos de esta escuela. Su sistema organizativo, enfrentando la fotografía a la pintura, muchas veces abordando la misma temática y en otras reflejando el ambiente que rodeó la creación, hace de este conjunto de autorretratos, retratos y naturalezas muertas una fascinante mirada a una realidad permanente aún en el tiempo.

 

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