|
Madrid.
G. ARIANES
La Fundación por la Modernización de España (FME)
es un colectivo de "personas de diferentes estratos sociales y políticos,
que pretendemos ofrecer una plataforma de diálogo, un vehículo
donde los expertos discutan aquellos temas que creemos que pueden ser
de interés", según su vicepresidente, Carlos Hernández.
Uno de dichos temas es la educación y, por ello, la FME ha organizado
en los últimos años dos debates sobre los cambios pedagógicos
y el fracaso escolar, y sobre la calidad de la enseñanza y la violencia
en los centros. Y acaba de celebrar unas "Jornadas sobre valores
sociales y fracaso escolar".
En este encuentro
se han presentado los resultados de un estudio sobre "la opinión
de los alumnos, los profesores y los padres sobre el fracaso escolar",
elaborado para esta Fundación por el Instituto de Evaluación
y Asesoramiento Educativo (IDEA). Se ha realizado a través de una
encuesta con tres cuestionarios complementarios dirigidos a 8.631 alumnos
de ESO, Bachillerato, COU y FP (de entre 13 y 18 años); 821 docentes
de niveles no universitarios; y 3.868 familias; de centros públicos
y privados.
El máximo
responsable de esta encuesta ha sido Álvaro Marchesi, exsecretario
de Estado de Educación y catedrático de Psicología
Evolutiva de la Universidad Complutense de Madrid, quien ha informado
sobre los datos más significativos del trabajo en compañía
del citado Carlos Hernández. De ellos se desprende que los alumnos
se responsabilizan del fracaso escolar que, en una gran mayoría,
atribuyen a su poco esfuerzo, mientras que los padres piensan más
en los escolares y el profesorado, y los docentes culpan a los estudiantes
y las familias.
Autocrítica
Así,
el 78,2% de los alumnos piensan que el fracaso es debido a su propio esfuerzo
y el 6,7% a su poca capacidad, mientras que el 6,3% opinan que el profesorado
no adapta las enseñanzas, el 3,3% que las familias no colaboran,
y el 5,4% que los contenidos son poco interesantes. Las familias dan un
lugar destacado al funcionamiento de la educación, ya que el 33,2%
responsabilizan a los docentes y el 9,0% los contenidos, mientras que
el 9,6% asumen su propia responsabilidad, y el 43,2% y el 5,0% reconocen
el poco esfuerzo o capacidad, respectivamente, de sus hijos. Por su parte,
el 55,4% de los profesores señalan la falta de interés de
los alumnos y el 5,5% su poca capacidad, el 17,1% lamentan la falta de
colaboración de las familias, el 10,2% denuncian el escaso interés
de los contenidos, y el 11,8% admiten su parte de culpa. En cualquier
caso, ninguno de esos tres sectores considera la capacidad de los alumnos
como una causa importante del fracaso escolar.
Los estudiantes
también son los menos críticos con la sociedad, pues sólo
el 34,9% creen que ésta trata injustamente a los que fracasan,
porcentajes que se elevan al 56,3% y el 42,0% cuando responden los padres
y los profesores, respectivamente. Además, el 44,2% de las familias
creen que los docentes valoran menos a los alumnos con problemas de aprendizaje,
opinión que sólo es compartida por el 25,3% del alumnado
y el 19,7% de los enseñantes. Por otra parte, el 61,8% de los padres
advierten a sus hijos contra los compañeros con conductas antisociales,
y sólo el 15,3% contra los que tienen malas notas.
Finalmente,
casi un tercio de la comunidad educativa (28,4% del alumnado, 36,4% de
las familias y 34,6% del profesorado), no cree que los estudiantes con
problemas de aprendizaje tendrán dificultades para encontrar trabajo.
Aunque el 34,9% de quienes cursan educación secundaria postobligatoria
sí creen que los problemas de aprendizaje plantean muchas dificultades
para conseguir un empleo, afirmación compartida por el 43,3% de
los alumnos de 2º ciclo de ESO y el 49,4% de los de primer ciclo.
Conclusiones
Partiendo
de los resultados de esta encuesta y de las ponencias y aportaciones de
los expertos que han participado en las jornadas, la FME ha elaborado
unas conclusiones que, "a través del cambio en los valores
sociales, ayudarían a prevenir y reducir el fracaso escolar en
España". Para ello, habría que "confiar en que
todos los alumnos pueden aprender; rechazar la discriminación;
evitar la separación de los alumnos en itinerarios con distinta
valoración; fomentar la tolerancia y el respeto a las diferencias;
educar en la responsabilidad y en el esfuerzo; preferir la cooperación
a la competitividad; evaluar de acuerdo con las posibilidades de cada
alumno, y valorar la tare de educar". Y, sobre todo, que los profesores,
padres, alumnos y la propia administración educativa asuman "su
responsabilidad en el fracaso escolar".
|
|
|
|
|