La experiencia cotidiana en el ámbito educativo, tanto desde la docencia directa como desde el asesoramiento psicopedagógico, ofrece innumerables datos a favor de la tesis de la educación integral como la mejor forma de abordar, con coherencia y posibilidades de éxito, el devenir formativo de los alumnos. Bajo estas premisas, el autor analiza una serie de factores determinantes en el desarrollo de la educación emocional en el marco de una actuación integral de educación para la salud.

La educación emocional, factor clave en una educación integral

Sebastià Miranda i Torrent
Doctor en Psicología y asesor psicopedagógico.

 
IEN  sabido es que,  tradicional-

mente, los sistemas educativos han centrado sus esfuerzos en el área cognitiva, dejando para otros (léase padres, psicoterapeutas, etc.) la tarea de favorecer el desarrollo afectivo y emocional de niños y adolescentes. Las corrientes psicopedagógicas actuales se sostienen, en parte, en una visión holística del desarrollo del alumno, lo cual implica dotar de mayor protagonismo a la acción tutorial como instrumento básico del trabajo formativo.
Algunos datos empíricos a los cuales he tenido acceso (Miranda, 1999a y 1999b) muestran determinadas características emocionales de los adolescentes, que ponen en evidencia la necesidad de educar los aspectos emocionales: autoestima emocional muy baja, en contraste con una muy alta autoestima familiar y social; tendencia a la introversión, en aparente contradicción con lo manifiesto, es decir, con su comportamiento externo; etc. Esta educación emocional se tiene que implementar a partir de dos ideas básicas: promoción del desarrollo humano y prevención de las conductas de riesgo (es decir, a partir del concepto de educación para la salud).

Aspectos a considerar en el desarrollo personal del adolescente

Desde una perspectiva bio-psico-social, entendemos este desarrollo en una doble vertiente, que hay que conjugar de forma armónica y equilibrada: "socialización" e "individuación". Lo primero implica la incorporación de las pautas y normas de comportamiento socialmente establecidas, y de la cultura en general; lo segundo, la búsqueda y la construcción de la propia identidad, un hecho capital para el adolescente. Para la construcción de esta identidad se ponen en acción diferentes, y complejos, mecanismos psicológicos: oposición a los padres (y al adulto en general), identificación entre iguales (importancia del grupo), identificación-oposición con el mundo de las ideas (importancia de las operaciones formales), etc.
La forma como se lleva a cabo este proceso es un elemento clave para el posterior desarrollo emocional y afectivo de la persona y supone un camino arduo y complejo, motivo de conflicto y de confusión para el adolescente, ya que conviven en él una parte infantil (el niño que era) y una parte adulta incipiente (el adulto que ha de ser).
Por otra parte, hay que entender que este proceso tiene sus propios ritmos, con momentos o fases diferenciadas: un momento más externo (respuestas observables, adecuación a las pautas y al control externo, etc.) y otro más interno (asunción libre, voluntaria y plena de la propia realidad). Es una cuestión gradual y dinámica.
Finalmente, otro aspecto muy importante a resaltar es el valor de la palabra (oral y escrita, externa e interna), como factor determinante en este camino de crecimiento, en base a las relaciones íntimas entre pensamiento y lenguaje.

Algunos temas de trabajo con los adolescentes

A partir de un concepto de educación en el cual los aspectos emocionales y afectivos adquieren un gran protagonismo, se pueden trabajar determinados aspectos que tienen una especial incidencia en el crecimiento personal de los adolescentes (autoconocimiento, relaciones interpersonales, etc.). A continuación paso a desglosar algunos de estos temas:

-Autoconocimiento. En esta área, se trata de aportar al adolescente instrumentos de reflexión sobre la construcción de la propia identidad y de favorecer el crecimiento del "Yo", en las áreas afectiva, cognitiva y de las habilidades.
Otro aspecto es el análisis de los elementos que intervienen en el bienestar personal (autoestima, armonía interior, etc.) y las claves para mejorar el autoestima: aprender de los errores, control de las distorsiones cognitivas, ser tolerantes,…

-Los otros. Desde el objetivo básico de mejorar la convivencia y la aceptación de los otros, se trabajan aspectos como la tolerancia y la comunicación. Constituye un elemento clave de este ámbito el análisis de las relaciones entre jóvenes y adultos, y sus "zonas de conflicto": el dinero, los horarios, las tareas domésticas, las amistades, etc.

-Controlo mi vida. Hay que ayudar al adolescente a desarrollar determinadas capacidades: asumir "sus" responsabilidades, tomar decisiones, conocer los factores que influyen en el control de la propia vida, conocer y controlar las emociones,… En este aspecto, adquiere una máxima importancia la organización y administración del tiempo libre: distribución personal, reflexión sobre el negocio del ocio, el tiempo libre virtual, los valores en alza, etc.

-Relaciones interpersonales y comunicación. Se propone reflexionar sobre la existencia de diferentes tipos de relaciones interpersonales, analizar el proceso de comunicación y adquirir habilidades sociales y de resolución de conflictos. Se pueden destacar dos ámbitos de especial relevancia:
A) Las relaciones personales: el amigo íntimo, el afecto, el encuentro, la negociación, el "ligar" (la seducción, el deseo, el sexo).
B) La vida en grupo: la pertenencia, lo que el grupo aporta (afecto, poder, ideologia, aprendizaje, diversión, valoración social), el "peaje" del grupo (presión de grupo, ritos de iniciación, identidad, normas), cómo participar,…

-Me cuido. A partir de la idea de educación para la salud, se trata de instaurar hábitos saludables: nutrición, higiene corporal, actividad física y descanso, sexualidad y prevención de riesgos, accidentes de tráfico, consumo de substancias psicoactivas. El objetivo general es ayudar al adolescente a asumir el control y la responsabilidad de su salud, como un comportamiento importante de su vida.

-Publicidad y moda. Educar en el alumno una actitud crítica e inteligente ante el fenómeno de la moda y la publicidad constituye otro elemento formativo de gran importancia, con la finalidad básica de protegerlo de la maquinaria publicitaria. Hay una gran variedad de cuestiones que pueden ser objeto de análisis y de reflexión: el paraíso del consumo, consumo e impacto ecológico, la moda como valor, etc.
Todos estos temas expuestos, más otros que podríamos añadir, constituyen referentes formativos básicos y recurrentes en un programa de educación emocional. De cualquier forma, y más allá de la aplicación de actividades concretas, a mi modo de ver la clave de un crecimiento emocional armónico radica en la activación de diferentes mecanismos de aprendizaje: el refuerzo (la adecuada administración de recompensas y castigos), la imitación (los modelos) y la identificación (los lazos afectivos); algo que, sin duda, incumbe a padres y docentes, pero también a la sociedad en general.

Referencias bibliográficas

-Miranda, S. (1999a) Autoconcepte, autoestima i acció tutorial. Resultats d’una prova d’autoconcepte aplicada a un grup d’adolescents. Escola Catalana,361, 18-19.
-Miranda, S. (1999b) Variables individuales y orientación escolar. Resultados de unas pruebas de personalidad y de rendimiento máximo entre alumnos de 3º de ESO. Escuela Española, 3.427, 21-22.
-Òrgan Tècnic de Drogodependències. I tu, què en penses? Departament de Sanitat i de Seguretat Social. Generalitat de Catalunya.

 

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