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Madrid.
El pasado
día 9 de julio tuvo lugar, en la Casa de América de Madrid,
la presentación del Anuario del Instituto Cervantes 2001, en el
transcurso de un acto que contó con la presencia e intervención
de Jon Juaristi, director del Instituto Cervantes, organismo encargado
de la promoción y difusión de la lengua y la cultura españolas
en el mundo, de Luis Alberto de Cuenca, secretario de Estado de Cultura,
y de Miguel Ángel Cortés Martín, secretario de Estado
para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica.
En la presentación
del Anuario del Instituto Cervantes, que este año cumple su cuarta
edición, Juaristi, tras calificar la publicación, editada
en colaboración con el Círculo de Lectores y Plaza Janés,
como "referente de nuestra realidad idiomática", afirmó
que en la elaboración y metodología del informe se ha considerado
al idioma español "como un activo económico",
y explicó que en el Anuario "se hace especial hincapié
en el auge que nuestra lengua está teniendo en Estados Unidos".
"Ni la
raza ni el país de origen –afirmó el director del Instituto
Cervantes- identifica a los hispanos en Estados Unidos, la locomotora
del mundo: el español es hoy su único rasgo definitorio".
Juaristi resaltó
en su intervención que "Estados Unidos será en muy
poco tiempo la gran potencia del español, la lanzadera del castellano
en el siglo XXI, y en esta acción tiene mucho que decir España
pero, sobre todo, México".
Este proceso,
explicó Juaristi, se debe también "al fenómeno
de asimilación que el hispano está teniendo de la idiosincrasia
estadounidense, como ocurrió a principios del siglo XX con italianos
e irlandeses, aunque con la diferencia de que el nuevo emigrante hispano
no rechaza sus raíces y cuanto más culto es no sólo
mejor habla el inglés sino que más se resiste a perder su
lengua materna".
El director
del Instituto Cervantes resaltó asimismo "que los países
hispanos deben aprovechar este auge del español desde el punto
de vista de la inversión cultural".
"Vivir
en español"
"El
español es, en Estados Unidos, un valor en alza", afirma Gonzalo
Gómez Dacal, catedrático de la Universidad de Salamanca,
quien ha llevado a cabo un estudio pormenorizado, incluido en el Anuario,
de las variables que convierten a nuestro idioma en la segunda lengua
de Estados Unidos y en "un objetivo político federal".
Según
explicó Gómez Dacal, desde la administración Clinton
se observó que la minoría hispana es "una minoría
mayoritaria", decisoria en muchos casos (como ocurrió en las
últimas elecciones presidenciales) del curso político y
social del país.
En el último
censo de Estados Unidos, realizado el pasado año, se recoge el
dato de que el 12,5% de la población total del país es hispana,
lo que supone más de 35 millones de personas. "Los datos indican
–precisó Dacal- que el ritmo de crecimiento de la población
hispana es de un 60% anual, sin contar los 600.000 indocumentados que,
según las estimaciones, entran cada año, sin control, en
Estados Unidos".
Gómez
Dacal afirmó asimismo que "vivir en español" en
Estados Unidos en totalmente posible, "dado que la tasa de concentración
de hispanos en ciudades como Los Ángeles, Nueva York o Miami se
acerca o supera el 50% de la población".
El catedrático
salmantino añadió al respecto que "es destacable el
creciente interés que el idioma español está alcanzando
en la población anglófona estadounidense, para la que España
es el segundo destino del mundo, tras el Reino Unido, para llevar a cabo
sus estudios, en detrimento del francés y el alemán, lo
que encamina a Estados Unidos a convertirse en un país bilingüe,
siendo el español su segundo idioma oficial".
Por otra parte,
en el informe del presidente del Consejo Ejecutivo de la SGAE, Eduardo
Bautista, quien ha estudiado la repercusión del uso del español
en el capital intelectual, se precisa que "la industria cultural
es el cuarto motor de la economía de España", y Amparo
Morales, profesora de la Universidad de Puerto Rico, destaca en su estudio
que "en el desarrollo y el empuje de la lengua española tiene
mucha incidencia el alto nivel adquisitivo del hispano y el desarrollo
de los medios de comunicación en español en el mundo".
El
sefardí se extingue
El
sefardí es "una lengua muerta y mal enterrada", según
afirmó Carmen Hernández, catedrática de la Universidad
de Valladolid, en relación con el capítulo que sobre la
lengua judeoespañola se incluye en el Anuario del Instituto Cervantes
2001.
Carmen Hernández
precisó que "al sefardí no le queda nada de vida; de
hecho, como lengua viva ya está muerta y enterrada, porque no hay
ningún hablante monolingüe y su uso se limita estrictamente
al ámbito familiar". En la actualidad únicamente se
imparten cursos de esta lengua en Israel, donde residen unos 100.000 sefardíes,
y en el centro del Instituto Cervantes en Tel Aviv.
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