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Madrid.
R. C./G. A.
El pleno del Consejo Escolar del Estado aprobó el pasado 29 de
junio por unanimidad (50 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones)
el informe previo del anteproyecto de ley de Formación Profesional,
emitido por la comisión permanente. En este organismo están
representados todos los sectores del mundo educativo, desde la administración
del Estado a los profesores de la enseñanza pública y privada,
y también los padres, alumnos, organizaciones sindicales y patronales.
Todas las organizaciones han manifestado la necesidad de regular estas
enseñanzas con una nueva normativa legal, aunque también
han planteado numerosas enmiendas. Las aprobadas por el pleno servirán
para la elaboración del dictamen del Consejo, que se emitirá
próximamente.
Esta es la
primera vez que las enseñanzas de Formación Profesional
se regularán con una norma que tendrá rango de ley orgánica.
Con ella, los Ministerios de Educación, Cultura y Deporte, y de
Trabajo y Asuntos Sociales, pretenden que la FP se adapte a "las
cambiantes demandas del mercado laboral, facilitando una formación
dirigida al empleo y posibilitando la formación a lo largo de toda
la vida".
El proyecto
elevará a rango de ley lo establecido en el II Programa Nacional
de FP aprobado en marzo de 1998. Así, el nuevo sistema de Formación
Profesional integrará la formación reglada, la continua
y la ocupacional, a través del Sistema Nacional de las Cualificaciones.
Además, las titulaciones españolas se homologarán
a las existentes en la Unión Europea, facilitando la movilidad
de estudiantes y trabajadores.
Sin embargo,
la CEAPA ha pedido la "revisión total" de este anteproyecto,
por considerar que "no es justificable que una ley básica
para el sistema educativo se tramite con carácter de urgencia,
y sin la correspondiente memoria económica". También
considera que es una ley "centralista, ambigua, y no garantiza una
FP pública y de calidad". El Sindicato de Estudiantes y los
STEs también han plantean la devolución del texto al MECD,
porque "no cumple los objetivos marcados en el II Programa Nacional
de FP", supone un "claro intento de privatizar" estas enseñanzas
y promueve la "segregación de la FP inicial/reglada del sistema
educativo público, subordinándola a los intereses del empresariado".
Dictamen
del CES
Por
otra parte, el Consejo Económico y Social (CES) ha valorado positivamente
el anteproyecto de ley de la Formación Profesional y las Cualificaciones.
En su dictamen, apoya la creación del Sistema Nacional de FP, ya
que "su puesta en práctica deberá propiciar un acercamiento
entre el sistema productivo y el formativo, mejorando la cualificación
y empleabilidad de los trabajadores, a través del Sistema Nacional
de Cualificaciones Profesionales que instaura".
Este órgano
consultivo afirma que la integración de los tres subsistemas de
FP supondrá la racionalización de la oferta formativa existente
en la actualidad y, además, aportará una mayor coherencia
a la acreditación de los itinerarios formativos individuales.
Siguiendo las
directrices de la UE, por primera vez, se reconocen las competencias profesionales
adquiridas a través de la experiencias laboral o de vías
no formales y se establece un procedimiento para su acreditación.
Desarrollo
reglamentario
Sin
embargo, el CES advierte sobre la importancia del futuro desarrollo reglamentario
de la ley y puntualiza que "la efectividad del Sistema de FP dependerá,
en buena medida, del acierto en la regulación de sus aspectos concretos".
La Comisión
de Trabajo, Salud, Consumo, Asuntos Sociales, Educación y Cultura,
presidida por Mª Jesús Vilches, consejera del Grupo I por CCOO,
analizó el anteproyecto, que ha sido aprobado en el Pleno del Consejo
con un voto particular por parte de UGT.
El MECD había
remitido al CES el anteproyecto que consta de exposición de motivos;
17 artículos estructurados en cinco títulos; 5 disposiciones
adicionales y 2 finales. El texto no va acompañado de memoria justificativa
ni económica y, a juicio de este órgano consultivo, la ausencias
de estos documentos dificulta su tarea valorativa.
Tres
subsistemas
La
ordenación de este nuevo modelo responde al diseño ya definido
en el II Programa de Formación Profesional 1998-2002, basado en
la integración de los tres subsistemas: FP reglada, ocupacional
y continua; y en la creación de un Sistema Nacional de Cualificaciones.
La consideración
de la FP como inversión en capital humano, su integración
con las políticas de empleo comunitarias y la participación
de la administración central, agentes sociales y comunidades autónomas
en el Consejo General de la Formación Profesional son aspectos
destacados de esta nueva normativa.
Asimismo, contempla
la creación de un Sistema Nacional de Cualificaciones, que incluirá
la elaboración de un Catálogo Nacional de Cualificaciones
Profesionales homologable en la UE, que comprenderá los patrones
de competencias requeridas por el sistema productivo.
Centros
integrados
En
relación al apartado 4 del artículo 11, el CES propone que
se clarifique la formación continua dentro de las actuaciones de
los Centros Integrados de FP, por la importancia de esta formación
y la relevancia que el anteproyecto otorga al aprendizaje a lo largo de
la vida.
Con la integración
de los tres subsistemas, la gestión de los centros adquiere complejidad
y, según el CES, se deberá intensificar la relación
con el entorno económico, social y empresarial.
Respecto al
artículo 12, el dictamen sugiere que se debe incidir en el diseño
de acciones para potenciar el acceso a la formación de personas
y colectivos desfavorecidos, con el fin de facilitar su integración
social y laboral.
Otra de las
novedades que recoge la nueva norma alude, en su artículo 15, a
la información y orientación profesional. El CES apoya que
las administraciones públicas pongan a disposición de los
interlocutores sociales información sobre el sistema que sirva
de referente orientativo a la negociación colectiva, sin perjuicio
de la autonomía de las partes.
Tras pasar
por el Consejo Económico y Social y por el Consejo Escolar del
Estado, el texto del anteproyecto será remitido al Consejo de Estado
y, posteriormente, al Consejo de Ministros para su aprobación.
Y después del verano iniciará el trámite parlamentario.
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