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Los
inicios de un arte decimonónico se muestran estos días en las salas del único
museo estatal dedicado al arte contemporáneo. Las experiencias fotográficas
de Talbot, su poética, filosofía y avances técnicos, resumen
la búsqueda de un
creador por fijar las huellas
de lo vivido.
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Madrid.
JULIA FERNANDEZ
La presencia de la obra de un artista del siglo XIX en las salas de un
museo dedicado al arte generado a partir del siglo XX habla de la extrema
juventud que el arte fotográfico tiene en relación a otros
medios expresivos. Su invención y su desarrollo han estado ligados
a los avances científicos y tecnológicos que los siglos
XIX y XX trajeron a la humanidad. Su utilidad, su filosofía y su
poética han ido ampliándose a la vez que las sociedades
abrían nuevas dimensiones a la existencia humana. La evolución
de la fotografía es por tanto un fiel reflejo del desarrollo de
la sociedad.
Y en sus inicios,
un caballero inglés ilustrado, William Henry Fox Talbot (1800-1877),
autor de numerosos trabajos de investigación en campos tan distintos
como las matemáticas, la óptica, la filología o la
traducción de escritos antiguos. En enero de 1839, poco después
del anuncio de las autoridades francesas del descubrimiento del proceso
fotográfico sobre metal de Louis Jacques Mandé Daguerre,
hizo público el proceso positivo-negativo sobre papel que describió
inicialmente como "dibujo fotogénico". Su invento permitía
poder reproducir, ad infinitum, copias de un solo negativo. En contraste
con el sistema de fijación de Daguerre, dejado de usar muy rápidamente,
el descubrimiento de Talbot fue el pilar de la fotografía moderna.
El
lápiz de la naturaleza
La
muestra del fotógrafo inglés William Henry Fox Talbot que
presenta estos días el Museo Nacional Reina Sofía en Madrid
exhibe unos cuatrocientos trabajos realizados a partir de mil ochocientas
cuarenta obras provenientes del National Museum of Photography, Film and
Television de Bradford, Fox Talbot Museum, Derby Museum & Art Gallery
Derby y del Science Museum (londres). Organizada con ocasión del
bicentenario del nacimiento del autor, constituye la muestra más
extensa sobre su obra y una oportunidad única en Europa de conocer
la diversidad de su obra ya que por la fragilidad de los materiales sólo
serán exhibidos en Madrid.
Huellas
de luz. El arte y los experimentos de William Henry Fox Talbot muestra
algunas de las imágenes más tempranas y entrañables
de la historia de la fotografía a la vez que habla al visitante
de la vida, las prácticas y creencias de las sociedad que vio nacer
el arte de fijar la luz. En su recorrido encontramos las páginas
del primer libro ilustrado con fotografías de la historia: The
pencil of nature (1844-1846), un texto de Talbot sobre las ideas de
espacio-tiempo, lo pintoresco, la posibilidad de reproducción,
sobre lo visible e invisible... animado por unas imágenes que unen
inconcebiblemente hasta entonces el arte, la ciencia y la tecnología.
Un nuevo medio expresivo difundía la vida a una sociedad perpleja
ante su propio devenir.
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