La escuela en casa

Hace unos meses la mayoría de los periódicos alemanes se hizo eco de una polémica suscitada porque las autoridades educativas denunciaron a un ciudadano que se negaba a inscribir a sus hijos en la escuela. En Alemania, como en la mayoría de los países europeos, los padres tienen la obligación legal de escolarizar a sus hijos y el no hacerlo implica responsabilidad penal. Pero en este caso no se trata de irresponsabilidad o de desidia; el ciudadano en cuestión, que es ingeniero y, muy preocupado por la educación de sus hijos, quiere responsabilizarse directamente de su instrucción y a ello dedica varias horas al día. Y para justificar su postura recuerda que Alemania mantiene unas emisiones para que los hijos de familias alemanas que viven en el extranjero puedan seguir la enseñanza primaria y secundaria en alemán, un argumento que las autoridades educativas rechazan que pueda aplicarse a su caso. En otros países, sobre todo en Estados Unidos, se han producido con vivas reivindicaciones controversias similares.
() A lo largo del siglo XIX prácticamente en todos los países europeos la escolarización se convirtió en obligatoria y así sigue hasta hoy, aunque con la salvedad de que, en la mayoría de los países, los padres pueden elegir entre colegios públicos y privados.
() A medida que las comunicaciones se han hecho más abundantes y rápidas, esta enseñanza en el propio domicilio a consecuencia del aislamiento ha disminuido y tiende a desaparecer. Pero al mismo tiempo han surgido nuevas razones para justificarla. A finales de la década de los sesenta un libro muy celebrado que se titulaba "la escuela ha muerto" anunciaba que en nuestros días la socialización de los jóvenes ya no pasa por la escuela, sino por otros caminos. Por los mismos días en medios contraculturales había colectivos y comunas que pretendían asumir la educación de los hijos de sus miembros porque consideraban que la escuela es un sistema de transmisión de unos valores que ellos se negaban a aceptar. Y hoy siguen existiendo familias pertenecientes a grupos radicales o a sectas o grupos religiosos marginales que mantienen la misma actitud.
Pero el caso del ciudadano alemán que motiva este comentario, como el de muchos que plantean reivindicaciones similares, responde a otras motivaciones. Son padres generalmente de nivel sociocultural alto que desconfían de una política educativa que reúne en una misma escuela y en una misma aula alumnos tan distintos que forzosamente el ritmo del progreso común ha de ser lento, lo que reduce las posibilidades de sus propios hijos. Padres además a los que horroriza la falta de autoridad que se observa en muchos centros escolares. Padres, en definitiva, que desconfían del sistema de valores, o de la falta de valores, que hoy propone la escuela. Con lo que, desde una perspectiva distinta, coinciden en el rechazo a la escuela de los contraculturales. Pero los padres con este punto de vista, como el ingeniero alemán, tienen hoy un argumento complementario a su favor y es que pueden encontrar en Internet no sólo todos los conocimientos que constituyen el currículum escolar, sino incluso los instrumentos necesarios para que sus hijos puedan recibirlos y asimilarlos. Y el argumento no es baladí. Como es bien sabido, la enseñanza universitaria a través de la red es hoy algo aceptado, incluso en el marco institucional. Y hay intentos de ofrecer así la enseñanza secundaria. Y cada vez hay más escuelas primarias que utilizan la red como un instrumento auxiliar en toda clase de actividades.
Al llegar aquí he de dejar claro que mi opinión es totalmente contraria a la de estos padres recelosos ante la escuela. Entiendo que para socializarse el niño ha de incorporarse a la escuela e integrarse en un grupo escolar como un escalón intermedio entre la familia y la sociedad en general. Y que las diversidades e incluso las contradicciones que encuentra el alumno, niño o adolescente, en el ambiente escolar no hacen sino reflejar los contrastes que presenta la sociedad adulta a la que acabará incorporándose. O sea, que en mi opinión la escuela es insustituible igual que alguna forma de relación personal entre el alumno y el educador. Pero una vez dicho esto hay que reconocer que nuestra sociedad contemporánea es, cada vez más, una sociedad de comunicaciones a distancia y por ello el proceso de socialización ya no se reduce al juego del binomio familia/escuela, sino que está profundamente influido por los medios de comunicación, tanto en el ámbito familiar y escolar como al margen de ellos. No se trata por tanto de pensar que Internet va a permitir, un día, prescindir de la escuela, y mucho menos de alegrarse por ello, pero sí de reconocer que la existencia de la red de redes y la tremenda ampliación de las relaciones a distancia que permite nos obligará, muy pronto, a repensar a fondo la estructura de nuestro sistema educativo.

Miquel Siguan
LA VANGUARDIA. 11-junio-2001

Bush lanza una campaña para mejorar
los niveles de lectura

Unicamente el 32 % de los escolares de cuarto grado en EEUU tienen el nivel de lectura que les correspondería. Y los investigadores advierten que las consecuencias de no saber leer en un mundo dependiente de la tecnlogía puede traer problemas sociales y económicos.
Lo que resulta irónico es que los expertos saben más que nunca sobre como los niños aprenden a leer. El National Institutes of Health, la Harward School of Education, la Carnegie Fundation for the Avance of Teaching y otras distinguidas instituciones coinciden: hay un proceso definido para enseñar a los niños a leer. Pero estos procedimientos no están llegando a todos los profesores.
Educadores y líderes gubernamentales están ahora presionando para cambiar esto. El presidente Bush insiste en que los distritos escolares de EEUU aseguren que todos los alumnos puedan leer en tercer grado y que las escuelas utilizan métodos basados en investigaciones científicas. Bush entró en la Casa Blanca prometiendo transformar el papel federal en educación y hacer que las escuelas mejoren su solvencia. Y la enseñanza de la lectura es un paso importante en la cualificación de las escuelas. Funcionarios de la administración quieren que la ayuda federal esté ligada al alcanzar los requerimientos. En caso contrario, los distritos escolares harán frente a una reducción o retirada de fondos.
El 24 de mayo, el Congreso aprobó la revisión de los programas federales de educación primaria y secundaria, incluidos los requerimientos en los niveles de lectura. Y se espera que el Senado complete la iniciativa con un proyecto de ley similar este mes.
"El presidente Bush cree que leer es el nuevo derecho civil", dice el secretario de Educación, Rod Paige.

USA TODAY. 11-junio-2001

 
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