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Madrid.
José Luque es catedrático universitario y Angel Herráez,
profesor titular. Ambos desarrollan su labor en el Departamento de Bioquímica
y Biología Molecular de la Universidad de Alcalá, en la
provincia de Madrid. La
obra lleva como subtítulo "Conceptos, técnicas y aplicaciones
en ciencias de la salud". Y aunque está pensada como un libro de
texto universitario, también puede ser útil a los profesores
de bachillerato y servir, en casos concretos, como obra de consulta a
los alumnos.
"La idea principal",
explican los autores, "es que el profesor real de bachillerato se plantee
su situación y que al mismo tiempo procure entendernos, porque
también tenemos auténticos problemas para hacer llegar estas
materias al alumno y para prepararlo para una profesión, que es
lo que se nos exige. Y resulta que no siempre los podemos preparar".
Cuando reciben
a sus alumnos en la universidad, una de las cosas que José Luque
y Angel Herraéz creen observar es que a estos les falta a veces
una formación básica en los temas que plantea su libro:
Biología Molecular e Ingeniería Genética.
"Tenemos la
impresión", añaden, "de que quizá los profesores
de bachillerato puedan estar demasiado preocupados por enseñar
a los alumnos lo último en estas materias, cuando opinamos que
sería mejor centrarse en lo más básico". Así,
puede darse el caso de que un alumno esté al tanto de las más
recientes novedades en la clonación de seres vivos, pero no sepa
qué es esta.
Lo
más "antiuniversitario"
Otro
de sus caballos de batalla es lo que ellos consideran "lo más ‘antiuniversitario’
que estamos haciendo". Una enseñanza en la que parece que se exige
que esté basada en los apuntes. "No sabemos cual es la raíz,
pero los alumnos que nos están llegando están empeñados
y casi obligan a la universidad a que nuestra enseñanza sea a base
de apuntes".
Una enseñanza,
continúan, en la que "todo se base en nuestra capacidad de exposición
de ideas en público y que estas puedan ser tomadas por escrito.
Explicar, que el alumno te oiga, copie los apuntes, y casi exija, que
es lo más grave, que lo que ellos hayan cogido en clase sea lo
que se les pregunte. Y no les digas, ni pretendas, que se compren un libro,
porque eso no lo entienden"
Afirman haber
hecho encuestas sobre el número de alumnos que utilizan libros
en la universidad y que este porcentaje es bajísimo: un 10%, a
lo sumo un 20%. "Da la impresión de que el libro no tiene valor.
¿Eso como se explica?. A parte de que no se lee en general, tampoco se
adquiere formación. La base de ésta son las fuentes y las
fuentes son los libros. Los profesores podemos hacerlo mejor o peor, pero
las fuentes son los libros. Aunque ahora quizá podamos incluir
también Internet, las fuentes siguen siendo escritas. Tienen que
ser objetivas, y esto es lo escrito".
Contra
los apuntes
Esta
situación ha sido uno de los motores del libro, ya que "como consecuencia,
y lo hemos sufrido durante treinta años, la obsesión nuestra
ha sido tener un libro, donde se le diga al alumno: por favor, deja el
bolígrafo al lado. Haz el esfuerzo de escuchar, de entender lo
que te digan. Y estáte tranquilo porque todo lo que escuches lo
vas a tener recogido, por escrito, y mucho mejor de lo que yo te lo explique,
con esquemas, con gráficos, a todo color. En clase sacas la idea,
luego vas a casa, lo estudias, y sacarás una información
muy buena. Haz el favor de estarte quieto con la pluma y escucha, haz
el ejercicio de escuchar. Y hay muy pocos que lo hacen. Pero, la inmensa
mayoría de los estudiantes se siente desarmada sin el bolígrafo
para tomar apuntes"
Una de los
aspectos más destacados del libro es su marcado carácter
gráfico. Parece como si se haya querido visualizar todo lo que
puede ser traducido a imágenes y estas a todo color, para ayudar
la comprensión de los textos.
Aplicaciones
prácticas
En
cuanto al contenido de la obra, se puede recordar, con palabras sencillas,
que la biología tradicional, como rama de la ciencia, se ocupa
de los seres vivos: de los animales, de las plantas, de los seres humanos,
y de cómo se comportan; pero limitándose a lo que es posible
observar a simple vista.
Pero cuando
al término biología se le añade el adjetivo molecular,
entramos en el estudio: primero, de los mecanismos que operan dentro de
las células, la unidad más pequeña de los seres vivos;
y, después, en los procesos que se dan en las moléculas
que componen estas unidades, así como de las interacciones que
se producen a veces entre las propias moléculas.
En palabras
sencillas, podría decirse que la biología estudia a los
seres vivos en lo que resulta visible de ellos a tamaño natural,
mientras que la biología molecular hace lo mismo, sólo que
más allá de donde alcanza el ojo: como, por ejemplo, a través
del microscopio, los análisis químicos, etcétera.
Luego, la ingeniería
genética sería la utilización de estos conocimientos
sobre los seres vivos de una manera aplicada, práctica, siempre
sin olvidar que muchos conceptos son susceptibles de ser definidos de
cientos de maneras y ninguna de ellas completamente satisfactoria.
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