El desconcierto de la educación, nueva obra para entender el papel
de la familia y la escuela

Aborda cuestiones como la dificultad
de ser padres o las ventajas de la TV

Salvador Cardús en
un momento del acto de presentación de su nuevo libro.
(Foto: Magali Berenguer)

El sociólogo Salvador Cardús ha escrito
un libro en el que invita a padres y profesores a que hagan frente al desconcierto que vive la educación en la actualidad, animándoles a que transmitan a los chavales modelos de comportamiento para responder de forma ordenada y con sentido a las dificultades cotidianas.

Madrid. MARGARITA GIRON
El desconcierto de la educación (Ediciones B), es el título del nuevo libro de Salvador Cardús, que ha sido presentado por José Antonio Marina, y en el que el autor no comparte en absoluto los criterios morales catastrofistas con que muchos juzgan los problemas actuales de la educación.
Cardús reacciona contra estos planteamientos y ofrece un análisis de la realidad en la que el objetivo fundamental no es encontrar a los culpables del gran desconcierto educativo actual, sino hacer un estudio de la situación y establecer un compromiso personal con la solución de los problemas.
Para el autor el principal problema de la educación de hoy es que no transmite esperanza de futuro. Considera esencial un cambio de valores en el cual el deseo de bienestar material sea sustituido por el de mayor dignidad personal, cultural y moral, y la cantidad de experiencias por la calidad de las relaciones.
Igualmente, denuncia "una educación dejada en manos de una escuela a la que cada vez se le exige más y se la ayuda menos; una educación sometida a continuas renovaciones en su forma pero no en su fondo". Entiende, además, que la escuela se ha convertido en "una de las más destacadas cabezas de turco de los problemas actuales. De manera contradictoria, le echamos la culpa de casi todos los males al tiempo que esperamos de ella casi todas las soluciones".
En este sentido, Cardús señaló durante la presentación del libro que "si fuera ministro de Educación no convocaría un congreso para saber lo que es la educación en el siglo XXI, sino para saber lo que no es". "Una visión más modesta de la escuela la convertiría también en más eficaz", añadió.

Falso debate

Para el autor, "las reformas educativas son un falso debate porque se quedan en lo retórico y en lo meramente político", además de dar una imagen de la escuela "permanentemente en obras, precaria en los medios y errática en los objetivos".
"Algunos pueden pensar que he escrito un libro conservador -explicó Cardús- pero no es cierto. Nunca hemos tenido un mejor sistema educativo ni mejor profesorado, pero debemos salir de esta situación de desconcierto en la que la experiencia educativa de padres y profesores queda permanentemente en duda por el aluvión de teorías, métodos y planteamientos didácticos".
Por su parte, José Antonio Marina quiso llamar la atención sobre el peligro de creer que hemos entrado en la sociedad de la información y no en la sociedad del aprendizaje, ya que a partir de ahora "vamos a tener que aprender constantemente". "Las nuevas tecnologías no sustituyen a la memoria y a la educación personal. Un burro delante de un ordenador sigue siendo un burro", añadió.
En su opinión el libro de Cardús es ante todo una obra sensata, que huye de la actitud victimista que se ha instalado entre padres, profesores y alumnos respecto a la tarea de educar. "No es verdad que esta generación de padres haya dimitido de su labor educativa, pero si es cierto que han pasado de tener miedo a sus padres a tener miedo a sus hijos". Han tenido que romper los modelos educativos de sus progenitores y no han sabido sustituirlos por otros. A esto hay que añadir una avalancha de teorías educativas que contribuyen al desconcierto general, cuando lo que se necesita es más sentido común y más experiencias prácticas, señaló Marina.

Entrenadores deportivos

Para este filósofo y profesor de instituto, los docentes han de asemejarse a los entrenadores deportivos, a quien considera mejores pedagogos que los propios profesores. "Saben hacer las cosas pero consiguen que sean los jugadores los que las hagan". Ambas partes tienen las mismas metas, ganar todos los partidos o superar tal marca. Además, manejan adecuadamente la motivación, los tiempos y los objetivos, en la tarea de aprendizaje y superación.
En cuanto al actual sistema educativo, Marina considera que ha claudicado en lo relativo al nivel de exigencia. "Los chicos saben poco, estamos educando niños de 'mírame y no me toques'. Nos rasgamos las vestiduras ante cualquier exigencia que se haga a los chavales", señala.
También advierte sobre la gran tentación que tienen que superar los responsables de la política educativa ahora que desciende la población escolar, la de reducir los presupuestos destinados a educación. "Es fundamental -explica- que ahora que podemos nos preocupemos por la calidad de la enseñanza, para ello es necesario que la ratio sea cada vez más baja.

 

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