Avanza el conocimiento del plancton,
uno de los grandes responsables del equilibrio medioambiental

Madrid. Un equipo multidisciplinar de investigación analiza actualmente bibliotecas genéticas procedentes de las distintas áreas del océano. Su objetivo es progresar en el conocimiento de los componentes más pequeños del plancton.
Este equipo ha publicado recientemente los primeros resultados logrados con sus trabajos en la revista científica Nature, de gran prestigio internacional.
El grupo multidisciplinar de investigación está integrado por científicos del Instituto del Mar de Barcelona, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad Miguel Hernández, de Alicante, y la Statio Biologique de Roscoff, en Francia.
La importancia de este tipo de investigaciones puede desprenderse de la consideración de que el mar y los océanos constituyen el sistema más extenso y, al mismo tiempo, en estos momentos, el más desconocido del planeta.
En cada minilitro de agua de estos mares y océanos viven unos mil protistas (los organismos del reino natural que muestran el grado más sencillo de organización), cerca de un millón de bacterias y casi 10 millones de virus. Todos estos microorganismos planctónicos llevan a cabo la mayor parte de los procesos de la fotosíntesis y de la respiración en el mar. Son, por tanto, responsables del equilibrio del CO2 entre el mar y la atmósfera. En definitiva, de ellos depende en buena medida el equilibrio medioambiental del sistema de la Tierra. Y, en última instancia, la posibilidad de la existencia de la vida, tal y como la conocemos.
Entre estos microorganismos, los de menos de 2 micrómetros de diámetro forman lo que se conoce como picoplancton. Actualmente se sabe que este picoplancton es responsable de la mayor parte de la fotosíntesis en las zonas de mar abierto. Pero hasta ahora se desconocía su identidad. Sin embargo, las últimas técnicas de biología molecular en oceanografía están permitiendo identificar y analizar muchos de estos mocroorganismos.

 
 

Crean un dispositivo para la cristalización
de las proteínas

Granada. Investigadores del CSIC han desarrollado y producido un dispositivo innovador para hacer que crezcan los cristales de proteínas. El equipo desarrolla su labor en el Laboratorio de Estudios Cristalográficos de Granada, dependiente del CSIC.
El nuevo dispositivo ha sido bautizado con el nombre de Granada Crystalization Box (GCB). Consta de tres cajas de poliestireno. Estas contienen capilares de rayos X y geles. En ellos se puede llevar a término una técnica, la contra-difusión, cuyo desarrollo se debe al equipo del profesor Juan Manuel García Ruiz, uno de los investigadores del laboratorio granadino.
La idea de diseñar la Granada Crystallization Box deriva de los experimentos de cristalización de proteínas realizados en el Discovery, durante el mes de noviembre de 1998. Estos experimentos estuvieron dirigidos por el propio García Ruíz.
La caja ha sido producida por una industria española y su comercialización contratada en exclusiva por la empresa californiana Hampton Research.
La importancia de cristalizar grandes moléculas biológicas, como lo son las proteínas, los ácidos nucleícos y los virus, estriba en que estos cristales son imprescindibles para conocer las estructuras de sus moléculas. Este interés ha aumentado con los grandes proyectos de lo que se conoce como proteómica, una especialidad cuyo fin último es el conocimiento de la estructura de las proteínas.
Hasta ahora, habitualmente la técnica de cristalización de proteínas se basa en un sistema de evaporación, a partir de una gota de solución de proteína. La nueva técnica, desarrollada por los investigadores del CSIC y denominada contra-difusión, consiste en colocar la proteína dentro de un capilar a través del cual se difunde un agente precipitante. De este modo, en un sólo experimento se "barren", o se pueden estudiar, todas las condiciones posibles, y se obtienen los mejores cristales al extremo del capilar.

 
 

Descubierta la secuencia del ADN mitocondrial
del Aguila Imperial Ibérica

Madrid. Científicos del CSIC, que trabajan en la estación de Doñana, han conseguido por primera vez la secuencia del ADN mitocondrial del Aguila Imperial Ibérica. El logro tiene tanto más interés en cuanto ésta es una de las cuatro especies de aves de presa más amenazadas del mundo y el águila de la que menor número de ejemplares quedan en el continente europeo.
Actualmente, la población mundial de el Aguila Imperial Ibérica está estimada en poco más de 120 parejas, todas ellas en el territorio peninsular español.
La Fundación para la Gestión y Protección del Medio Ambiente (Fungesma) y el CSIC firmaron en 1998 un convenio de 10 años de duración y 100 millones de pesetas de presupuesto. Su objetivo era desarrollar un proyecto dirigido a la reintroducción en España de poblaciones de esta especie (Aquila adalberti).
El proyecto, que consta de dos fases diferenciadas, trata de detectar los factores críticos que impiden la recuperación de estas rapaces, para actuar de forma eficaz sobre ellos. Con este fin, se ha realizado una análisis sobre la viabilidad del conjunto de subpoblaciones del Aguila Imperial Ibérica, así como de su estructura genética.
Posteriormente viene la propuesta de actuaciones que permitan aumentar la estabilidad y persistencia de la operación. El llevar a cabo estas propuestas constituye la segunda fase.

     
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