Elegida recientemente por el consejo de la prestigiosa Modern Library como "la mejor obra de no ficción en lengua inglesa del siglo XX", el testimonio autobiográfico
de Henry Adams
es un apasionante paseo por la trayectoria vital e histórica de un hombre que buscó

La publicación de la autobiografía de Henry Adams da acceso a una nueva, profunda y brillante visión de la historia

permanentemente la educación
a lo largo de su vida. Educación para entender el nuevo
mundo que se dibujaba y educación para hacer avanzar
la evolución humana.

Henry Adams.

 

Madrid. JULIA FERNANDEZ
Henry Adams vino al mundo con una determinante herencia familiar. Biznieto del sucesor de George Washington en la presidencia de los Estados Unidos y primer ocupante de la Casa Blanca y nieto de John Quincy Adams, sexto presidente e intérprete principal de la Declaración de Independencia americana, pertenecía por derecho desde su nacimiento en 1838 a la más selecta sociedad de Boston, el núcleo puritano por excelencia de Nueva Inglaterra. Fue mimado por personalidades públicas y encauzado por una estricta normativa formal. Recorrió las sucesivas etapas del aprendizaje institucional y conoció los grandes hechos históricos por algunos de sus protagonistas. Es decir, Henry Adams era el príncipe de una larga y privilegiada estirpe, su continuidad y su lógica. Pero en la reproducción del modelo este Adams introdujo elementos que hicieron posible un ser humano de extraordinaria capacidad para reflexionar, dilucidar y comprender la realidad del hombre y del mundo que habitaba.

Las fuentes del aprendizaje

La publicación en nuestro país de La educación de Henry Adams (Editorial Alba, 2001) casi noventa años después de su edición en los EE.UU. es un acontecimiento cultural que permite el conocimiento de una personalidad extraordinaria en un momento histórico de transición. Narrado en tercera persona, con una prodigiosa precisión expresiva, Adams teje sobre la reflexión histórica su propia búsqueda de esas fuentes de aprendizaje que le hagan crecer intelectual, emocional y espiritualmente. De forma individual y para el bien de toda la colectividad. Así, bajo su lúcida tutela, conocemos la educación vacía de finalidad que recibió en Harvard; la cultura europea del último tercio del siglo XIX; la mentalidad de la clase política inglesa y americana; los complejos mecanismos de cohesión social de la época; la aparición de una nueva realidad femenina; el darwinismo y las certezas científicas....en un mundo en transición en el que se suceden la Guerra de Secesión, el desarrollo del ferrocarril y la transformación de la joven y modesta nación americana en una gran potencia mundial.
Diplomático, profesor en Harvard, periodista, escritor e investigador, Henry Adams legó a sus lectores de varias generaciones un tratado de filosofía existencial en el que se aborda, con la ayuda de un trasunto histórico, la razón de existir para el ser humano como especie: Conocer y aprehender la realidad que le rodea.

 

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